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11 de April, 2021 - 07:00

Video: La avenida Juárez en su Época Dorada

Los bares de la Zona Centro resguardan entre sus viejas paredes anécdotas y momentos legendarios de la ciudad

Pablo Navarro

Juárez

Cortesía | México en fotos
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La avenida Juárez y su vida nocturna es algo que ya solo queda para el recuerdo, pues de las cantinas y bares que se encontraban a lo largo de esta vialidad se conservan imágenes que retratan las experiencias de aquellos que tuvieron la oportunidad de ver con sus propios ojos la época mágica de este lugar cuando era uno de los más visitados por turistas nacionales y extranjeros, quienes le daban luz y elegancia al caminar por sus banquetas.

En la actualidad la avenida Juárez luce muy distinta, pues ha sufrido muchas transformaciones que destruyeron casi por completo su esencia original. Solo algunos de los bares que formaron parte del auge de la Juárez continúan operando, otros que vieron nacer artistas, que después se volvieron famosos a nivel internacional, han tenido que cerrar para dar pie a nuevos giros comerciales como farmacias, tiendas y hasta estacionamientos.

El inicio de los tiempos dorados 

Para José Luis Hernández Caudillo, integrante de El Juárez de Ayer, las noches de esta avenida le traen bastantes recuerdos, pues por su trabajo le tocó conocer la mayoría de los bares y cantinas que eran punto de reunión para los juarenses y turistas americanos que llegaban a divertirse a este emblemático corredor.  Relata que todo comienza a partir de la Ley Seca de los Estados Unidos en 1920.

“En un principio, cuando ocurre lo de la Ley Seca en Estados Unidos, la mayoría de los negocios de bares y cantinas de Ciudad Juárez estaban sobre la avenida 16 de septiembre y entrando la ley, para estar más cerca a los americanos, se cambian a la avenida Juárez: la venta de bebidas embriagantes ocasiona un auge en esta zona”, plática Don José.
Fueron tantos los visitantes, principalmente paseños, que llegaron a la avenida Juárez para consumir alcohol, que aparecieron demasiados bares con fachadas pintorescas. Algunos comenzaron a ganar popularidad y renombre, lo que los convirtió en los más frecuentados por los turistas de aquella época, quienes le inyectaron chispa a la vida nocturna de la frontera.

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Cortesía | México en fotos

“Hubo lugares muy famosos en aquella época, por ejemplo, el bar Sharman en Azucenas y Juárez; en ese mismo cruce también estaba el Lobby con su controversial anuncio en la puerta: 'se prohíbe la entrada a negros y mexicanos', duró mucho tiempo ese anuncio, hasta que llegó al Congreso del Estado Ulises Irigoyen y prohibió la colocación de esos letreros en las cantinas, pues eran denigrantes. Otros de los bares preferidos eran El Palacio Chino y La Cucaracha, ahí tenían artistas exclusivos que eran Los Churumbeles de España. El café Río Grande, donde ahora hay una tienda de conveniencia, se suma a la lista de estos lugares emblemáticos, sin olvidar a La Villa Española, El Molino Rojo y ahorita donde es el Yankees, estuvo uno que se llamaba La Cigüeña”, comenta el integrante del grupo El Juárez de Ayer al equipo de Revista Net.

La magia de la avenida Juárez 

Fue tal el despegue de bares y cantinas en esta avenida que, desde la 16 de septiembre hasta llegar a el puente internacional, ya se podían ver innumerables letreros luminosos que atrapaban con su brillo a los visitantes y los incitaban a entrar. Incluso por esta cantidad de anuncios, la avenida Juárez fue conocida como Las Vegas chiquita, era una zona que no dormía porque sus calles siempre tenían visitantes: todo era alegría y fiesta en aquel tiempo.

“La cantidad de anuncios con luz neón que tenía la avenida y los innumerables negocios hicieron que recibiera el apodo de Las Vegas: había mucha clientela. Llegó un momento en que también la comparaban con Sodoma y Gomorra, incluso la llamaban la cantina más grande del mundo. Se dice que fue la ciudad del vicio, pero también esto trae un auge económico sin precedentes. Esos negocios son los que empiezan a mover en gran parte la economía juarense y la venta de licor y cerveza. De esta época salieron muchas fortunas como  la de Federico de la Vega; la de Julián María Gómez con la fábrica de whisky, además se fundó la cervecería Cruz Blanca, la cual entró en funciones en 1924 en la ciudad de Chihuahua”. dijo durante la entrevista Don José. 

Debido a que en la Juárez se encontraban los mejores bares de la ciudad, la atención también tenía que ser de primera por parte de los baristas y meseros. Se creó una academia, donde los aspirantes a estos puestos tomaban cursos para brindar la mejor atención a los visitantes. Eran avalados por la asociación de cantineros y meseros, incluso también por la Asociación Nacional de Actores (ANDA).

“En aquella época, para poder trabajar en la avenida Juárez, las personas tenían que estar avaladas por la asociación de cantineros y meseros, si no traían una credencial o un documento que los avalara, no podian entrar a trabajar. Sabían preparar bebidas y además tomaban una preparación especial para hacer sentir a los visitantes cómodos. Esto es algo que ya se perdió, los cantineros ya no atienden igual en los bares que quedan de la Juárez. No dan la misma atención que se daba en la época de oro de esta avenida, solo queda uno de todos esos meseros de la vieja guardia y trabaja en el Club 15”, recordó el señor Hernández Caudillo luego de preguntarle cómo era la experiencia para los visitantes. 

De los bares que aún sobreviven al paso del tiempo está el Club 15, ubicado en la avenida Juárez, casi al cruce con la calle Abraham González. Ahí encontramos a Jesús Escobar Rangel, mejor conocido como Don Chuy, con una trayectoria de 55 años como barista. Actualmente atiende con el estilo que antes se usaba, porta todos los días una corbata y brinda la atención que él aprendió en la academia de meseros y cantineros.

Don Chuy nos cuenta que el bar debe su nombre al hecho de que solo tiene aforo para 15 personas, lo que lo hace un lugar más íntimo para ir a pasar el rato y platicar, o solo tomarse una bebida sin ser molestado.

El equipo de Revista Net notó que Don Chuy es de los pocos meseros que limpia primero el lugar al que llega el cliente, después acomoda un salero, servilletas y un cenicero.

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Cortesía | México en fotos

“Este bar tiene 70 años, no se le ha cambiado nada, y se llama Club 15 porque solo le caben 15, 16 conmigo (ríe). Todos los días me preparo para venir a trabajar, me pongo mi mandil y la corbata que ya nadie más usa… solo yo aquí”, dijo Don Chuy. 

Este experimentado mesero recuerda con nostalgia los mejores años de la avenida Juárez, donde siempre había luces prendidas y las calles estaban ocupadas por las personas. Recuerda el paso del tranvía y los carros por aquel lugar, además de que la gente parecía llegar de todas partes del mundo.

“Había mucho turismo y los bares ni se diga… llenos de día y de noche con sus luces hermosas. Ahora todo es muy diferente, antes las personas no cabían en las banquetas y había movimiento a todas horas, no paraba la actividad”, dice Don Chuy detrás de su barra. 

Esta leyenda de la avenida Juárez asegura que, aunque ya todo es distinto, él va a continuar con su trabajo hasta que el cuerpo aguante, ya que es para lo que se preparó y es lo que le gusta hacer.
Menciona que está agradecido con todo lo que le ha tocado vivir y tener la oportunidad de conocer a muchos personajes, que, más que clientes, los ve como amigos que llegan a sentarse en los banquillos al otro lado de la barra.

Al ser una zona de mucho crecimiento y muy visitada, tanto por turistas, así como por juarenses con alto nivel económico, la avenida Juárez se convirtió en un lugar elitista donde no todo mundo podía entrar, por lo que a la par de esta avenida, en la calle Ignacio Mariscal, también se establecen otros negocios dedicados a la venta de bebidas embriagantes, los cuales permitirían el acceso de personas de más bajo nivel para que también pudieran divertirse. 

“Fueron lugares que se pusieron en contra parte de lo que era la avenida Juárez. Podían entrar las personas de la periferia, las que no eran pudientes se iban a la Mariscal. Las dos avenidas tenían fama, pero una era muy elitista y la otra porque iba todo el populacho, algunos lugares  emblematicos de la Mariscal fueron El Flamingo, El Nebraska y El Gallito por mencionar algunos”, relata Don José.

Además de brindar diversión a juarenses y turistas, los bares de la Juárez también representaron la oportunidad para algunas personas de alcanzar sus sueños y convertirse en grandes exponentes de la música, pues era la zona más frecuentada por los influyentes de la época. Artistas, cantantes, y hasta actores políticos iban a esta zona para pasar un buen rato.

“Cuando Miguel Alemán era el candidato a la presidencia llega con todo su equipo a un evento en El Crystal Palace, pero no hay nadie que le amenice el evento, entonces dice el dueño de este lugar -consigan al señor que toca con una guitarra aquí en la Juárez- entonces van y lo buscan y toca para el candidato. A Miguel Alemán le gusta como canta y le dice —oye, tú tienes buena voz para la música, deberías ir a la capital a que te graben un disco— y esta persona le dice —si me gustaría, pero no tengo los recursos para ir allá— el candidato le da una tarjeta con su nombre para que vaya y busque su oportunidad de una manera segura y que no fuera nada más así sin nada. De quien les estoy hablando es nada más y nada menos que de Francisco 'El Charro' Avitia, el interprete del éxito Máquina 501, quien curiosamente termina cantando ranchero cuando aquí en Juárez cantaba tangos y boleros” y que de vendedor de elotes pasó a ser un grande de la música mexicana, compartió el señor Hernández. 

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Cortesía | México en fotos

 

Noa Noa: de Juárez para el mundo

Sin embargo, no sería el último que destacaría por darse a conocer en la avenida Juárez, pues aún faltaba el turno de un joven que se metía a cantar al Noa Noa cuando aún era menor de edad y cuya historia es conocida gracias al éxito que alcanzó a nivel internacional y que siempre llevó orgulloso el nombre de Ciudad Juárez.

“Aproximadamente por ahí de 1964, cuando el Río Bar cambia de nombre al Noa Noa, llegó un joven llamado Alberto Aguilera, quien no puede entrar a cantar porque es menor de edad y se cuela con unos clientes y le pide la oportunidad al grupo que amenizaba el bar que eran 'Los Prisioneros del Ritmo', que lo dejen cantar. La persona que le ayuda a entrar escondiéndolo en el guardarropa es Mercedes Álvarez, mejor conocida como Meche, y lo protege del dueño, entonces ya cuando cumple los 18 años, entra más libremente y se hace acompañar del grupo y comienza a cantar las canciones de moda como la de 'Adoro' de Armando Manzanero y pues como ya todos sabemos, repunta en el gusto de la gente y se convierte en la estrella que fue, conocido en muchas partes del mundo y uno de los hijos favoritos de Ciudad Juárez, pero todo comienza en el Noa Noa”, fueron las palabras del integrante de El Juárez de Ayer.

Tras alcanzar el éxito, Juan Gabriel compone una canción al Noa Noa, una de las más emblemáticas y alegres del cantautor, sin embargo, este bar vería su fin en el 2004 cuando, tras un incendio, quedó reducido a cenizas sin que se pudiera recuperar la historia que ahí se desarrolló, por lo que fue demolido y ahora funciona como un estacionamiento público, aún bajo ese nombre.

Otro que sin duda es de los bares más conocidos, es el Kentucky, ubicado a solo unas cuadras del puente internacional Paso del Norte, este lugar aún mantiene un ambiente clásico con una barra amplia a la que muchos juarenses llegan solo para pedir la especialidad de la casa: la margarita. Este lugar se ostenta como el sitio donde se creó esta bebida, algo en lo que difiere el señor José Luis Hernández Caudillo, pues menciona que fue el mismo expropietario quien hizo público que este dato no era verdad.

Para el señor José Luis Hernández Caudillo la avenida Juárez fue punta de lanza para el entretenimiento y el crecimiento económico, fue un lugar que brindó grandes momentos que lamentablemente desde finales de la década de los 80´s, comenzó a decaer, así mismo menciona que no cree que vuelva a ser lo mismo y lamenta que durante muchos años estuvo en abandono.

En la actualidad, la avenida Juárez es conocida por ser la principal vialidad que conecta con el cruce internacional Santa Fe y por el congestionamiento que se registra todos los días.
 

 

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