Ciudad Juárez.- El 29 de mayo de 1947, los habitantes de Ciudad Juárez fueron testigos de un fenómeno poco común: la caída de un cohete en las inmediaciones del panteón Tepeyac.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos trajo científicos alemanes a América para que trabajaran en el diseño de tecnología que los pusiera al frente ante otras naciones, mientras la Guerra Fría avanzaba.
Como parte de la operación “Paperclip”, los científicos comenzaron a hacer pruebas con cohetes, desde White Sands Missile Range, en Nuevo México. Una de las pruebas salió mal y por poco provoca otro conflicto internacional.
El cohete V-2 se lanzó desde White Sands con rumbo al norte, pero una falla provocó que su trayectoria cambiará hacia el sur, atravesó El Paso, Texas, y cerca de las 8:00 de la noche se impactó en Ciudad Juárez, cerca del Panteón Tepeyac.

El impacto generó un cráter de cerca de 20 metros de diámetro y 10 de profundidad, afortunadamente este no estaba cargado con material explosivo, según lo narrado por historiadores de esta frontera.
El artefacto tenía un peso de 4 toneladas y media, volaba a una velocidad de 19 kilómetros por minuto, pero no siguió la ruta trazada y a menos de 10 minutos de haber despegado, cayó en suelo de Ciudad Juárez, causando un estruendo que alarmó no solo a los juarenses, sino también a los paseños, comentó José Luis Hernández, historiador del grupo “El Juárez de Ayer”.
El fuerte estallido hizo vibrar el aire y los vidrios de muchas casas se hicieron añicos, mucha gente salió corriendo al panteón tratando de saber qué pasó.

“Fue tanto el susto, pues comenzaron a llegar, por el puente de la avenida Juárez, jeeps y apagadoras del Fort Bliss, todos los niños nos asustamos y decían que ya nos estaban invadiendo, ya que apenas se había terminado la guerra”, comentó una usuaria de un grupo de historiadores.
Fue hasta dos días después cuando la prensa, a nivel nacional, informó a las personas acerca de esta prueba y como un error de cálculo en el mecanismo que daba la dirección desvió la misma y terminó cayendo en este lugar.
El error había sido tan caótico, que ni siquiera ellos sabían dónde había caído el cohete que acababan de lanzar y les llevó tiempo descubrirlo. Afortunadamente, no hubo heridos y los daños materiales fueron menores, debido a que en ese tiempo había muy poca población.
El Gobierno de México permitió la entrada al Ejército de los Estados Unidos para que recogiera todos los escombros.

Actualmente en un recorrido realizado por el panteón Tepeyac se puede observar como este está situado en la parte alta del nivel de las casas a más de 15 metros de altura, se observa un corte casi recto en lo que parece un barranco, sin embargo al buscar la historia con los encargados del panteón, esto fue los que nos contó Narciso Vargas: “somos una dinastía de trabajadores los que estamos aquí, de hecho mi abuelo aquí vivía por ende mi padre también , si fue verídica la situación , me platicaba mi padre que él tenía como 8 años y venían los americanos, le preguntaban y no les entendía, verdad, le decían ¿The Bomber? mi papa los llevaba ya se ganaba el dólar, pero es cierto de hecho lo que me platicaba mi padre eso fue en la calle Yaquis y Nahoas, no se ve el hoyo, ya se pobló pero ahí todavía se ve el hoyanco”.
“Decían que había sido a un costado del cementerio, en ese entonces el panteón colindaba hasta con las monjas nada más que el dueño les cedió un cacho de terreno, esta una escuela que se llama Cuitláhuac a lo que me cuenta mi padre ahí fue”, explicó el señor Vargas.
