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Pronaf, corazón de la cultura juarense

Stephanie Torres | 23 de septiembre, 2019 - 10:00 | Revista

Ciudad Juárez.-

Denominada como la cara cultural de la frontera, la zona Pronaf es una de las áreas más populares de la localidad, pero son pocos los que realmente saben lo que significan sus siglas y la importancia que tiene para Juárez. 

En 1961, durante la administración del presidente Adolfo López Mateos, se fundó el Programa Nacional Fronterizo (Pronaf), el cual tenía como objetivo la creación de infraestructura para impulsar el turismo en la región, a lo que se sumó la apertura del tercer puente internacional hoy conocido como Córdova-Américas. 

Como parte del programa, se construyeron obras importantes que se mantiene hasta la actualidad: el Museo de Arte de Ciudad Juárez,  la sala de Espectáculos INBA (Centro Cultural de la Ciudad Ernesto Ochoa Guillermard) y el edificio del Fondo Nacional para el Fomento a las Artesanías (Fonart), ahora Centro Cultural de las Fronteras (CCF).

Los edificios se construyeron para representar parte de la cultura mexicana, por ello la infraestructura de estos recintos refleja la misma de alguna u otra manera: el Museo de Arte de Ciudad Juárez capta la cultura maya, el Centro Cultural representa la arquitectura moderna, y el CCF está inspirado en la de Paquimé. 

Museo de Arte de Ciudad Juárez

Inicialmente nombrado como Museo de Arte e Historia, fue el primero en su tipo en la ciudad, con un diseño único, obra del célebre arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, quien colaboró en proyectos como la Basílica de Guadalupe y el Estadio Azteca. Se construyó en 1963 y abrió sus puertas al público en 1964. 

En el 2011, la infraestructura fue renovada parcialmente en interiores y actualmente se  trabaja para mejorar su exterior.

Acercar el arte a la comunidad

Christian Aurelio Diego, director del Museo, detalló que en sus inicios el recinto albergaba colecciones que mostraban las etapas del arte mexicano, también estuvo destinado a mostrar las artesanías mexicanas, el costumbrismo, así como el desarrollo industrial y comercial del país. 

Actualmente se exhiben de manera temporal obras plásticas de artistas mexicanos contemporáneos, locales, nacionales e internacionales.

“Nuestras exposiciones deben tener una conexión directa con el público, a través de diferentes actividades como, talleres, conferencias, pláticas, todo lo que enriquezca más la experiencia”, aseguró Christian Diego.

La dinámica de las visitas consiste en realizar un recorrido hacia el interior y exterior del museo dirigido por un guía, quien explica las características de la exposición y el tema que aborda.  

Para Diego, la propuesta debe de estar bien orientada para que el público sepa que este espacio le pertenece, pueda visitarlo y se lleve una valiosa experiencia, con la garantía de que verá una exposición de calidad.

Centro Cultura Ernesto Ochoa Guillermard

Con un estilo isabelino, el 12 de julio de 1960 abrió sus puertas este majestuoso recinto, también conocido por la comunidad como “Teatro del INBA”. Se caracteriza por las parábolas en forma de estrellas, una fachada singular que marca la diferencia con el resto de los edificios de la ciudad.

Al igual que el MACJ, el Centro Cultural fue diseñado por Pedro Ramírez Vázquez, sin embargo, la edificación se le atribuye al reconocido arquitecto y urbanista Mario Pani, quien erigió la Zona Pronaf, de acuerdo con Gilberto Reza Gutiérrez, coordinador del espacio.

Reza Gutiérrez detalló que el Centro puede albergar a 800 personas, un audiovisual para 44, así como un amplio vestíbulo donde, en sus inicios, se congregaban los asistentes antes de ingresar a la sala de teatro.

En sus años de apogeo, este espacio recibió cientos de presentaciones artísticas, sin embargo, las instalaciones se deterioraron debido a la construcción de un centro comercial. El recinto estuvo abandonado por casi 10 años y se contempló demolerlo, pero el 6 de octubre de 1990, artistas locales hicieron una cadena humana para evitarlo.

Para 1999, el teatro pasó a manos del Ayuntamiento y fue restaurado para activarlo con normalidad. El Instituto para la Cultura del Municipio de Juárez (Ipacult) se ha encargado hasta la fecha del mantenimiento y modificaciones.

Por acuerdo de Cabildo  y a petición de los ciudadanos, en mayo de este año se autorizó oficialmente el cambio de nombre a Ernesto Ochoa Guillemard, esto como homenaje a la trayectoria y aporte a la vida cultural que desarrolló el maestro en artes escénicas.

“La Zona Pronaf es muy importante porque es una zona histórica, estamos muy cerca de El Paso, es una cara de nuestra patria, reactivarla es un orgullo para cada uno de nosotros. Juárez tiene la estructura y gente bonita; por ello queremos captar más obras de teatro a nivel nacional para toda la familia, queremos que esté siempre lleno”, agregó Reza Gutiérrez.

Centro Cultural de las Fronteras

En un inicio, fue concebido como centro artesanal del Fondo Nacional para el Fomento a las Artesanías (Fonart) y fue inaugurado en 1964.

Al estilo del Mercado Juárez, cada comerciante tenía su módulo para ofrecer artesanías, pero la falta de turistas estadounidenses interesados en la cultura mexicana derivó en el cierre del espacio. Por lapsos, albergó bares y restaurantes sin éxito contundente.

En septiembre de 2012 comenzaron los trabajos para rescatar la esencia del espacio con la iniciativa de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), cuyo proyecto llevaba el nombre de Centro Cultural de las Fronteras (CCF), platicó Alejandro Castillo González, subdirector de Formación y Vinculación cultural de la UACJ.

El inmueble diseñado por Mario Pani reabrió sus puertas en 2015 y hasta la fecha se utiliza para difundir el arte, la ciencia y la cultura, local, nacional e internacional. Se compone de tres etapas, más una cuarta que está en construcción. 

“La única actividad que contrarresta la violencia ha sido la actividad cultural y por eso la universidad invirtió en ese rubro”, recalcó Castillo González.

Van por reactivación

Los tres inmuebles se unieron para conformar el “Corredor Cultural Pronaf”, cuyo propósito es brindar, el último miércoles de cada mes, un espacio para la comunidad artística y cultural de Ciudad Juárez.

El espacio otorgará propuestas de esparcimiento en pro del crecimiento y desarrollo económico, asimismo, se busca la integración de diversos gestores culturales, creadores y artistas locales de todos los rubros.

“El corredor es un escaparate en forma de bazar para que la comunidad pueda conocer de primera instancia las propuestas de los creadores locales, se busca fomentar el consumo y venta de productos originales y dar promoción y difusión a nuestros artistas”, agregó Diego.

Es así como estos espacios históricos se han convertido en un referente de la vida artística y cultural de la frontera, espacios que se resisten a desaparecer a pesar del tiempo y que poco a poco toman un nuevo brillo que atrae a nuevas generaciones.

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