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Publicado: 20-11-2021 12:00

El Ojo de Orozco vigila la frontera

El peñasco a la orilla del río Bravo dio una visión amplia sobre Juárez al revolucionario

Pablo Navarro

Juárez

Pablo Navarro

Ciudad Juárez tiene sitios que forman parte de la historia, pues en ellos ocurrieron algunos sucesos relevantes que dieron pie al desarrollo de la comunidad fronteriza y del país. Sin embargo, el paso del tiempo, la falta de preservación y la escasa memoria histórica en los habitantes de la región han enviado a estos lugares al olvido; pasan desapercibidos a pesar de que jugaron papeles de suma importancia, un ejemplo es el Ojo de Orozco.

Situado a unos metros de la Casa de Adobe, a la orilla del río Bravo, este peñasco fue uno de los puntos de vigilancia para el Ejército Revolucionario que se encontraba en Juárez bajo el mando de Francisco Villa y Pascual Orozco. El sitio recibe el nombre de este último personaje, ya que él junto con otros soldados, se encargaron de avisar si los federales venían desde Juárez.

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“Pascual Orozco y Villa tenían un campamento en la orilla del río, pero Orozco era el jefe del grupo de los revolucionarios y era el encargado de vigilar que no fueran atacados por sorpresa por los federales y así ha sido denominado siempre como el Ojo de Orozco”, comenta José Luis Hernández, historiador local e integrante del grupo “El Juárez de Ayer”.

En los primeros días de abril de 1911 los revolucionarios llegaron a la frontera y se apostaron justo donde se encuentra el peñasco, el cual está rodeado por montañas y que para ese momento era de difícil acceso, lo que lo hacía el escondite perfecto para las fuerzas de Madero, Orozco y Villa.

Existe un extenso archivo fotográfico sobre el movimiento revolucionario en Juárez, incluso hay una fotografía de este lugar, tomada por el fotógrafo estadunidense D.W. Hoffman, en la que aparecen 13 soldados orozquistas posando para la cámara arriba del peñasco.

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Luego de la Toma de Juárez que inició el 8 de mayo de 1911 y que terminó con la rendición del Ejército Federal la mañana del 10 de mayo, tanto la Casa de Adobe y el Ojo Orozco fueron abandonados pues ya no necesitaban de estos lugares para refugiarse más, la ciudad estaba a su disposición.

“Todo esto queda abandonado, triunfan las armas de los revolucionarios y se rinde el general Navarro en el Cuartel del 15. Tras el triunfo, la algarabía es por la actual avenida 16 de Septiembre y se reúnen en el Monumento para festejar y todo esto queda en el olvido, ahora se recuerda con mucho interés el lugar donde ahora se encuentra La Casa Gris, que así se le llamó a la Casa de Adobe, en contraste con la Casa Blanca de los Estados Unidos, y el Ojo de Orozco ahí duró”, relata Hernández.

El rescate

El paso del tiempo cobró factura al peñasco, daños significativos generados principalmente por los habitantes de colonias cercanas, por lo que un grupo de juarenses decidió rescatar el lugar y devolverle la importancia que tiene para la Revolución Mexicana, pues de no ser por este punto de vigilancia, las fuerzas insurrectas habrían quedado desprotegidas, a merced del Ejército Federal.

Los esfuerzos los encabezó el ingeniero Antonio León, quien mencionó que la idea surgió luego de sostener una plática con elementos del Ejército Mexicano, quienes conocían la historia del peñasco, por lo que después de varias reuniones, lograron llegar a un acuerdo para rehabilitar el puesto de vigilancia a orillas del río Bravo.

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Los voluntarios limpiaron las piedras que estaban rayadas y se retiró la ceniza que se encontraba justo al pie de la roca, pues ahí se quemaba basura y cables para obtener el cobre y venderlo en recicladoras. Además, se tuvieron que hacer trámites oficiales, ya que el lugar se encuentra en los límites entre México y los Estados Unidos, así que Antonio León hizo la petición ante la oficina de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) para intervenir.

“Nos escucharon y confiaron en nosotros y estoy muy agradecido, puesto que es muy complicado que te llegue una carta de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) diciendo que tienes luz verde para hacer lo que tienes planeado”, dijo entusiasmado.

La rehabilitación del Ojo de Orozco se realizó en diversas etapas, se aplanó la tierra, se montó un cerco y se delimitó el área para protegerla y sea reconocida como una zona histórica, todo con el apoyo de los ciudadanos integrantes de diversos grupos, entre ellos los motociclistas Gavilleros de Juárez, además del ingeniero Eusebio junto con su esposa, quienes, con pala en mano, fueron quienes colocaron durmientes que sostienen cuerdas que acordonan el lugar.

También se incluyó una pintura que refleja justo la imagen tomada hace 110 años, que estuvo a cargo de los artistas visuales Zaira Enríquez y Sergio Marrero, quienes, sin ningún costo, realizaron la obra.

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“Significa mucho para nosotros, recibimos la invitación de parte del ingeniero Antonio León y queremos invitar a todos los fronterizos a que vengan a visitar y conocer este lugar, que en verdad es importante y sobre todo que lo cuiden”, dijo Zaira Enríquez.

“Es un honor, me sorprende que gran parte de la ciudad no conozca la historia revolucionaria de la región y acciones como esta ayudan mucho a que poco a poco vayamos conociendo la historia, sobre todo para las nuevas generaciones”, agrega Sergio Marrero.

La pintura da color y vida a la vieja fotografía sobre el peñasco y revive el momento previo a la lucha que sostuvieron con el Ejército de Porfirio Díaz, que por cierto, luego de la caída de Juárez ante los revolucionarios, dejó el poder y se exilió.

“Nos llevó como dos semanas divididas en lapsos de dos o tres horas y lo que hicimos fue trasladar la fotografía a color, le dimos un toque dorado simulando el atardecer como los que se viven aquí en Juárez”, explicó el artista.

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El evento para presentar las mejoras al Ojo de Orozco se llevó a cabo el 19 de septiembre de 2021, donde acudieron autoridades municipales, estatales y público en general. En la ceremonia se recalcó la importancia de este punto para la historia de Ciudad Juárez y cómo se puede aprender mucho al visitarlo.

“Esta zona es muy importante y significativa para nuestro país y también es importante que los vecinos nos ayuden a cuidar este lugar, sembremos esa semilla y no nos olvidemos de estos lugares y respetemos el trabajo de todos los que participaron, este trabajo es para todos nosotros”, recalca Antonio León.

El Ojo de Orozco, un lugar rescatado de la historia que engrandece la lucha de aquellos que se sacrificaron por darnos libertad y democracia, por darnos un país donde nos podemos expresar y ser quienes queramos ser.

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