
Ciudad Juárez.- Yara M., de 23 años, quien es secretaria de la Dirección en el plantel Conalep II en Juárez, realizó una denuncia por hostigamiento sexual en contra del director del plantel el 10 de julio (expediente: 37/2024/20192).
La administrativa señaló que Cruz Javier M. H., de 59 años, le hizo tocamientos inapropiados, además de hostigarla sexualmente entre mayo y julio de este año, y después tomar represalias laborales en su contra cuando le comentó a su madre, familia, y compañeros del trabajo lo que el director le había hecho.
Sobre estas acusaciones, la afectada pudo grabar a Cruz Javier M.H. admitiendo los hechos y decir que lo lamentaba, pero luego negó los hechos.
Yara dijo que el hostigamiento sexual comenzó en mayo, en horarios no laborales, cuando el director acudía con ella a las campañas políticas del PAN. El primer evento que señala ocurrió el sábado 4 de mayo, entre 1:30 y 2:00 p.m. aproximadamente, cuando Cruz Javier M.H. se ofreció a llevarla a un evento de campaña.
Cuando iban en el tramo de Conalep II a Plaza Las Torres, a la altura de Walmart Las Torres, el hombre de 59 años comenzó a hacerle comentarios como: “Yarita qué bonitas manos tienes, se ve que tienes una piel como muy rica, muy suave”, algo que incomodó a la joven, porque luego le tomó la mano, comenzó a apretarla y besarla.
“Lo que hice fue guardar silencio y agachar la cabeza… no lo volteé a ver ni hablar, estaba molesta. Él notó que estaba incómoda y solo así me soltó la mano entonces”. En el lugar se encontró con su hermana, aunque no le dio muchos detalles, sí le comentó que se sentía mal, incómoda.
En los siguientes eventos, Yara procuró evitar al director e irse por su cuenta. Su madre es viuda, vive con su hermana que es menor, mientras ella estudia en la universidad y trabaja, por lo que sus ingresos son importantes para el hogar. Su madre y hermana, ya conocían al director, le tenían confianza.
El acoso
Fue hasta el 27 de mayo, el día el cierre de campaña de su partido, que el director volvió a ofrecerse e insistir para llevarla al evento. Ella tenía que hacer varias pagos y pendientes antes del evento, así que rechazó el ofrecimiento en varias ocasiones, él no dejaba de insistir, le dijo que él podía llevarla, ella lo volvió a rechazar y él volvía a insistir. Finalmente ella aceptó un tanto presionada por la insistencia del director.
El evento era en el Parque Central entre 5:00 y 6:00 de la tarde, ella debía pasar a Plaza Juárez Mall para hacer unos pagos, así que salieron del Conalep y cuando iban a la altura de Las Misiones, Cruz Javier le volvió a hacer comentarios inapropiados: “ay Yarita qué bonitas piernas se te ven, ¿tu piel está igual de rica que la de tus manos?, (me sentí muy incómoda) él siguió: sí, ha de estar muy rica, muy suavecita así como la de las manos… Y entonces acercó su mano a mi pierna (mi falda tenía una apertura) y con la parte de arriba de la mano comenzó a acariciarme la pierna”.
Ella se sintió muy incómoda y molesta y agachó la cabeza en forma de enojo, callada, dijo que se sintió en shock por dentro, porque sabía que algo andaba muy mal y no podía hacer nada porque él estaba al volante y no sabia qué más podía hacerle o cómo iba a reaccionar.
Para Yara es muy difícil reaccionar ante esto, ya que fue víctima de abuso sexual cuando fue menor de edad, entonces, su frustración la hace sentir miedo y desconcierto, agachó la cabeza y guardó silencio, pensó en hablarle a su hermana para llegar al evento, hablarle desde la plaza comercial o bajarse y escabullirse.
“Todo fue muy rápido pero pasó como cuatro veces la mano acariciándome y cuando él ve que agaché la cabeza y ya no dije nada, notó que yo estaba otra vez muy incómoda, quitó la mano… al llegar a Plaza Juárez me bajé asustada… empecé a pensar -y si me voy de aquí sola para otro lado-, entonces le marqué a mi hermana”.
Las cosas se complicaron para Yara, ya que entre lo que pensaba en esconderse en el mall y esperar a su hermana, asumía que el director se había quedado en el estacionamiento, pero fue muy desagradable para ella darse cuenta que al salir del lugar del pago, él ya la estaba esperandola afuera del lugar, como para asegurarse que no se fuera a ir.
Ella de nuevo tuvo miedo y se sintió acorralada, se comportó muy seria. Por otra parte, la única forma de que su hermana la acompañara al evento era pasar por ella al trabajo. Entonces comenzó a decirle a Cruz Javier que ella iría por su hermana en camión, que sería mejor que se vieran en el evento y él de nuevo comenzó muy insistente a decirle que no, que la llevaría en todo caso por su hermana
“No me quedaba de otra, eso pensé, y me fui con él, me subí a la camioneta. Él notó que estaba muy seria porque ya no hablaba nada con él. -Yarita ¿por qué estás tan seria? No quiero que te vayas a poner así, no lo hago con ninguna intención, es normal”.
Ella habló con su hermana y la convenció de que se acercara a un punto más cercano y pasaron por ella. Cuando la hermana subió a la camioneta, él se comenzó a comportar distinto e incluso intentó hacerle bromas a la hermana respecto a la piel de Yara, “oye ¿que tu hermana no hace nada en la casa? Porque tiene la piel muy suavecita”, la hermana no le siguió el juego.
“En el lugar (el evento) ya nos separamos y no se aferró a sentarse cerca, nos fuimos mi hermana y yo”. “A la salida me buscó para preguntarme e insistir cómo me iba a ir a casa y ya le dije que con mi hermana y su novio”.
Hostigamiento sexual en el trabajo
“Al día siguiente, fue martes, llegué a trabajar, le preparé el café de costumbre y no hablé casi del tema, pero él lo sacó: oye, no quiero que lo tomes a mal, es que así se saludaba antes a las mujeres de beso en las manos, créeme que no lo hago con ninguna intención mala…”.
Ella pensó que al terminar las campañas políticas ya no había forma de que la hostigara, ya que siempre había compañeros del trabajo presentes, “no había forma de tratarlo o tener contacto fuera de la escuela, dije: ya pasó”.
Pero en junio, en el plantel comenzaron a subir de tono los comentarios de hostigamiento sexual. Cada vez que estaban solos, aprovechaba para decirle frases como: “ay mira no más Yarita, qué bonitas se te ven tus piernas, y yo como ya los toqué, sé que las tienes bien suavecitas, así bien ricas”. “Me sentía muy incómoda y aprovechaba en cuanto llegaba cualquier persona para salirme de ahí de su oficina”.
Entre sus tareas, ella solía limpiar un pizarrón y para hacerlo quedaba de espaldas al director, ella asegura que antes él se salía mientras ella lo limpiaba, pero en una ocasión, él comenzó a aprovechar el momento para decirle cosas: “oye Yarita como que estás subiendo de peso ¿no?, como que esos kilitos que traes de más ya se te están yendo para atrás porque te veo mas pomposa”.
Su incomodidad crecía y no podía hacer mucho, solo salirse en silencio, frustrada. Yara comenzó a usar faldas largas pero eso no evitaba que los comentarios siguieran.
“Oye Yarita ¿por qué me haces sufrir de esta manera?, traes un vestido muy largo no te puedo ver las piernas, ¿por qué me haces sufrir así? Se supone que tú como mi secretaria me tienes que motivar, soy tu jefe…” , cuando Cruz Javier M.H. notaba que ella se molestaba y se callaba, él continuaba molestándola, luego se reía y le decía “eh Yarita no te pongas seria”.
Empezó a ser constante en ese tipo de comentarios, hasta que pasó a invitaciones fuera del plantel, para comer o beber. Ella rechazó todas las invitaciones: “no ingeniero, mi mamá me puede regañar si salgo fuera de mi horario de trabajo… no, gracias”. Él incluso le dijo que podía ser durante el horario laboral, que solo bastaba con que le dijera a la persona encargada de Recursos Humanos (RH) que irían a una junta a otro plantel para que no le afectara y se justificara su salida.
Le insistía que como era su asistente, bastaba con que él dijera eso y no tendrían problemas, que para eso era el director. Era muy insistente, “ándale sirve que nos emborrachamos juntos, al cabo, estamos en confianza”, ella le contestaba, “ni siquiera tomo y además ¿ingiriendo bebidas alcohólicas en horarios laboral?, le dije no, una y otra vez”. Después de eso no me volvió a insistir en salir.
Pero las frases en la oficina continuaron: “Yarita me encanta cómo piensas, si yo fuera más joven te pretendería”, esas no cesaban.
El quiebre y la denuncia
La secretaria dijo que la semana del primero de julio, fue cuando ya no soportó más el hostigamiento constante de Cruz Javier M.H. “Ese día él llegó muy serio, le doy el café y me dijo: siéntate quiero hablar contigo. Sabes es que me puse a revisar las cámaras (de vigilancia del plantel) para ver por dónde llegabas y vi que un compañero te deja aquí en la esquina. Le contesté: Ah sí, ¿cuál es el problema?, él me da ride, y él me dice: es que no me parece correcto”.
Para esto, Yara explica que el director le había prohibido tener novio o alguna relación cercana o de amistad con cualquier persona del plantel, alegando que “era parte de su trabajo no tener novio, ni amigos”, le hizo creer que por la información que manejaban en Dirección. “Antes de esos incidentes, creí que eran reglas reales del trabajo”.
La reprendió y le dijo “no es que no me parece, después te va a sacar información, porque tú aquí eres la joya de la corona… los chavos que se te acerquen no va a ser por tu forma de ser” . Yara cedió, al ver que su trabajo podría estar en riesgo, creyendo dicho argumento. Y le dijo que no volvería a aceptar que la llevara su compañero al trabajo.
“El martes, el miércoles… volvió a insistir si me seguía viniendo con él”. Ella finalmente lo confrontó el jueves, cuando volvió a reclamarle si sostenía una relación con el compañero que estuvo llevándola al trabajo, “pues ¿qué es lo que quiere? Me contestó: ¿sabes qué? acércate con Cony (la persona de RH) y pregúntale cuándo se termina tu contrato, para hasta ahí ya dejarle”.
Yara le contestó que estaba bien, pero que le diera al menos dos semana para conseguir un trabajo, “y no me puede botar así porque si. Sabes que ya no tengo tiempo de hablar contigo…” y se fue a un evento.
Finalmente, Yara le pide ayuda a su mamá y le dijo todo lo que pasó con el director, las frases, los tocamientos y el hostigamiento sexual constante dentro y fuera del trabajo.“Mi mamá se molestó muchísimo y se vino del trabajo en ruta”.
La madre lo encaró y discutieron en la oficina del director, ella le reclamó el hostigamiento y tocamientos a su hija. “De las 3:00 a 3:40 mi mamá estuvo ahí. Se escuchaba su voz, le dijo: eres un puerco”. Cuando vi que era mi hora de salida 3:30, le dije a mi mamá que nos fuéramos". El director dijo: “por lo que estoy oyendo ya le contaste todo a tu mamá”.
Cruz Javier le dijo a la madre: “es que mire señora quiero disculparme, yo no sabía lo que estaba haciendo, son cosas que uno aprende a golpes… y mi mamá lo interrumpía: ¿cómo que a sus 59 años no puede saber lo que está bien y lo que está mal?, a mí no me vengas con tonterías… tú no estabas viendo a mi hija como secretaria sino como otra cosa. Luego él le respondía: le juro que no, y ella: entonces porque le andas tocando las piernas, porque la celas de un compañero y le dices todas esas cosas”.
Llegó un punto en que el director le dijo: “estoy muy arrepentido y hasta lloró”. La hermana también llegó al plantel y se sumó al reclamo. El director le comentó: “mire señora si usted o Yara quieren hacer algo, no va a ser tan fácil, porque yo me voy a defender y quiero que sepa que (un canal local de televisión) nos ha tomado muchas entrevistas aquí en el plantel, (lo dijo insinuando que eran sus amigos). La señora le contestó: “a mi no me vas a amedrentar”.
Tras la discusión el director les pidió disculpas y aseguró que “no volvería a pasar”, la mamá le advirtió que no volviera a molestar a su hija y acordó respetar su trabajo. La mamá le preguntó a su hija si quería seguir trabajando ahí, Yara dijo que sí, siempre y cuando ya no la molestara el director.
Al día siguiente, el viernes 5 de julio, el director no acudió a trabajar.
Las represalias y la negación
La semana siguiente, el director le pidió a Yara volver a hablar en privado y sin testigos, ella desconfío de sus intenciones y decidió grabar a escondidas la conversación para tener pruebas de lo que el director decía y hacía, porque ella había sido eliminada de los grupos de WhatsApp del trabajo, le habían quitado acceso a su computadora, la habían cambiado de departamento, además habían cambiado los candados del plantel.
Durante la reunión (audio al que NET tuvo acceso) se escucha a Cruz Javier M.H. decir: “Yarita esto a mi me duele mucho… a lo mejor uno cuando va pasando el tiempo, uno no lo ve así tan delicado y ya cuando llega el momento uno dice ¿pues qué hice?... tuve que aprender esto de un golpanazo y créeme no vuelve a suceder, hice yo un compromiso, no vuelve a pasar, te lo juro… no debí haber hecho nada, o sea que no hubiera pasado, una cosa es cómo debí conducirme y otra cómo lo hice pero créeme, vamos a hacer las cosas bien, ¿te parece?”, en varios momentos de la platica admite que no debió hacer lo que hizo. También le aseguró que enfrentaría las consecuencias de lo que hizo: “Yarita… mira yo pude de alguna forma haber evadido la situación y no lo hice… pues quise enfrentar todo”. “Ya no puedo regresar el tiempo {…} este… este pues nada más quería decirte que vamos a trabajar, es todo…”.
La secretaria había compartido con maestras y compañeras el asunto y recibió el apoyo de la mayoría de ellas, sin embargo, una trabajadora social que se encarga de atender los casos de acoso de estudiantes, la revictimizó juzgando sus comportamiento con frases como: “si tú ves que es terreno de lobos ¿no te vas a vestir de una chuleta para que te den una mordida?… yo vi que una vez traías un vestido con el que se te veía hasta ropa interior y casi estoy segura que era una tanga…”.
También la cuestionó sobre por qué no lo frenó, cuando Yara le confió sobre su antecedente de abuso, esa persona le recriminó que fue responsabilidad de ella no haber ido a terapia para saber qué debe hacer en esos casos y le dijo: “lloras como si te hubieran violado”.
Con el apoyo de su madre y hermana, ella finalmente acudió a la Fiscalía, el 10 de julio puso una denuncia formal por hostigamiento sexual en contra de Cruz Javier M.H., también llevó el caso a la Secretaria de Educación, a la Unidad de Atención de Género. Yara considera que fue atendida con mucho respeto en ambas instancias y fue canalizada a recibir ayuda psicológica en un Centro Comunitario Municipal, esto le ha ayudado a sobrellevar el estrés del caso. Su contrato es por honorarios y es renovado por lapsos de uno a tres meses.
El periodo vacacional inició el viernes 19 de julio, antes de eso, en redes sociales se había ventilado el caso y la denuncia en Fiscalía, Yara también dio una entrevista a un medio de televisión distinto al que el director presumía que tenía “amigos”.
Al ser cuestionada sobre qué espera en el seguimiento de su caso, ella dijo que no renunció porque quiere limpiar su nombre y por eso dio la cara, no quiere que el director se salga con la suya y hablé mal de ella o la taché de mentirosa, “el director no debería seguir en ese cargo después de lo que hizo” y tampoco hacer los comentarios que ha estado haciendo negando los hechos públicamente, pese a la grabación y testimonios cuando lo admitió.
Se intentó contactar a Cruz Javier M.H. para que diera su versión de los hechos sin obtener respuesta alguna. En los grupos de WhatsApp de miembros del plantel 2 (a los que NET tuvo acceso), el director informó a administrativos y maestros el jueves 18 por la noche:
“Han circulado en algunas redes comentarios y entrevistas que ha dado Yara sobre supuestos comportamientos míos con ella. Su molestia fue porque la cambié de departamento y su reacción fue muy radical. Les comento que ya se pasó de la raya en este espectáculo que solo daña la reputación del plantel y la mía. Esto no beneficia a nadie. Ya estoy tomando medidas legales al respecto. Espero pueda probar todo lo que dice. Muchas gracias”. (sic.)
Estará en manos de las autoridades judiciales el seguimiento a la denuncia por hostigamiento sexual, mientras que de las autoridades educativas deberán revisar la acusación al director del plantel ubicado en la colonia Ampliación Aeropuerto y que da educación a cientos de alumnas y alumnos. Yara solo espera justicia.