Escuchamos, en completa soledad hogareña, "La Traviata" de Giouseppe Verdi, en la voz de uno de los mejores tenores líricos del mundo en la actualidad: para gloria del bel canto, es mexicano, nacido en Xalapa, Veracruz, hace medio siglo y pronto, si no es que ya, estará nuevamente en el México que lo vio nacer, su nombre, que debería estar grabado en El Palacio de Bellas Artes, con letras de Oro, es JAVIER CAMARENA. Recomiéndoles sus discos, son una delicia y que decir de la voz y de esos Do de pecho, son una locura.

Nos gusta la ópera, sí, no somos amantes de la misma, porque en nuestro país no hay esa cultura como en Europa, pero hay muchas literatura al respecto por esas libreras de Dios, en la capital del país, en amazon o mercado libre. Tan enteraos, conste.

Y ya que de libros se trata, escuchando a Javier Camarena, hurgando en nuestros libros taurinos, nos encontramos una fotografía que es del siglo pasado; están 3 toreros 3, dos hispanos y un mexicano, teniendo la fortuna de haber visto torear a dos de ellos. con alguna diferencia de años.

Tiempos idos no vuelven y que bueno, aunque haya muchos que digan que todo tiempo "pasao jué" mejor (el tema es muy debatible); los toreros a los que haremos referencia, para que no se queden con las de ganas de saber quiénes fueron, llegaron a ser auténticas figuras de la torería aquí y allá, en su momento, en su época.

Ellos son: El mexicano, nativo del entonces D.F., Carlos Arruza, "El Ciclón", al que vimos torear a pie y a caballo ya siendo jóvenes nosotros; el sevillano del mero barrio de Triana, Rafel Vega de los Reyes, "Gitanillo de Triana II, conocido también como "Curro Puya" vayan ustedes a saber por qué y a quien no vimos torear; el último, originario de Córdoba y IV Califa taurino, Manuel Rodríguez "Manolete" o "El Monstruo de Córdoba" , a quién también vimos torear de niño en el lejano año de 1946, acompañados de papá y dos tíos, en la plaza de toros de la Hermosa Perla de La Laguna, Torreón, Coahuila.

Vaya Terna de toreros; cómo han pasado los años, pero nosotros, simples mortales, seguimos echando la pata "pa'elante", nomás eso faltaba; ya no vamos a las plazas de toros, pero seguimos añorando la bella fiesta y todo lo que hay alrededor de ella, no la olvidaremos, porque formó parte de nuestra vida en todas sus etapas, como también el Rey de los Deportes y el arte de la defensa personal, del marqués de Queensberry, el Box.

Por vuestra atención y como vivimos en "La Mejor Frontera de México" y ya nos estamos apochando: "Thank you very much". Vale.

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