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26 de julio, 2020 - 00:00

El rostro de Leonora

Una mujer que ‘escapó’ del cuerpo de un hombre

Verónica Palafox

Revista

El rostro de  Leonora
Yvoné Vidaña
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Leonora es una mujer que atrae la atención, su personalidad extrovertida hipnotiza cuando hablas con ella por primera vez y, de acuerdo a quienes le conocen bien, es una gran amiga, encantadora y difícil de olvidar.

Juarense de nacimiento, recuerda que cuando era pequeña, disfrutaba enormemente usar la ropa y los zapatos de su madre y le encantaba jugar al papá y a la mamá con sus amigos, en donde ella era, obligatoriamente, la mamá, todo esto no tendría nada de particular, si no es porque Leonora nació en un cuerpo con el que no se identificaba, el de un hombre.

En casa siempre le dieron el lugar que ella sentía tener, el de una hija y su mamá le apoyó para aprender desde muy pequeña que lo que pensaran los demás, no debía preocuparle en lo absoluto, con su papá, en ese entonces, las cosas no fueron iguales, ya que era un hombre machista que no comprendía lo que sucedía con su hija, hoy eso es cosa del pasado y ambos la aman por quien es.

Al cumplir los 13 años se fue de la casa, “fue una época en que viví de manera alocada, desenfrenada, no me avergüenza aceptar que entré en el mundo de las drogas, el alcohol y la prostitución, porque desde 2010 salí de todo eso y hoy soy una persona que no necesita de nada de eso para estar bien”, y al escucharla, pienso en cómo me gusta la gente que reconoce su pasado y lo usa para crecer.

“A los 14 años me di cuenta que me gustaba la farándula, así que comencé a frecuentar lugares que tuvieran espectáculos Travesti, donde conocí amigos que cambiarían mi vida por completo, como la señora Catharaita Cavalli y el señor Roberto García”, expresa. 

A esa corta edad debe poner sobre la mesa una decisión para la que su cuerpo tenía la respuesta desde siempre: “Mi nuevo círculo de amistades me planteó una pregunta que debía definirme ¿eres o  no eres homosexual?”.

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Tras días de pensar y asimilar lo que había vivido hasta ese momento, determinó asumir de manera definitiva su verdadera condición: ella era mujer.

Así que desde entonces vive a tiempo completo como tal: “tengo una personalidad vulnerable, pero fuerte, pasé por fuertes golpes, que me hicieron ser quien hoy soy”.

A partir de que aceptó quién y cómo era, las cosas tomaron su lugar, “en ese entonces había una telenovela que se llamaba ‘Amarte es mi pecado’ cuya protagonista se llamaba Leonora, el nombre me gustó mucho y a partir de ello, lo adopté como mío”, cuenta.

“La calle es la mejor escuela, en el grupo travesti donde inicié, yo era la única menor de edad y tuve la suerte de conocer a Roberto García, de Diamante Travesti Show, le agradezco que me llevó a vivir a su casa, me educó, me enseñó a ser una dama, me hizo parte de su familia”, relata.

De la relación con Diamante Travesti Show se consolida su carrera como travesti, haciendo suyos personajes como Margarita la diosa de la cumbia, Paquita la del barrio y Chayito Valdés, entre otras, en un mundo lleno de pelucas, maquillaje, brillo y glamour, donde ha sido feliz.

Leonora también ha participado en concursos de belleza, obteniendo títulos nacionales e internacionales, los más recientes como princesa de “Reina sur” en Dallas, Embajadora nacional por Chihuahua y reina nacional, estos reconocimientos no me sorprenden al escuchar su seguridad y admirar la belleza de su rostro y cabello.

Hoy en día desarrolla una especialidad del travestismo, el performance, un arte en el cual se imita a cantantes y personalidades de una manera voluptuosa, donde se copia más la esencia del artista que su físico.

“Yo estoy muy ‘americanizada’ y me gusta innovar, así que estoy enriqueciendo mi show con algo de drag, que es un arte sobre todo en el maquillaje y lo estoy incluyendo en mi trabajo”, me comenta. 

Leonora Madrigal hace shows para fiestas privadas y se presenta en centros de espectáculo locales, produce para otros artistas y le gustaría hacer voluntariado en movimientos en pro de las mujeres transgénero.

“Viví en Guadalajara un tiempo, ahí conocí grupos que luchan contra la vulnerabilidad que las mujeres como yo tenemos en nuestros derechos, me gustaría hacer algo al respecto”, dice.

Cuando quiero saber cuáles son sus planes a futuro, la lista es encantadora: “pues quiero viajar, me encanta cocinar, comer postres, los lugares con alberca y quizá, hacerme una cirugía” y ríe como quien hace recuento de sus deseos de año nuevo. A raíz de la cuarentena, un grupo de mujeres travesti y trans decidió llevar diversión y entretenimiento con su arte a quien lo necesite, por lo que se conformaron como Talento Juárez.

Ahí Leonora funge como anfitriona de un espectáculo que se transmite desde el icónico Palacio de las Estrellas de esta ciudad de manera gratuita, por el Facebook de la propia Leonora Madrigal Cavalli, en el que las chicas nos comparten la ilusión en que ellas viven: un show con estrellas de primer nivel nacional e internacional.

Me despido de ella, una mujer divertida, honesta y llena de vida, con la promesa de que cuando la pandemia termine, tenemos que compartir un café con postre, porque me encantaría poder tener el honor de, algún día, llamarle amiga, gracias Leonora.

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