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12 de octubre, 2020 - 06:00

Sobrevivir al Covid-19

Río Bravo, la planta que tuvo que rediseñar su seguridad tras padecer el primer brote de coronavirus

Ruth González

Revista

Sobrevivir al Covid-19
Pablo Navarro Ortíz
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Con la llegada del virus SARS-Cov2 esta frontera no sería la misma. La pandemia de coronavirus fue provocando a finales de marzo y principios de abril los primeros decesos que marcaron a esta ciudad.

Para el personal médico que atendió los primeros casos en el Instituto Mexicano del Seguro Social (Imss) la alerta de brotes surgió en la industria maquiladora (Revista NET 151 / Héroes de la Pandemia), en donde más de 300 mil trabajadores son la base económica de la manufactura y la exportación.

Lear Coporation Río Bravo sufrió el primer brote de contagio de Covid-19 en Ciudad Juárez, lo que dejó un saldo oficial por parte de la compañía de 20 decesos y cuatro en en otras plantas: La Cuesta y San Lorenzo.  

Sin embargo, las cifras pudieran ser más altas, ya que la pandemia rebasó al sector Salud que tardó en establecer los protocolos para confirmar los casos de Covid-19 debido a la falta de pruebas PCR, la inminente letalidad del virus y otros factores que afectaron la atención médica en el sector público.

Las causas del brote no han sido claras, de acuerdo con el testimonio de algunos empleados la visita de personal que venía de Alemania pudo ser el inicio del contagio e incluso la llegada de algunos materiales provenientes de Europa, pero de manera oficial ninguna de las dos versiones ha sido cotejada por ninguna autoridad o la empresa. 

Para Lear los contagios fueron externos, como consecuencia de los brotes comunitarios, de los cuales el sector Salud del Estado solo ha registrado 56 con 159 casos confirmados y 9 decesos, mientras que en las maquiladoras hay solo tres brotes confirmados a nivel estatal con 59 contagios y 25 decesos reconocidos como Covid-19.

Tras confirmarse el brote, Lear Río Bravo cerró sus puertas y permaneció dos meses “en cuarentena” reanudó sus operaciones hasta junio.

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Foto: Pablo Navarro Ortíz

Vivir para contarlo

“Fui de los primeros que me contagié, en un principio solo lo tomé como un dolor de cabeza, no pensé que fuera la enfermedad, pero pronto tuve problemas para respirar, me empezó a dar tos… fue cuando tomé la decisión de dejar mi casa”, comentó José Luis Rodríguez García, líder de grupo en Producción, con 20 años en la empresa.

A cinco días de los primeros síntomas José Luis se dio cuenta que dos compañeros habían fallecido, uno de ellos era Rigoberto T., el primer deceso confirmado en la planta. 

Lear Río Bravo ya estaba cerrada, por lo que la comunicación con otros colegas se complicó y decidió comenzar a tomar remedios naturales, pero su salud empeoró. “Tuve mucho miedo, no quise ir al Seguro Social porque me daba miedo”, confesó José Luis. Luego acudió a dos hospitales privados pero fue rechazado, le dijeron que sus síntomas eran de Covid-19. 

Así se fue debilitando, durante su aislamiento “estaba tirado en el suelo, ya no podía moverse”, su esposa lo ayudó a llegar a un hospital privado reconocido, como pudo lo cargó y lo llevó a internar. 

Pero a José Luis le preocupaba el costo, se quería ir del lugar, parecía caro, pero pronto su esposa le comentó que la contactaron de la empresa, Lear absorbería los gastos, lo que le dio alivio al momento. “Me dijo que estuviera tranquilo, que ellos estaban ya pagando todo”. “Estoy agradecido”, aseguró el líder de grupo quien dijo que no hubiese podido cubrir la atención médica en ese hospital.

"Rigo", el compañero con el que convivió fue líder de grupo y fue con el que trabajó más cerca, él fue atendido en el Imss 66 antes de morir. También trabajó con Noel P. de la misma área de trabajo, él también se contagió y se recuperó, dijo Rodríguez.

La enfermedad había avanzado, por lo que José Luis fue entubado de manera casi inmediata, sus pulmones estaban muy afectados. “Cada vez que tosía no podía respirar, me dolía mucho, procuraba no moverme”. Fueron ocho días de gravedad, finalmente fue dado de alta para iniciar un periodo largo de recuperación en casa, más de un mes. 

Para José Luis la enfermedad no lo dejó igual, siente secuelas en su cuerpo que gracias a una vida más sana ha podido superar poco a poco.
“Sentí que me iba morir, sentía que era mejor morir que seguir con el dolor”, recordó.

De la familia Rodríguez, solo él resultó contagiado, su esposa llegó a tener síntomas leves pero no fue necesario hospitalizarla, ya que no se enfermó pero se mantuvo en cuarentena a su lado.

“Tuve dudas de regresar al trabajo, un poco, al principio, pero mi esposa me hizo ver lo afortunado que era y la forma en que pasaron las cosas, tenía razón”.

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José Luis Rodríguez García, líder de grupo en Producción
Foto:Ruth González

Verónica y su hermana, una familia fuerte

Para Verónica Montañez su desempeño en Lear le ha dado una carrera, empezó como técnica ahora es gerente de Producción, lleva 17 años trabajando en Lear, pero además su hermana labora con ella en Río Bravo. Tras el brote ambas resultaron contagiadas y hoy pueden compartir esa experiencia.

Verónica estaba incrédula en un inicio, “como buen mexicano, hasta no ver no creer, además los síntomas los puedes confundir con una gripa, te duele el cuerpo, la verdad no piensas que tienes la enfermedad”, dijo la gerente.

Pero luego perder el sentido del olfato, las fiebres constantes, la hicieron recapacitar. “No todos tuvieron la oportunidad de poder compartir esto, no todos tuvieron la misma suerte que yo tuve”. Debido a la naturaleza de su trabajo, Verónica conoció y trató a la mayoría de los fallecidos por Covid-19 en Lear Río Bravo.
“Fue muy difícil saber que esos compañeros estaban ya en una situación más crítica que la mía”, dijo Montañez.

“Me fui directamente a un hospital privado, cuando empezaron a ponerse graves muchos compañeros, varios empezaron a ser canalizados también a hospitales privados”. 

“Fue una situación complicada porque yo me hospitalizo un martes y mi hermana también, pero ella fue primero al hospital 66 del Imss, estuvo ahí un par de días, pero no le hicieron nada, salió y fue entonces que por parte de la empresa ayudaron a hospitalizarla en un privado, esa semana, el viernes. Estábamos dos de la familia en una situación delicada”, comentó Verónica.

“Siento que si no nos hubiéramos atendido a tiempo esto hubiera sido más crítico”. La reacción y hospitalización de las hermanas Montañez mantuvo a su familia en tensión, sin embargo su progreso fue favorable, ya que no requirieron ser entubadas o ser conectadas a respiradores especiales.

“Ayudaron a mi familia con apoyo psicológico, en el caso de mi mamá que es diabética, le apoyaron con los trámites en el Imss para que no tuviera que ir personalmente por sus medicamentos, sanitización en la casa”.
Luego de poco más de una semana en el hospital, la recuperación de Verónica y su hermana fue gradual, pasaron otros 20 días de convalecencia en casa, lo que finalmente les permitió superar al virus.

“Es importante que creamos en esta enfermedad, que no pensemos ‘que no nos va a pasar’… tenemos que tomar todas las precauciones necesarias, no solo en el trabajo también en nuestra casa”.

“Ahora la planta tiene una seguridad robusta pero también depende mucho de nosotros en nuestro entorno”. 

La decisión de seguir trabajando en Lear Río Bravo fue definitiva para las hermanas, quienes recuerdan con nostalgia a sus compañeros fallecidos, pero al igual que José Luis consideran que el contagio fue debido al brote interno.

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Verónica Montañez, gerente de Producción
Foto: Pablo Navarro Ortíz

Por respeto a las familias, Lear Río Bravo no dio a conocer la lista completa de los fallecidos, sin embargo, en notas previas publicadas en Netnoticias, estos son algunos de los casos dados a conocer por empleados y familiares de las víctimas: Rigoberto Tafoya M. (producción); Adela García (producción); Raúl López (mantenimiento); Raúl Rosales (producción); Guillermo Chávez (delegado sindical-producción); Leonor Arellano; Amilca Martínez (producción); Cynthia González (producción); Óscar Valero (materiales) y Emiliano (producción). De los otros 10 fallecidos en Río Bravo, además de cuatro casos en las plantas de San Lorenzo y La Cuesta, aún no se han dado a conocer los nombres de manera pública.

El rediseño previo a la reactivación

Lear Río Bravo tuvo que “renacer” de esta amarga experiencia, con el reto de rediseñar totalmente sus operaciones bajo nuevos protocolos de seguridad sanitaria más estrictos que permitieron la reactivación productiva con base en un blindaje contra el coronavirus.

Las normas para la reactivación de manufactura se establecieron en el decreto estatal sanitario. Las pruebas rápidas de Covid formaron parte de las medidas establecidas. Como resultado de estas pruebas se detectaron más de 100 casos sospechosos del virus en las plantas de Lear en Ciudad Juárez, dijo el director de Recursos Humanos de Lear Corporation México, Omar Arroyo.

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Lear antes de la reactivación
Foto: Cortesía Lear

El directivo agregó que tras indagatorias se llegó a la conclusión que estos nuevos casos de Covid-19 han sido contagios comunitarios y no obedecen a nuevos brotes en las plantas, en donde el problema ha sido frenado de manera exitosa gracias a la remodelación de las plantas y las medidas sanitarias establecidas.

El director nacional de Recursos Humanos dijo que las pruebas rápidas continúan aplicándose, mientras que en las plantas de la empresa se han implementado una serie de cambios para garantizar la sana distancia, la desinfección en entradas y salidas, el rediseño de espacios de trabajo, la delimitación de distancia entre personal en todas las áreas de flujo de empleados y el constante monitoreo de los trabajadores, en cuanto a temperatura y estado de salud, entre otros.

“Las medidas sanitarias que hemos establecido y el manual de seguridad que hemos establecido en todas las plantas, nos han ayudado a detectar algunos de los casos que hemos puesto en cuarentena con el seguimiento médico correspondiente”, agregó Arroyo. 

“Durante los dos meses de cierre se establecieron estrategias de comunicación en diferentes grupos telefónicos, se creó un call center 24/7 para todo el país en donde se informó sobre cualquier asunto de las plantas, videos, dudas, comentarios, etc.”, comentó Mario Cedillo, director corporativo de RH y Desarrollo Organizacional.

“Fue el golpe más duro que podíamos recibir”, agregó Cedillo. “Supervisores, gerentes, todos fueron capacitados para el regreso, el compromiso fue con la seguridad antes que la productividad”.

“Hemos tratado de educar a nuestro personal para que ellos continúen fuera de la planta siguiendo las reglas sanitarias, porque de nada serviría solo tenerlos aquí adentro y afuera en nuestras casas, ya descuidarnos”, puntualizó el director.

El decreto estatal sanitario también estableció limitaciones al personal vulnerable, debido a padecimientos como diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares, entre otros. “En esta planta se presentaron entre 200 y 250 casos de personal vulnerable que fueron regresando de manera gradual, no los recortamos”, aclaró Cedillo.

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Lear depués de la reactivación
Foto: Cortesía Lear

 


El gigante de la costura

Lear Corporation se fundó en agosto de 1917 en Detroit, Michigan. Su nombre es en honor a William Lear, un hombre que comenzó reparando radios en su casa hasta crear radios comerciales para automóviles, lo que se convertiría en Motorola, además de crear Lear Jets, primera compañía en manufacturar un avión de lujo.
A principios de los 80 el negocio de asientos estableció el concepto “Justo A Tiempo” con lo que redujo costos de inventario y transporte. 
En los 90 la empresa cambió su nombre a Lear Corporation. Tuvo ventas en 2019 de 19.8 miles de millones de dólares, ocupando el puesto número 166 en Fortune 500.
Actualmente tiene presencia en 39 países, en América, Europa, África y Asia, con 261 ubicaciones y un equipo de más de 161 mil empleados. En México cuenta con 43 plantas y alrededor de 62 mil empleados. En Ciudad Juárez tiene 10 plantas y 24 mil empleados. 
 


Protocolos han  dado resultados

“Es una gran responsabilidad” dijo Óscar Alfaro, gerente de Medio Ambiente Salud y Seguridad nacional de Lear, uno de los responsables de la adecuación de los protocolos sanitarios de la empresa.

“El proceso de separación de áreas de producción transformaron totalmente a la planta es un cambio de cultura completo”. Entre las adecuaciones resaltó la toma de temperatura, que ya no es solo en el edificio, sino desde el transporte del personal. “Desde que los trabajadores salen de su casa ya tienen su equipo de protección”, aseguró Alfaro, por lo que la seguridad inicia desde antes de llegar a la planta.

Actualmente Lear Corporation tiene 10 plantas y 24 mil empleados en esta frontera, mientras en todo el país tiene 43 plantas y alrededor de 62 mil empleados. 

Sobre el polémico tema del transporte de personal, el gerente informó que no ha habido necesidad de rescindir el contrato de choferes del servicio, ya que todos han cumplido con las nuevas normas establecidas, pero en caso de irregularidades los empleados cuentan con varias formas de denunciar negligencias de manera directa o anónima y estas quejas se canalizan directamente al Corporativo, lo que evita que haya la posibilidad de represalias o falta de confianza para el personal.

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Foto: Pablo Navarro Ortíz

Las entradas, que incluyen cámaras infrarrojas (similares a las utilizadas en el aeropuerto), los puntos de medición de temperatura, los comedores divididos por mamparas, las entradas a baños que limitan aforo mediante gafetes y estrictas reglas de higiene, además de un módulo de aislamiento y atención inmediata a posibles casos de contagio que cuentan con un transporte especial de traslado, entre otros aspectos que se pudieron observar durante un recorrido por la planta ubicada en el parque industrial Río Bravo, a unas cuadras del puente internacional Zaragoza-Ysleta.

El protocolo que está implementando Lear es utilizado como una guía corporativa y está alineado con las recomendaciones del CDC (Center for Disease Control de Estados Unidos) y la Organización Mundial de Salud (OMS). “Nuestro protocolo ha sido tomado como modelo para otras empresas”, dijo Mario Cedillo.

Durante la presentación del rediseño en Río Bravo se abrieron las puertas a Revista Net y se contó con los directivos de la empresa: Omar Arroyo, director nacional de RH de Lear; Héctor Ornelas, gerente de la planta Río Bravo; Mario Alberto Cedillo, director Corporativo de RH; Óscar Alfaro, gerente de Medio Ambiente Salud y Seguridad de México y Honduras; Rogelio Castro, supervisor de Marketing y Comunicación de Lear Operaciones Mexicanas MTO; Ricardo Padilla, titular de Seguridad y Medio Ambiente de MTO y Juan Ubaldo Benavente Bermúdez, como asesor externo para Lear.


 

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