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Publicado: 17-12-2021 06:00

Santa es bombero

El equipo de tragahumos cada año rescata la Navidad de miles de niños en condiciones precarias

Samuel Palacios

Juárez

Pablo Navarro

El día comienza en Ciudad Juárez. Es una mañana fría en la frontera y las personas inician sus actividades con calma, no así los integrantes del Departamento de Bomberos, quienes desde muy temprano se han puesto el uniforme, las botas y las insignias que los distinguen como héroes de la ciudad donde siempre hay una emergencia que atender.

Entre el personal del departamento que pertenece a Protección Civil destacan algunos elementos que se han enrolado en el taller de Santa Claus, se encargan de reparar bicicletas, juguetes; recolectan carritos, pelotas, muñecas y osos de peluche. Se han convertido en “duendes” que trabajan a lo largo del día para cumplir con una misión: hacer felices a niñas y niños de Juárez.

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Una tradición con causa

El teniente de Bomberos Josué Martínez Guerrero recibe al equipo de Revista Net en la Estación Central de la avenida Heroico Colegio Militar. Ahí se ha instalado la bodega y el taller donde los ayudantes de Santa se encargan de mejorar los juguetes donados, limpiarlos, clasificarlos y empaquetarlos para que estén listos el 24 de diciembre.

Martínez Guerrero lleva 13 años dentro del departamento y le ha tocado emprender todo tipo de misiones en las calles, pero desde hace dos se hace cargo de una que considera ha sido la más complicada en su carrera, pero que a la vez lo ha llenado de satisfacciones: coordinar el equipo que hace posible la campaña Santa Bombero.

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Teniente Josué Martínez Guerrero

El frío de esa mañana no lo intimida y decide quitarse la chamarra distintiva de la corporación para dar la entrevista. Luce nervioso, pero no es nada comparado con las sensaciones que experimenta al iniciar y completar la misión de llevar sonrisas a los pequeños de Ciudad Juárez.

“Hacemos la colecta de juguetes nuevos o usados con el propósito de llevarlos a los niños más vulnerables de nuestra ciudad, para que en Navidad puedan tener un regalo”, es la explicación más sencilla que da el teniente Martínez, pero es suficiente para entender la importancia de esta campaña que inició hace 82 años.

Era 1939 y en aquel entonces el Departamento de Bomberos estaba a cargo de Leonardo Solís Barraza. Este personaje es casi sagrado para quienes deciden servir a la comunidad como bomberos y un ejemplo a seguir por la forma en que contribuyó a la ciudad. Su nombre y su rostro resaltan en bronce dentro de la Estación Central.

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El teniente Martínez cuenta que el jefe Barraza recibió la visita de un pequeño que le pidió un regalo en las vísperas de las fiestas decembrinas, conmovido por la petición de aquel niño, le prometió que tendría un obsequio, pero tendría que regresar el día de Navidad, por lo que pidió a los bomberos buscar juguetes para regalar. Aquel pequeño volvió, pero no lo hizo solo, otros se sumaron y también recibieron un obsequio.

“Al recibir como pago la sonrisa de aquel niño, ahí inició todo, ese es el motor que nos mueve a realizar esta actividad cada año”, comenta Josué Martínez.

En el taller de Santa

A simple vista el teniente parece un hombre relajado, amable y sencillo, pero a la hora de encabezar la misión no duda en alzar la voz y lanzar órdenes a los 10 elementos que tiene a su cargo. La meta es colectar el mayor número de juguetes y sabe que el tiempo es un factor que juega en su contra, por eso debe mantener la disciplina y determinación que caracteriza a los bomberos de la ciudad fronteriza.

“No solo es el esfuerzo de los que se asignan a este trabajo, somos un conjunto. Cuando se nos acumula el trabajo nos apoyamos del personal operativo, de hecho, hasta en días de descanso nos ha tocado venir. Ahora que estamos al frente de esta colecta, prácticamente no tenemos descanso… tenemos un horario de trabajo, pero si es necesario quedarnos hasta tarde, lo hacemos”, explica Martínez Guerrero con orgullo.

El encuentro en la bodega de Santa Bombero permite conocer de cerca las actividades que desarrollan los duendecillos. Algunos revisan minuciosamente las bicicletas que la comunidad ha donado, cambian llantas, reparan las cámaras dañadas y aceitan las cadenas para que niñas y niños puedan pedalear con facilidad.

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Otros toman su tiempo para clasificar juguetes como carritos, peluches, muñecas, muñecos, juegos de mesa, juguetes interactivos para bebé, balones de futbol, basquetbol y voleibol. Entre los contenedores destaca un camión de bomberos de Little People que provoca ternura e invita a los niños a ayudar a los demás. En el empaque, dos pequeños bomberos representan la profesión a la que muchos aspiran desde la niñez.

Quienes integran el equipo de Santa Bombero saben que su tarea implica un sacrificio: quedarse en el taller hasta tarde y dejar de ver a sus familias en las fechas importantes, pero el teniente Martínez es optimista y dice que todo es recompensado: “después de que entregamos los juguetes ya podemos estar con ellos, mientras tanto el 100 por ciento de mí está con este trabajo”.

Unidad fronteriza

La campaña Santa Bombero inicia más de un mes antes del gran día, ya que el tiempo es un factor determinante para lograr el objetivo. En ese periodo los bomberos organizan diversas actividades para invitar a la comunidad a donar un juguete: realizan encuentros deportivos, exhibiciones de autos y motocicletas, rodadas en bicicleta y carreras pedestres, además buscan el respaldo del sector público y privado.

“Nos apoyamos con empresas, líderes de mercados, de la iniciativa privada… vamos tocando puertas con la ciudadanía en general, que lleven un regalo a alguna de las 11 estaciones. Aceptados todo tipo de regalos, preferentemente nuevos, pero si son usados, que estén en buen estado para poder llevarlos a los niños”, explica Josué Martínez.

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Santa Bombero ha logrado cumplir con su objetivo en gran medida gracias a la solidaridad de las personas, desde funcionarios municipales, pasando por empresarios, asociaciones civiles hasta ciudadanos que, al ver la gran necesidad de la niñez de la comunidad, entregan algún artículo, aunque sea sencillo, está lleno de amor.

“Siempre batallamos un poco al arranque de la campaña, ha habido momentos en que creemos que no llegaremos a la meta, pero la ciudadanía siempre ha respondido, confiamos en eso, en que la ciudadanía responde… al fin y al cabo siempre hemos tenido un regalo para los niños”, agrega el teniente Martínez.

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La edición 2021 de Santa Bombero inició el 12 de noviembre en la Estación Central. El presidente municipal Cruz Pérez Cuéllar; la presidenta del DIF, Rubí Enríquez; el director de Protección Civil, Roberto Briones, y el comandante de Bomberos, Sergio Rodríguez, cortaron el listón del arranque de la colecta con la ilusión de cumplir la meta.

“Es tiempo de seguir siendo solidarios, una de las grandes lecciones que nos dejó la pandemia, además de que nos tenemos que cuidar en nuestra salud, es que es muy importante la solidaridad; el que tiene un poco más, debe, si puede, ayudar a los que más necesitan, menos tienen y menos pueden”, expuso Pérez Cuéllar el día del arranque.

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Una sonrisa se dibuja en el rostro de los bomberos cuando camionetas cargadas con juguetes o bicicletas entran a la estación. Incluso el apoyo ha llegado del otro lado de la frontera, pues los vecinos de El Paso, Texas, y Las Cruces, Nuevo México, han atendido el llamado. Los organizadores siempre se han mostrado agradecidos por las donaciones. 

Los retos

La mayoría de los juguetes que se encuentran en el taller de Santa se consideran como tradicionales, que buscan incentivar la creatividad de niñas y niños, que los activen físicamente y que sean lo más duraderos posibles. A estas características se suman que no deben ser bélicos o que fomenten algún tipo de violencia, situación en la que son muy insistentes.

Con la entrega de este tipo de juguetes, la campaña implícitamente busca reducir que los menores de edad comiencen a interactuar y depender de dispositivos electrónicos: celulares, tabletas y consolas de videojuego que los vuelvan sedentarios o que los expongan a los peligros de Internet. Santa Bombero piensa en los pequeños detalles. 

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A pesar de que el principal objetivo de la campaña es evidente, algunos sectores de la comunidad han mostrado su inconformidad por el simple hecho de que los bomberos entreguen juguetes a niñas y niños en situación vulnerable, algo que resulta incomprensible para quienes conforman el equipo de Santa Bombero.

“Esta campaña está dirigida a la población más vulnerable. Muchos padres de familia tienen un trabajo modesto que no alcanza para llevarles un juguete a sus niños, a esos niños nos dirigimos, o a quienes se han quedado en situación de orfandad”, explica el teniente Martínez.

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En los últimos años, Santa Bombero también se ha acercado a los refugios de personas migrantes. Familias enteras llegan a la frontera para intentar cruzar a Estados Unidos, pero por una u otra razón no pueden cumplir el sueño y se quedan en albergues o esperan a buscar mejores oportunidades en la ciudad que históricamente ha arropado a hombres, mujeres, niñas y niños procedentes de otras latitudes.

“Ya son parte de esta ciudad, sí hemos pensado en ellos… la misión es tener más juguetes para llegar a los niños migrantes, quizá no tienen una residencia fija, pero también tienen la ilusión de un juguete. Esperamos que nos alcance para llevarles un presente”, comenta el coordinador.

Una sonrisa, el pago

Después de más de un mes de colecta, llega el gran día: la repartición de juguetes, que tradicionalmente se realiza en la Villa Navideña del Parque del DIF. Desde muy temprano las personas comienzan a hacer fila para poder entrar y ser de las primeras beneficiadas con el trabajo que los bomberos realizaron en conjunto con la comunidad.

En ese momento aparece en escena el personaje principal: Santa Claus Bombero. Sus compañeros dicen que “está ni mandado a hacer”, pues su complexión es robusta, es alto, fuerte, realmente impone, pero al hablar refleja su bondad y vocación. Se trata del bombero Rodolfo Rentería, quien lleva seis años trabajando en el departamento y desde hace dos también se encarga de dar vida al personaje.

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“Desde el momento en que me estoy poniendo el traje, la barba, todo lo que utilizo para la caracterización, empiezo a sentir alegría, a imaginar la ilusión de los niños por conocer a Santa Claus. Ver esa sonrisa me llena, ver la felicidad de los niños cuando reciben un juguete”, agrega Rentería.

Al momento de la entrevista viste el uniforme reglamentario, usa lentes de sol y un cubreboca  del equipo Steelers. Con esas características no se diferencia del resto de sus compañeros en la Estación Central, pero todo cambia cuando la magia de la Navidad lo toma, cambia el uniforme por un traje y un gorro de color rojo brillante, una barba blanca como la nieve y una risa característica: ¡Jo, Jo, Jo, Jo!

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Rodolfo Rentería, él es Santa Bombero

El tiempo que Rodolfo lleva dentro del departamento le ha servido para entender las necesidades de la población: “hay personas que no tienen la posibilidad de comprar un regalo, no solo por el tiempo de la pandemia, su situación no se lo permite”. Por eso decidió tomar la responsabilidad de ser el Santa Claus que lleve alegría a los más desprotegidos.

“Al principio sí me daba un poco de vergüenza, pero al ver esas caritas felices, me animo. Mientras esté dentro del departamento y mientras Dios me lo permita, voy a seguir caracterizándome”, decreta el bombero juarense.

Al igual que el resto de sus compañeros, Rodolfo Rentería está agradecido con la comunidad por contribuir a la campaña y lograr que cada año se supere la meta. Espera que en las siguientes ediciones, cuando la situación de la pandemia se haya superado, el apoyo sea mayor y se realicen más actividades a favor de la niñez en situación vulnerable.

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Santa Bombero es un trabajo de pura solidaridad y compromiso con la comunidad. No hay un pago extra para los integrantes del equipo, ellos se encargan de hacer las gestiones con apoyo de las autoridades del Municipio para cumplir con la meta. La única recompensa que reciben es ver la felicidad de los pequeños juarenses que reciben un juguete en tiempos en los que el fuego del apoyo a los demás parece extinguirse.

“Siempre es una gran satisfacción cuando vemos a los niños salir con sus juguetes, sobre todo aquellos que se llevan una bicicleta, se van bien contentos. Año con año obtenemos esa satisfacción y ese es nuestro motor para seguir”, concluye el teniente Martínez.

Es así como Santa Bombero, con 82 años de historia, trata de mantener vigente el uso de juguetes tradicionales, que impulsen a los niños a desarrollar su creatividad. Esta actividad podría resultar efímera para los Grinch que rondan la estación, sin embargo, la magia de la Navidad se impone y las sonrisas iluminan el frío invierno fronterizo.

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