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31 de julio, 2020 - 10:00

Liderazgo positivo

Una mezcla entre decisión, insistencia y amor

Redacción

Revista

Liderazgo positivo
Cortesía
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Colaboración
 Eduardo Turati 
Coach ejecutivo

Los indicadores que se usan en las empresas son buenos para medir avances, desviaciones, objetivos y procesos, pero estos no están pensados para medir el mejoramiento cotidiano de las habilidades blandas en el corto plazo o ni en una fecha específica.

Es como querer demostrar que amas a tu pareja basado en indicadores de desempeño o querer probar que en efecto la amas con relación a un número o porcentaje. Parece absurdo ¿no es cierto? Lo mismo pasa con el liderazgo positivo.

Tomando el ejemplo de tu pareja, seguramente cuando la conociste aún no le amabas, sin embargo, si te lo pregunto ahora, con mucha seguridad me dirás que sí, que le amas, entonces, no tendrías inconveniente en decirme el día exacto cuando el amor comenzó ¿verdad?... ¡Claro que no!, es otra pregunta imposible de responder con números o índices, y no porque no sea cierto, sino porque es más fácil explicarlo a través de lo sucedido en el tiempo.

Otro ejemplo es el ejercicio, cuando vas por primera vez al gimnasio. En tu primer día te ejercitas, sudas, regresas a tu casa y te miras al espejo, ¿qué cambios notas? Obviamente ninguno. 

Vas al gimnasio al siguiente día, te vuelves a ejercitar, a sudar. Vuelves a casa, vuelves a mirar al espejo y ¿qué notas? Otra vez nada. Claramente no verás resultados en uno o dos días. No tienes manera de medir el avance con indicadores. Eso, en definitiva, no es para nada efectivo, y como no lo puedes medir aún ¿renuncias? O si estás convencido de que el ejercicio es el plan de acción correcto ¿te apegas a este para obtener resultados?

Lo mismo pasa con las relaciones. Cuando inicias una relación, le compras flores y la felicitas en su cumpleaños. Y así, aún no te ama. ¿Dejaste de intentarlo?, claro que no, así no sucede. Si crees que hay posibilidades, te comprometes a actuar y actuar consistentemente, te apegas a un plan, como con la rutina de ejercicio.

Puedes fallar alguna vez. Romper la dieta algún día. Saltarse un día o dos, puede pasar... Pero si te apegas lo suficiente al plan, no estoy seguro qué día exactamente, pero en algún momento comenzarás a ponerte en forma. Es igual en las relaciones, no son eventos concretos. No se trata de intensidad, sino de consistencia.

Ir al gimnasio por nueve horas no te pone en forma. Ejercitarte al menos media hora todos los días, sí. 
Con el liderazgo pasa algo similar, nos inscribimos a un diplomado de liderazgo, organizamos seminarios, contratamos certificaciones, seleccionamos a los participantes, les damos a todos un diploma y ¡Bum! ¿Ya tenemos a nuestros líderes? Eso no ocurre así, al menos no en una primera vez.

Crear liderazgo positivo es como ir al gimnasio, asistir a seminarios, cursos, certificaciones es muy importante para recalibrar, aprender cosas nuevas, etc. pero es la práctica diaria de todas esas pequeñas, aburridas y monótonas cosas, como correr media hora, lo que realmente te pone en forma.

Tu pareja no sé enamoró de ti porque recordaste su cumpleaños y le diste flores el día de San Valentín solamente. Se enamoró de ti, porque al despertar le dijiste: "buenos días", antes de revisar tu celular; porque cuando fuiste a hacer café en la mañana, le trajiste uno sin que te lo pidiera.

Se enamoró de ti, porque cuando tuviste un gran día en el trabajo y tu pareja acaba de tener uno pésimo no le dijiste: "si, si, si... ok, pero déjame contarte el mío..."

Escuchaste todo lo que tenía que decir de su día y no mencionaste nada de tu “gran día”, por eso se enamoró de ti. No puedo decir exactamente qué día, y no fue una cosa en particular, fue una acumulación de todas esas pequeñas cosas que hicieron que un día amaneciera, y como si le hubiera presionado un botón dijera: le amo.

El Liderazgo Positivo es igual. No se trata de un acontecimiento en particular. No hay algo que te diga qué debes hacer para que tu equipo de trabajo confíe en ti. ¡No! Simplemente las cosas no funcionan así. Es la acumulación de muchas y muchas pequeñas cosas que por sí solas son inocuas e inútiles. Literalmente no sirven en sí mismas.

El Liderazgo Positivo representa un absoluto amor
 y decisión para respaldar a quienes han comprometido sus propias vidas con la organización

La gente ve pequeñas cosas que en realidad son buenas prácticas de liderazgo y piensan: ¡eso no va a funcionar! Y sabes... tienen toda la razón. Hacerlas una sola vez no sirve, pero si las haces consistentemente y combinas la acción con muchas otras “pequeñas cosas” como saludar y mirar a los ojos cuando te hablan, reconocer a tus líderes, a tus colaboradores y hacérselos saber.

Muchas veces caminando, al encontrar a alguien preguntamos: ¿Cómo estás?, - No muy bien, -nos responden y nosotros le decimos: "Ok, después hablamos. Tengo una junta..." y lo olvidamos. Si haces la pregunta, quédate a escuchar la respuesta. Son esos pequeños y simples actos que haces una y otra y otra vez, los que provocan que la gente diga: "Amo venir a trabajar aquí".

Déjame explicar de esta manera: no es solamente "me gusta mi trabajo", nah… eso solo significa que el reto es bueno. Te pagan bien. ¡Te cae bien la gente... no…! Debemos esperar que nuestros colaboradores digan con orgullo y en voz alta: “Amo mi trabajo” porque eso significa: “no quiero trabajar en ningún otro lado. No me importa lo que me puedan pagar. Aquí estoy, comprometido con la gente y me importan tanto como si fuesen mi familia”.

Cuando existe una cultura corporativa sólida, la gente identifica a sus colaboradores como “hermanos o hermanas”.  No significa que "somos como una familia”, en una real cultura positiva se construye un profundo cariño.

 Como en una pareja, tal vez haya peleas, pero el amor no sé irá. Podemos pelear internamente. Tener disputas entre nosotros, pero nadie lastimará al otro o la otra. El liderazgo positivo une a los de adentro y, cuando advierte amenazas externas, consigue que todos los colaboradores se mantengan unidos.

Y ¿cómo hacer que completos desconocidos, se hagan hermanas y hermanos? A través de valores en común, compartir los mismos principios, perseguir un mismo propósito.

Un genuino interés en el éxito de quienes forman parte de una organización. Un real interés en desarrollar sus capacidades y habilidades. Disciplina cuando sea necesario. Y ayudar a construir la autoconfianza en el equipo.

El Liderazgo Positivo representa un absoluto amor y decisión para respaldar a quienes han comprometido sus propias vidas con la organización. Esto, sin duda, es un trabajo increíblemente difícil, pero satisfactorio.

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