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Las manos mágicas de Lalis de la Cruz

Verónica Palafox | 28 de noviembre, 2019 - 09:00 | Revista
Las manos mágicas de Lalis de la Cruz
Antonio Calleja

Ciudad Juárez.- Al igual que muchas personas, Lalis de la Cruz dejó su ciudad natal para buscar mejores oportunidades en el norte. Llegó a Ciudad Juárez para enrolarse en una maquiladora a la que entregó 16 años de su vida. Parecía que su talento como artista se quedaría atrapado en la nave industrial, sin embargo supo compaginar ambas actividades. Ahora cuenta con una gran cantidad de piezas escultóricas.

Desde pequeña mostró su creatividad a través de juegos: hacía pasteles de lodo y los decoraba con flores naturales. Su familia pensó que se dedicaría a la repostería, pero esa era solo una de las facetas que vivió.

“Mi abuela era la mejor costurera del pueblo y me permitía quedarme con los retazos de tela sobrantes de las prendas que elaboraba. Con ellas, yo confeccionaba vestidos para mis muñecas, tendría, si acaso, ocho años. Me gustaba tanto que a los 10 ya sabía usar a la perfección la máquina de coser, de aquellas de pedal y no solo hacía ropa para muñecas, ya creaba muñecas de trapo para mí y mis cinco hermanas”, recordó.

En su natal Cárdenas, Tabasco no había muchas opciones para laborar. A su corta edad encontró oportunidades para ganar dinero en el comercio. El panorama era poco alentador: “la vida allá es muy difícil, por ejemplo, cada vez que hay inundaciones tienes que salir de tu casa para ir a estudiar o trabajar con el agua a veces hasta el pecho. Es muy duro”.

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Le platicaron que en el norte las cosas eran diferentes, abundaba el trabajo y sin pensarlo mucho hizo sus maletas y emprendió el viaje que cambiaría su vida. Llegó a Ciudad Juárez para probar suerte por seis meses; lleva 18 años aquí. 

“Cuando llegué a Juárez hacía mucho frío, eso es lo único que sigue sin gustarme. Casi de inmediato entré a trabajar en una maquiladora y me encantó, tanto así que laboré en la misma empresa por 16 años. Fue un cambio muy favorable para mí llegar a esta ciudad, la empresa me proporcionaba transporte, alimentos y la posibilidad de estudiar”.

En la maquiladora pudo concluir la preparatoria e ingresó a la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) para estudiar Ingeniería Industrial. Dentro de la institución pudo cursar diversos talleres para mejorar sus habilidades e inmiscuirse en nuevas técnicas artísticas. Aprovechó la oportunidad para aprender el manejo de la porcelana, la pasta flexible y la arcilla.

Desde antes, elaboraba artesanías, entre otras, las muñecas de foami, conocidas como fofuchas que vendía en el trabajo. Puso pausa a sus estudios cuando quedó embarazada, pero la creación artística no se detuvo. 

Su empeñó le valió para trascender más allá del trabajo industrial en serie: “en la empresa sabían de mi habilidad manual y me pidieron que realizara propuestas artesanales para los reconocimientos que entregaban en diferentes eventos, al elaborarlos, descubrí que la escultura era mi gran pasión”.

Desde entonces, Lalis ha elaborado logotipos, preseas y diversas piezas que la empresa obsequia, recordó uno en particular: “vinieron ejecutivos de la maquiladora desde Japón. La planta me pidió realizar unas figuras para entregarles como recuerdo del evento, al recibirlas, les gustaron tanto que hablaron conmigo para felicitarme por el trabajo”.

Hace dos años decidió poner fin a su trayectoria en la maquiladora y enfocarse de lleno al trabajo artístico, en específico a la creación de figuras humanas. 

La primera obra que realizó en esta especialidad fue un futbolista que una empresa patrocinaba. Le enviaron fotografías del deportista y en una semana entregó la figurilla de aproximadamente 30 centímetros de altura. Las facciones eran idénticas. 

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“Se impresionaron tanto con el parecido que de ahí empezaron a pedirme más esculturas, entre estas y los reconocimientos, ya no me alcanzaba el tiempo libre, así que opté por dejar el trabajo y así dedicar el 100 por ciento de mi tiempo a esto”.

Lalis explicó que invierte, por lo menos, 25 horas de trabajo para cada escultura, tiempo necesario para afinar detalles y lograr un resultado excepcional. Sobre la remuneración que recibe por sus piezas, dijo que “en realidad lo hago más por pasión, que por dinero. La gente comúnmente no valora los trabajos manuales, menos los artísticos. Hay personas que llegan con un proyecto, la escultura de algún familiar o la suya propia y frecuentemente regatean la cotización, eso es muy triste”.

A pesar de eso, no se desanima. Ha emprendido nuevos proyectos con los que pueda demostrar el talento que emana de sus manos, uno de ellos la elaboración de una línea de muñecas de tela, pintadas a mano y con diferentes vestimentas, reflejo de su infancia. Debo confesar que me enamoré de una pequeña rarámuri que llevó a la charla.

El segundo, es “un proyecto de escultura relacionado con las mujeres, en el que pretendo elaborar una serie de figuras que muestren diversas etapas de nuestra vida, una Galería Femenina. Ahora estoy en el proceso creativo del concepto, espero pronto llevarlas a la práctica y tener un espacio para exhibirlas”.

Lalis nunca ha contado con un punto de venta, sus obras las promueve a través de su perfil de Facebook: Lalis de la Cruz, y aunque sueña con algún día poder montar una galería que le permita exponer sus trabajos, por el momento la plataforma virtual es un buen escaparate.

“Estoy tan agradecida con Ciudad Juárez, es una tierra de progreso. No es justa la imagen que de ella se ha difundido. Yo insto a las mujeres a aprovechar las oportunidades que se nos presentan, a crecer, a desarrollarnos. Juárez nos da eso y mucho más”, finalizó.

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