Publicidad

Publicado: 29-08-2021 10:00

Erick Márquez lucha por los derechos de la comunidad sorda y LGBT+

Después de una búsqueda intensa sobre su ser, decidió ayudar a los demás a lograr sus metas

Verónica Palafox

Juárez

Yvoné Vidaña

En esta ocasión quise sorprenderlos, pues mi Venus de este mes es un hombre, poco a poco al leer entenderán mi razón para dedicar esta sección a Erick.

Sus padres se casaron siendo muy jóvenes en Santa Bárbara, Chihuahua, pero por azares de la vida él nace en Ciudad Juárez, en donde permanece y creció bajo el cuidado de su abuela materna hasta los tres años.

Erick recuerda que a esa edad sin aviso de por medio le cambió a su hermano mayor el regalo que por Navidad habían recibido y se apropió del caballo montable, dejando que él se quedara al cuidado de una muñeca llorona. El resto del año jugaban con trenes y armaduras que la paciente abuela les elaboraba con cajas de cartón. El día que le preguntaron qué quería ser de grande, se apresuró a gritar: “¡Chola!”, lo cual era buena aspiración, considerando que su primo quería dedicarse a hacer adobes.

 “Siempre me ha gustado la milicia, de pequeño pretendía ser un General Brigadier comandando a sus soldados. A los cuatro años me regresaron a Santa Bárbara. A los siete, viviendo en Parral, me regalaron a Relámpago, mi primera bicicleta, con la que me convertí en repartidor de la carnicería para lo cual ¡dibujé mi propio Google Maps!, para saber cómo llegar a cualquier domicilio que me proporcionara mi jefe”, y no puedo dejar de imaginar ese rústico mapa pegado con cinta adhesiva con el que un pequeño de siete años se ganaba unos pesos.

Sus padres vivían en ciudades diferentes por cuestiones de trabajo, pero al nacer una de sus hermanas con Síndrome de Down, la familia se unifica, asentándose de manera definitiva en Parral.

“Siempre me ha gustado cantar”, confiesa Erick, y lo hace tan bien hasta la fecha que se presenta en festivales y actividades artísticas: “a los ocho, vivíamos a un costado del lienzo charro, así que cuando había eventos me brincaba, me subía al escenario y pedía el micrófono, cuando mi mamá escuchaba mi canto iba presurosa por mí, hasta que comprendió que eso me gustaba y lo respetó, ella quería que cantara canciones de Yuri, pero a mí me gustaban las que hablaban de caballos”.

Etapa de cambios

Ya en la escuela se convirtió en un chico solitario, solo tuvo una amiga, con la cual compitió mucho tiempo por el cariño de su mamá y un puñado de amigos con los que siempre se llevó mejor; en la secundaria lo cuestionaban sobre si tenía alguna relación romántica y como no había tal, se la inventó, tomó una foto vieja y la llevaba en la cartera, mostrando a ese “amor ausente” cada vez que el tema salía a relucir.

En esa época, un sacerdote rígido y poco empático le hizo sentir a Erick que su manera de ser le compraría un boleto al infierno, de repente pienso que aún cree en lo que ese hombre le dijo, pero deseo que en algún momento sepa que eso no solo es mentira, sino que se llama prejuicio.

A los catorce, las chicas que le gustaban lo citaban y no acudían, pero eso cambió después de un nuevo corte de cabello y look, cosas que afirmaron su masculinidad y lo volvieron un adolescente atractivo y seguro.

“Quería ser abogado, pero no teníamos dinero para pagar esa carrera; como mi mamá era profesora en el Tecnológico me consiguió una beca para estudiar Ingeniería en Sistemas Computacionales, pero mi perfil académico tenía muchos huecos y deserté. Entonces ingresé a la Escuela Normal, donde además de encontrar mi vocación (de la cual dudé al inicio), me enamoré y estuve a punto de casarme”, afortunadamente esto no sucedió, pero esa persona estuvo en su vida para una cosa importante: hablarle de conceptos que desconocía, como lo relacionado con la comunidad LGTB+.

“Por curiosidad le pregunté —¿y esas personas, en dónde viven? — y me respondió con toda la seguridad del mundo — viven en Juárez — y ello me llevó a imaginar que mi cuidad natal era algo como un paraíso de libertad y respeto sexual, ¡yo quería ir a verlo con mis propios ojos!”.

“Después de esa relación, tuve mi primera pareja, una mujer con tres hijos y 10 años mayor. En ese entonces yo trabajaba en la Policía, mi familia no estuvo de acuerdo ¡y que me corren de la casa! Vivimos juntos cuatro años, hasta que se fue a Estados Unidos con la promesa de reunirnos allá, cosa que no sucedió, nos vimos por última vez en Juárez”.

“Regresé a Parral a la Policía y a la Normal y tras algunos contratiempos, me titulo como Licenciado en Educación Primaria, en la Normal de Chihuahua”.

Imagen
Yvoné Vidaña

‘Es difícil no ser tú’

En 2005 se abre la Licenciatura en Educación Especial y se inscribe, en ese periodo inicia como activista de los derechos de la comunidad LGTB+, la Normal muestra apertura y se interesa en aprender de primera mano y propia voz, las necesidades y problemas a los que se enfrentan, tanto maestros como alumnos de dicha comunidad, integrando los estudios de género.

“Es tan difícil no poder ser tú. Mentir y mentir, para no ser quién eres”, me dice Erick mirándome fijamente a los ojos, esta declaración nos llena de lágrimas a ambos. “¿Se imagina usted tener que vivir fingiendo cada día de su vida, para poder ser aceptado?”

“En 2008 egreso de la Normal, como licenciado en Educación Especial, con especialidad en el área intelectual, presento el Examen Nacional de Ingreso al Magisterio, obtengo una plaza estatal y me integro a la Usaer, Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular, que tiene el objetivo de sensibilizar a la comunidad educativa sobre la integración de niños con discapacidad, física o intelectual”.

Intérprete y defensor

Una noche de 2015 los vecinos de Erick tenían una ruidosa fiesta y para lograr dormir se colocó unos tapones usados que lubricó con saliva y al despertar, debido a una terrible infección que se propago en pocas horas, había perdido la audición en ambos oídos, tiempo después, uno de sus alumnos sordos le insistió en aprender Lengua de Señas y lo hace y lo conecta con este sector de la población, donde también lucha por los derechos de la comunidad sorda, en particular por la LGTB+ y se convierte en intérprete.

Erick, que posee una mente brillante, tiene otra licenciatura en Educación por la UPN y una maestría en Desarrollo Educativo, con especialidad en Administración Educativa. Participa activamente en la Unión Nacional de Sordos de México, es miembro de la Usech, Unión de Sordos del Estado de Chihuahua y conforma, junto con otros compañeros, la empresa Intérpretes de Lengua de Señas Mexicanas Paso del Norte S.C., que brinda servicios especializados de traducción/intérprete a empresas y proporciona el mismo servicio de manera gratuita a personas sordas.

“Actualmente Juárez es mi hogar, somos una ciudad dolida, pero seguimos siendo buenos, aquí conocí a la mujer de mi vida, tenemos ya 10 años felizmente casados”, me afirma con una gran sonrisa y me habla del sueño de crear una escuela para sordos que comparte con quien le enseñó la lengua de señas, Dina Salgado.

En 2019 Erick se convirtió legalmente en hombre, pues fue a partir de ese año que las personas transgénero ya no requieren un amparo para hacerlo.

Para saber:

El término transgénero se refiere a las personas que tienen una identidad o expresión de género que difiere del sexo que se les asignó al nacer.​​​

Sexo: con el que se nace, no puede cambiarse. Hembra, Macho, Intersexual

Género: con el cual me identifico, Hombre, Mujer, No binario.

Orientación: hacia quien siento atracción sexual y/o afectiva. Heterosexual, homosexual, bisexual.

Publicidad