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El monumental Sebastián

Pedro de la Paz | 25 de mayo, 2019 - 09:00 | Revista
El monumental Sebastián
Cortesía

Ciudad Juárez.- No todos los artistas se atreven a hacer obras tan grandes y complejas que luego se conviertan en íconos de grandes urbes, pero Sebastián sí se atrevió, y hoy sus trabajos son representativos de varias ciudades de México y del mundo.

Él ha impreso pasión en su trabajo, el cual define como un sueño que empezó a orquestar desde niño, cuando las ideas y los sueños eran pequeños, que con el paso del tiempo, se convirtieron en obras monumentales, basadas en figuras geométricas, capaces de fundirse en la identidad de una ciudad.

Enrique Carbajal, mejor conocido como “Sebastián”, nació en Camargo, Chihuahua, en 1947.  

Desde finales de los años sesenta comenzó su andar por las obras escultóricas. El nombre lo adoptó luego de que personalidades de la política nacional e internacional lo compararan con Sebastián de Botticelli, por lo que decidió tomar ese nombre para identificarse con el mundo. 

El trabajo de Sebastián se ha caracterizado por la polémica que generan sus esculturas al ser presentadas a la sociedad, pues se cuestiona lo costoso que pueden llegar a ser, o si serán o no de beneficio para la población, pero eso lo omite, pues sabe que tarde o temprano la sociedad adoptará su trabajo.

Él mismo define el origen de su trayectoria que lo ha llevado a ser recocido en varias partes del mundo: “los sueños de todo ser humano, es una cuestión de naturaleza humana, de tener ilusiones y de darse cuenta que portas una vocación inquebrantable y fuerte para algo que quieres hacer en la vida, y cuando te das cuenta de eso, te dedicas, te entregas y empiezas a proponer cosas y hacer cosas. A mí me tocó estar en esto desde niño,  y lo que me puse en la mente, la idea de querer ser un escultor, y un arquitecto y un pintor, se me fue concediendo en la vida a través de los años, y me dedico a eso, a hacer escultura monumental, icónica que se vuelve imagen, fuerza representativa de una ciudad”.

Desde sus inicios, ha buscado marcar la diferencia en la escultura monumental, que ha combinado con otras expresiones, clasificándose dentro del arte contemporáneo. La mezcla de historia tradicional, más el arte moderno, es el resultado de cada una de sus obras.

“No todos los artistas se lanzan a hacer cosas tan grandes y tan complejas, porque se necesita una ingeniería, se necesitan cálculos, se necesita un espacio estructural y aparte tener las ganas de hacer monumentos, de hacer cosas verdaderamente monumentales”, agregó el artista sobre la forma en que se ha destacado. 

“El trabajar en cada escultura monumental conlleva tener un gran equipo que te respalde”, consideró Sebastián, ya que no es nada sencillo. Es necesario un equipo que incluye arquitectos, ingenieros, armadores, soldadores, pulidores y pintores, para poder hacer una obra de tal naturaleza.

 Agregó que es necesaria “la voluntad política, de los que tienen el poder político, para poderlo llevar a cabo, para los permisos, para poder decidir que se construya y en qué lugar se va a construir”.

En Chihuahua hay cinco esculturas de Sebastián: La Puerta de Chihuahua, La Puerta del Sol, El Monumento a la Mexicanidad, La Guirnalda, y El Árbol de la Vida.

Cada una de ellas ha generado polémica en torno a su construcción y elaboración, pero a lo largo de los años ha sabido manejar este tipo de situaciones: “Esa es la condición de todo proyecto monumental, de todo proyecto grande de esa naturaleza. Primero es algo extraño y hay que estar un poco en contra de lo extraño, de lo novedoso, porque no lo asimila uno. Cuando ya empieza a asimilarlo, se lo va apropiando poco a poco”. Dijo que la comunidad se apropia de los monumentos, los vuelve una característica de la ciudad, “hasta la foto vienen a sacarse”, añadió el artista. 

Encuentra la mayor satisfacción en su carrera cuando eso pasa, cuando la gente le da sentido a su obra. Muestra de ello es el monumento a la Mexicanidad, mejor conocido como la “X”, que durante los años que duró su construcción fue fuertemente criticada por los juarenses.

 “Es lo que sucedió en Ciudad Juárez, que La Equis de repente fue rechazada y llegó un momento en que se volvió un símbolo de la ciudad, y que es propiedad del pueblo, que todos se reúnen ahí, que tiene un jalón emocional, que a todo mundo le pertenece, ya no me pertenece a mí, yo fui el diseñador, pero realmente es del pueblo, es de todos, es de los juarenses”, insistió Sebastián. 

En el resto del país también existen esculturas monumentales de su autoría como Cabeza de Caballo, conocida como  El Caballito de Sebastián, ubicada en el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México; en Monterrey, Nuevo León, La Puerta de Monterrey y La Fuente de los Lirios; La Puerta Saturnina y La Antorcha Olimpia 2000 en Aguascalientes; en Tabasco, Escalera Cósmica; en Morelos, La Flor del Desarrollo; en Baja California Los Arcos del Tercer Milenio; en Jalisco, Flor del Desarrollo II; Puerta del Camino Real, Limonero, Pez Vela, en Nayarit, entre otros; en Colima, La Puerta de México; en Tamaulipas, Araucaria; en Xalapa, Águila del Bicentenario; en Ciudad Victoria, Los Caminos de la Justicia hacia el siglo XXII.

Varias ciudades en América poseen obras monumentales de Sebastián, tal es el caso de Georgetown, Guyana; La Habana, Cuba; Montevideo, Uruguay; Buenos Aires, Argentina; Brasilia, Brasil; Belmopan, Belice; Bogotá, Colombia entre otras.

A mediados de 1960, el escultor inició el desarrollo de su lenguaje escultórico, apoyado en las matemáticas, y en específico de la geometría, además de la topología y la cristalografía. Se expresó ya entonces con creaciones como sus Estructuras Transformables, entre las que destacan sus obras: Leonardo 4, Durero 4, Brancusi 4, que representan modelos matemáticos transformados en escultura, donde el dígito mencionado alude a la cuarta dimensión.

Gracias a todo el conocimiento que ha adquirido, ha incursionado en otras áreas: “también he construido arquitectura, y por otro lado hago pintura, hago diseño industrial, me meto en muchas disciplinas constructivas”, agregó el artista quien no se ha conformado con las esculturas monumentales.

En 50 años de trayectoria artística, ha recibido múltiples premios, no tan solo en nuestro país, sino en otras latitudes.

Ha presentado más de 190 exposiciones individuales tanto de pequeño y mediano formato, como exhibiciones urbanas de grandes dimensiones en Francia, España, Alemania, Italia, Egipto, América del Sur, Estados Unidos de Norteamérica y México.

Perteneció al Sistema Nacional de Creadores de Arte (FONCA); recibió el premio “Superior Prize” del Hakone Open Air Museum de Japón; el premio “Bronce” de la ABC Ashi Broadcasting Corporation de Osaka; el premio de la Trienal Internacional Gráfica de Noruega y el “Gran Premio de Oro” del Concurso ORC-City de Osaka, Japón.

En 1998 recibió, por segunda ocasión, el premio “Kinki Nippon Railway” en la trienal de escultura de Osaka, siendo el único artista en ser reconocido más de cinco veces en estos certámenes. Para 1999, fue condecorado con la “Medaille de la Ville de Paris” en la capital francesa; en 2002 su escultura Arco de la Paz recibió el premio de excelencia en el Simposium y Exhibición Internacional de China de Escultura Urbana en la ciudad de Beijing.

Ganó diversos concursos para crear esculturas en distintas ciudades de Japón, entre las que destacan: Arco Fénix (Sakai, 1993), Tsuru (Kadoma, 1995), Migración (Tokio, 1997), Excelsitud (Kansai, 2002), Esfera Vida (Osaka, 2003).

Para él todos estos premios son gratos, ya que, siente que representa a México en un rubro que debería ser explorado por más escultores. “He recibido yo muchas cosas muy bellas en mi carrera porque he tenido reconocimientos por todos lados, por estar entregado a mi trabajo”, dijo el artista.

Aunque reitera que lo más preciado es que la gente se apropie de su trabajo y se lo reconozca con felicitaciones, o que le pidan una fotografía. Recientemente estuvo en Italia donde participó en una exhibición con “Los  100 mejores escultores del mundo”, donde también recibió un reconocimiento, pero no únicamente para él, sino para México.

Sebastián es miembro del World Arts Forum Council con sede en Ginebra, miembro honorario de la Real Academia de las Artes Visuales de la Haya, Holanda, integrante de la Academia de Artes de México y miembro de la Legión de Honor Nacional del Interdependence Day Forum y del Comité Internacional de Salvaguardia de Lascaux.

La carrera artística de Sebastián ha sido reconocida con el doctorado honoris causa por la Universidad de Chihuahua, Universidad de la Laguna, la Universidad de Colima, la Universidad Autónoma Metropolitana y el City College of New York.

Por la trascendencia y calidad de su obra monumental y la de pequeño formato recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2015, sobre ello comentó: "significa que es un reconocimiento también para México, soy mexicano y el nombre de México sigue sonando en el mundo, eso es un orgullo para mí como mexicano, que digan es el escultor mexicano monumental y que me echen porras es maravilloso, da mucho gusto" finalizó Enrique Carbajal.

Las esculturas de Sebastián son para la comunidad, son íconos de las ciudades. Forman parte de la historia del país, de las artes, de la creación del hombre. Su magnitud no tiene límites. 

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