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2 de octubre Nunca Más, con Víctor Orozco

Por: Valeria Goche | 16 de octubre, 2018 - 12:00 | Revista |

Ciudad Juárez.- Este 2018 se cumplen 50 años de un hecho que marcó la historia de México, de aquel 2 de octubre de 1968 en el que el país se paralizó de incredulidad por la violenta reacción del gobierno ante el movimiento estudiantil más importante de toda la historia del territorio azteca.

El doctor Víctor Orozco formó parte del movimiento en su juventud, como delegado de su entonces alma máter, la Universidad de Chihuahua, en el Consejo Nacional de Huelga (CNH), un organismo estudiantil con alcance en todo el país desde el que se organizaron las distintas manifestaciones que tuvieron lugar durante finales del verano del 68.

El ahora catedrático de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez brindó un espacio a RevistaNet para hablar de sus recuerdos y del contexto de esta lucha de estudiantes que culminó en la matanza de Tlatelolco, y que este 2018 conmemora 50 años de este movimiento que marcó un hito en México.

RevistaNet: ¿Nos podría decir cuál fue el contexto en el que se desarrolló la lucha del ‘68?

Víctor Orozco (VO): Sí, mira. Durante los años 60 hubo movilizaciones en todo el mundo, en lo que entonces se llamó “el verano caliente”, hubo en Italia, en Estados Unidos, en Japón, en Francia… eran grandes movilizaciones sociales que, por ejemplo en Francia, estuvieron a punto de tirar uno de los gobiernos más fuertes del mundo.

En México durante el ’68, hubo varios ingredientes sociales. Se tenía el modelo de la revolución mexicana, que se mantuvo presente. Luego, estaba el partido hegemónico en un régimen autoritario (Partido Revolucionario Institucional).

El maestro además apuntó que, en realidad, todo el continente americano estaba copado por las oligarquías, había una explotación y pobreza “terribles” y la aspiración generalizada era hacia la liberación, el alcanzar libertades públicas.

Señaló que por entonces las elecciones eran una “farsa”, un remedo que se hacía cada determinado tiempo y la población se sentía agraviada.

RN: Entonces ¿de dónde parte el movimiento del 68?

VO: Hubo un pleito entre prepas (las vocacionales 2 y 5 del IPN y la Isaac Ochoterena) y fue cuando los granaderos tiraron un bazukazo, fue la chispa que representó la agresión a la universidad, porque destruyeron una puerta de 400 años de antigüedad, que era patrimonio muy preciado para los alumnos, que fue lo que originó la llamada “manifestación del rector”.

En un ambiente de protesta general, con sentimientos de agresión, se formó entonces el Consejo Nacional de Huelga, el más representativo e importante, formado por estudiantes, en la historia del país.

Es a través de este Consejo que se genera un pliego petitorio con seis puntos que fueron el punto de quiebre para el gobierno:

Libertad a los presos políticos, aquellos estudiantes y activistas detenidos por participar activamente en movimientos sociales;

Derogación del delito de disolución social, lo que entonces se entendía como la difusión de ideas que afectaran a la soberanía nacional, una “coraza jurídica” que se erigió durante los tiempos de guerra y nunca se reajustó a la nueva realidad del país;

Desaparecer al cuerpo de granaderos, el grupo policial que participó en la represión a las manifestaciones;

Destitución de jefes policiacos Luis Cueto y Raúl Mendiolea;

Indemnización a las víctimas de actos represivos;

Deslinde de responsabilidades de los funcionarios involucrados en actos contra los estudiantes.

El doctor señaló que un gobierno con “un poquito de inteligencia política” habría resuelto la problemática y que es a través de los dos primeros puntos del pliego que la lucha estudiantil se convierte en una por las libertades públicas.

RN: ¿Usted cómo participó en la lucha?

VO: El 5 de febrero de 1968 se organizó la Marcha de la Libertad por los presos políticos, donde participamos unos 800 estudiantes de todo el país, para caminar desde Dolores, Hidalgo, hasta Morelia. Seguiríamos la ruta de la Independencia.

De la Universidad de Chihuahua asistimos Carlos Pallán, Carlos Sánchez Magaña, Gustavo de la Rosa, Estebané y yo.

Caminamos un día completo y al siguiente, cerca del Valle de Santiago, Guanajuato, donde habíamos pasado la noche, nos alcanzó una larga fila de autobuses.

Hicieron alto y se bajaron cientos de soldados que nos rodearon y nos fueron empujando hasta formar un círculo. Discutimos largo sobre qué hacer: o nos subíamos a los camiones como nos exigían o nos quedábamos en protesta por la violación de nuestros derechos.

Los líderes de la juventud comunista argumentaron que debíamos evitar un acto de violencia y ganaron la reñida votación. Abordamos los camiones con custodios militares que nos repartieron por todo el país.

“Donde cayó, cayó”, decían los choferes. A la delegación de Derecho le tocó la CDMX, para nuestro gusto. Ahí nos enteramos por los periódicos que el ejército había disuelto una peligrosa columna de comunistas.

RN: ¿Qué otra participación tuvo Chihuahua?

VO: En julio y agosto se reunió la llamada “junta de presidentes”, que agrupaba a los dirigentes de las sociedades de alumnos para discutir posturas. Ahí nos comisionaron a Manuel Siqueiros, que era presidente de Contabilidad y yo, que lo era de Derecho.

RN: ¿Cómo se sintió de participar en un movimiento tan grande?

VO: Me nombraron los estudiantes, yo era desde antes un militante de movimientos estudiantiles. En el ’68 no fue para nosotros una novedad como movimiento, ya que habíamos participado en varios.

Entonces era un movimiento que respondía a lo que nosotros queríamos en aquella época.

Fue muy emocionante, muy emotivo, conocí gente muy destacada en un ambiente nacional.

RN: ¿Usted vivió el 2 de octubre de 1968 en la capital del país?

VO: No. La delegación estaba en Chihuahua. Después de ese día, el 4 de octubre cuando Óscar Flores Sánchez iba a asumir la gubernatura, los estudiantes teníamos un mitin en el que, apesadumbrados, medio o mal informados, denunciábamos la masacre perpetrada por el ejército en Tlatelolco.

Muchos de los campesinos de la CNC que iban al acto oficial nos escuchaban con curiosidad.

En el evento, los asistentes aplaudían cuando el gobernador demandaba solidaridad y respaldo al presidente de la República y luego anunció que daría la autonomía a la Universidad. En la plaza, un orador exigía que a Díaz Ordaz se le pusiera sobre el banquillo de los asesinatos de los estudiantes.

Poco después, ante el acoso de la policía, nos tuvimos que refugiar en la Paraninfo de la Universidad, donde, en medio de los murales de Leandro Carreón, que retratan la historia nacional, nos sentíamos parte de ésta.

RN: ¿Cree que es importante recordar el 2 de octubre?

VO: Es recuperarlo. Recuperar de la memoria. Sirve el pasado para otear el futuro, y quien no conoce su historia anda con una venda en los ojos.