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Publicado: 03-12-2021 08:52

¿Qué sigue en Venezuela?

La alta abstención expresa el malestar, la decepción y el hartazgo de la sociedad

Rubén Aguilar

Opinión

En las elecciones regionales en Venezuela del pasado 21 de noviembre solo participó el 40 por ciento del electorado. La alta abstención expresa el malestar, la decepción y el hartazgo de la sociedad venezolana donde la política ha pasado a un segundo plano.

La supervivencia de todos los días ocupa toda la energía de la población. En los últimos seis años más de cuatro millones de venezolanos han abandonado su país en busca de mejores condiciones de vida.

En esta contienda el oficialismo ganó 18 de las 23 gubernaturas en disputa y la oposición cuatro. Falta todavía elegir a un gobernador. La última vez que las fuerzas que se oponen al chavismo participaron en una elección fue en 2015.

Hubo dos cambios relevantes con relación a los anteriores procesos: el gobierno aceptó la observación electoral y el nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) ya no está integrado solo por chavistas sino también participa la oposición.

Los observadores de la Unión Europea y Naciones Unidas señalan que la elección se desarrolló en condiciones de grandes desequilibrios en los medios de comunicación y se impidió la participación de candidatos opositores.

El dictamen de las misiones afirma que a pesar de continuar las claras ventajas para el partido del gobierno en esta ocasión las elecciones fueron más abiertas y menos controlados que las anteriores contiendas.

Señalan como lo más positivo que la oposición haya decidido volver a participar. Y advierten como debilidad que lo haya hecho a última hora y con candidaturas no unitarias. De haberlo hecho sus posibilidades hubieran mejorado.

De cara a la elección presidencial de 2024, las encuestas señalan el 70 por ciento de la población desea un cambio de gobierno y que la popularidad de Nicolás Maduro es de solo el 14.7 por ciento y la de Juan Guaidó, considerado por 70 países como presidente interino tras la crisis de 2019, tiene solo el 16.4 por ciento.

Hay datos que muestran que las medidas de la comunidad internacional para presionar a que el gobierno haga cambios están dando resultado. Ahora Maduro parece estar dispuesto a superar sus diferencias con ese bloque de países. Sabe que la actual política fracasó y requiere una salida.

El gobierno y la oposición están obligados a repensarse de cara al desapego y el rechazo ciudadano del que adolecen. El diálogo entre ambos es la única vía para recuperar la normalidad alterada en estos últimos 20 años. Se deben reanudar las conversaciones suspendidas por Maduro y llegar a una negociación que convenga a las partes.

De otro lado la oposición está obligada a superar su división. La unidad es la condición sine qua non para avanzar ante un contexto adverso y obtener buenos resultados electorales. La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y la Alianza Democrática (AD) deben llegar a acuerdos.

Exige también que las grandes fuerzas de la oposición, hoy mermadas, abran sus puertas a nuevas caras y liderazgos. Y dar la importancia que merecen las distintas regiones del país que cuentan con sus propios liderazgos políticos. Tiene también que acercarse a la gente y construir una nueva narrativa que conecte con ella y sus expectativas.

@RubenAguilar

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