Ciudad Juárez.– La necesidad de conseguir alimento impulsa a Eulogio a salir a trabajar como parquero en el cruce de las calles Bolivia y 16 de Septiembre, pese a su edad y condiciones de salud.
Eulogio Castañeda tiene de 63 años, nació en Torreón, Coahuila, pero emigró a Ciudad Juárez hace más de 20 años en busca de un mejor porvenir. El problema llegó en los últimos años cuando presentó complicaciones de salud a causa de la diabetes.
Ese cuadro médico provocó que le amputaran una de sus piernas en 2021. Las complicaciones continuaron y hace alrededor de tres semanas se le realizó otra cirugía para amputar su otra pierna.
Las condiciones económicas de Eulogio no le han permitido tener una casa propia, por lo que vive en un pequeño cuarto que describe como “un cuartillo bien sucio” que un hombre llamado don José le prestó de manera permanente.
“Le hago la lucha porque a veces no tengo para comer y aquí me vengo un ratito a trabajar de parquero, no está viniendo nadie, aquí ando ratitos nada más porque el sol me lastima mucho. Tengo como 25 días de mochado y ahorita me está doliendo… son varias cosillas (sic)", relató el hombre mientras se removía el intento de vendaje compuesto de un trapo.
Mencionó que tiene tres hijos que viven en Agua Prieta, Sonora. A pesar de su hospitalización por la operación, no lo han visitado. La última vez que habló con uno de ellos, solo le reclamó por no haber podido arreglar su pensión.
“Le digo, pues cómo la arreglo la pensión si no me ayuda a nadie, necesito una prótesis, pero nadie me lleva”, dijo el adulto mayor de manera pausada mientras el llanto lo invadía de manera abrupta.
Sin estar inscrito al seguro del IMSS, Eulogio tuvo que buscar otros medios para ser atendido médicamente. Luego de la operación, su hermana vino a Juárez para ayudarle en los postoperatorios.
El férreo semblante del parquero en su silla de ruedas cambiaba a un rostro desencajado que se quebraba en llanto cada vez que tenía que hilar partes de su historia, como cuando dijo que hay algunas personas que llegan y le brindan ayuda con agua o alimentos.
“Así es mi vida… vivo en un cuartillo sucio donde no me ayuda a nadie; “la Janeth” es la que viene a veces pero no tiene chanza, trabaja ella en su lugar pero me trae de cenar todos los días porque me enfermo de la panza”, mencionó.
A un costado de la silla de ruedas, que asimiló el lugar como burdo intento de medio de movilidad para el parquero, estaban un trapeador y una escoba que compró con mucho esfuerzo para que "La Janeth" le ayudara en momentos con la limpieza de la casa.
Abandono
Eulogio ha trabajado por varios años como parquero, de los cuales al menos cuatro lo hizo con una sola pierna y con complicaciones para juntar la cuota para pertenecer al sindicato de parqueros.
Esta situación, según el hombre, ha causado que el sindicato le diera la espalda cuando fue operado, ya que tenía que pagar 3 mil 500 pesos por una unidad de sangre para la cirugía y logró juntar únicamente 2 mil pesos. Según Eulogio, esto le impedía recibir ayuda de la seguridad social.
“Tengo muchos años aquí ya trabajando, pero los del sindicato ya me dieron la espalda. Necesitaba esos mil quinientos y ya no me apoyaron para nada; al principio me apoyaban con algo de dinero cuando me mocharon el pie, pero como ya no empecé a darles nada porque ya andaba batallando, ya a la mala dijeron que no podía ayudarme porque no estaba aportando nada”, señaló Castañeda.
Aseveró que por semana tiene que juntar una cuota de al menos 60 pesos para poder continuar agremiado al sindicato, mientras que en su gafete está acreditado hasta noviembre del presente año.
“Estoy solo, ando viviendo, ¿qué me queda? Tengo que vivir a fuerzas, pero ya no tengo apoyo casi tampoco de la gente; lo van abandonando a uno poco a poco y no crea, me sacrifico mucho para ganarme 200 pesos, tengo que cuidar bien los automóviles estacionados”, dijo.
Necesidad
Pese a las complicaciones de vivir en condiciones como las suyas, Eulogio aseguró que no tiene contemplado vivir en un asilo, ya que no tiene dinero para pagar y, a pesar de sus limitaciones, aún siente que puede moverse.
“Lo que necesito es una prótesis, ya estoy listo para conseguirla para poder ir al baño, es todo lo que necesito; la dan muy cara a 38 mil pesos y no puedo ir al DIF porque no me quiere llevar a nadie y estoy batallando mucho para que me muevan; Soy una carga para la gente”, relató entre llanto.
Eulogio vive en la avenida 16 de Septiembre 1249. Si deseas ayudarte, puedes comunicarte con él al número celular (656) 592-4110 o encontrarlo mientras trabaja a un costado del Gas Natural de la avenida 16 de, bajo la sombra metálica.