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Publicado: 21-07-2021 13:20

‘El Alazán Tostao’

Un infame personaje dio vida a uno verdaderamente destacado

Manolo de la Laguna

Opinión

Las fiestas patronales de San Buenaventura, Chihuahua, han terminao. El pueblo, a su manera, se divierte de lo lindo, siendo el espectáculo fuerte las famosas carreras de caballos, conocidas como parejeras; los pelos de los caballos son vario pintos y los cuacos, compiten con las enormes trocas de reciente modelo y diferentes marcas; aquello es una locura pueblerina y los hombres del campo se divierten a su manera, desafiando la pandemia.

Viendo los caballos alazanes, de inmediato nos acordamos de un militar y político mexicano, que fue un infame y perverso cacique que se convirtió en señor de horca y cuchillo, en el sufrido estado de San Luis Potosí, se llamaba Gonzalo N. Santos, quien en el apogeo de su cacicazgo y prepotencia, se hizo llamar "El Alazán Tostao", primero muerto que cansao.

Sus frases favoritas como perdona vidas, eran: La moral es un árbol que da moras y los "ierros" que aplicaba despiadada y brutalmente para todo el que se le atravesara, eran: encierro, destierro o entierro; así se las gastaba el tristemente célebre "Alazán Tostao". Si pueden y quieren, lean la biografía de Gonzalo N. Santos.

Y lo que son las cosas de la vida, este prepotente y estúpido personaje fue padre de un gran mexicano, que al incursionar en el bello Arte el Marqués de Marialva, es decir, el rejoneao; también incursionó en el cine mexicano, filmando algunas películas de caballitos, representando, eso sí, a los buenos. Eran películas remedo de las vaqueras norteamericanas, los críticos de cine las llamaban churros.

De pronto, el gran rejoneador mexicano Gastón Santos Pué, "El Centauro Potosino", se alejó de los ruedos, colgó las botas federicas de charol, la calzona blanca, la casaca portuguesa y su tricornio negro con plumas blancas y del plató cinematográfico.

Al parecer Gastón se dedicó y se dedica, en plena edad avanzada, a la cría de caballos lusitanos, quizá porque en aquel tiempo aún no existían los jamelgos raza azteca. Larga vida a este gran "cavaglieri" mexicano que paseó por el mundillo taurino, el bello arte del rejoneo mexicano. Vale.

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