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13 de octubre, 2020 - 11:30

Prócer taurino

De los toros bravos a al camino del señor...

Manolo de la Laguna

Opinión

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Desde septiembre se nos quedó esta colaboración en el tintero y ahí les va: Blasfemo, jugador, mujeriego, parrandero y torero, así define Eugenio, el lao malo de un gran patricio mexicano, aunque luego le ve el lao bueno: Ilustrado, músico y dramaturgo, o sea, toda una chulada de maíz prieto, nuestro personaje histórico. 

Y como al hombre le gustaba el toro y la toreada, pues hasta de espontáneo se aventó alguna vez, escribió nuestro contemporáneo Eugenio, que cuando en algún domingo había corridas de toros, er pelao de su novela histórica, no se las perdía por nada del mundo, llegando a pagar en la reventa (desde entonces ya había), la exagerada cantidad de cuatro reales de oro, lo que hacía encabritar a su hermano José Joaquín.

En uno de esos domingos, el bachiller en artes se fue al toro, alternaban en la plaza de "El  Volador", el criollo Benigno Luna, alternando con "Chicuelo de Triana", gachupín de pura cepa y triunfador, nada más, pero tampoco nada menos, que de la Plaza de Linares, España. ¡Joder!

Lamentablemente Eugenio no data de dónde fue el encierro; lo que sí data es que al terminarse er festejo, después de habérseles dado muerte a 14 toros bravos ¡14!, nuestro prócer taurino se fue de picos pardos, porque ya llevaba entre pecho y espalda media lagartijera; primero se  fue a los gallos, y como era muy amante de las fatigas del querer, pues terminó en los brazos de una rubia, donde lo sorprendió el amanecer, junto con su hermano Juaquinillo, que anda por las mismas.

Según *Eugenio Aguirre, así fue la vida como hombre pecaor del bachiller en artes, Don Miguel Hidalgo y Costilla, "Er Cura" de Dolores, "El Padre de la Patria", quien ya en la ancianidad, después de haber quemao todos sus cartuchos regresó a la senda del Señor, de la cual se había apartao como ser humano para  iniciar er movimiento de Independencia (1810) que un año más tarde consumaría Agustín de Iturbide, en compaña del mestizo, zambo, cambujo o lo que fuera, afromexicano Vicente Guerrero. Vale.  

*Hidalgo entre la Virtud y el Vicio. Por favor léanlo, se van a divertir con las aventuras del buen Miguelón. 

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