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18 de julio, 2021 - 06:00

Palacio de Gobierno: sede del poder

Destaca como una de las obras arquitectónicas más imponentes del siglo XIX y por ser testigo de la historia de Chihuahua

Redacción

Estatal

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El Palacio de Gobierno es un edificio de gran valor histórico, se le identifica actualmente como la sede del Poder Ejecutivo en Chihuahua, pero destaca como una de las obras arquitectónicas más imponentes el siglo XIX.

Al entrar y recorrer su patio central, el edificio nos narra con imponentes murales, de Aarón Piña Mora, los momentos cruciales de Chihuahua. Ubicado en el centro de la ciudad de Chihuahua, rodeado por la calles Aldama, Carranza, Vicente Guerrero y Libertad. Al interior se encuentra el “Altar a la Patria”, lugar donde fue fusilado Miguel Hidalgo y Costilla y en donde yace una estatua recordándolo. Además de varios salones lujosos y el museo de la Independencia de México, que de manera gráfica narra este suceso de nuestro país.

La historia del edificio gubernamental comenzó cuando el entonces gobernador del estado, Ángel Trías Álvarez, adquirió un terreno que en años anteriores había sido el Colegio de Jesuitas, el cual abarcaba lo que ahora es la Casa Chihuahua hasta la calle Aldama. El Congreso General estableció el 13 de enero de 1834 que: “Se cede a los Estados los edificios que fueron conventos y oratorios de los Jesuitas”. El Colegio se demolió y se dejó señalado el lugar donde se tenía que instaurar el monumento a Miguel Hidalgo. 

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Sin embargo, el gobierno de Trías cayó, subiendo al poder Don Luis Terrazas, que continuó con la obra en el año 1881 y quien decidió situar el monumento en la antigua Plaza del Colegio que ahora conocemos como la Plaza Hidalgo. La edificación del recinto inició el 21 de julio de ese año, mientras que la primera piedra se colocó el 2 de febrero de 1882, fecha en la que, por cierto, el gobernador Terrazas festejaba 30 años de matrimonio.

Fue Don Pedro Ignacio Irigoyen el ingeniero encargado del proyecto junto con su colega Enrique Esperón. Terrazas encargó la obra a Irigoyen pues lo conocía de hace tiempo y le tenía plena confianza; le había construido antes su casa de campo que hoy conocemos como “La Quinta Carolina”. El edificio estuvo en construcción durante 10 años, 10 meses y 10 días, adoptó el estilo Vignole con aplicaciones del renacimiento y fue solamente de dos pisos. El Palacio de Gobierno se concluyó en su totalidad en septiembre de 1891 inaugurándose de manera oficial el 1 de junio de 1892.

El gran incendio

Transcurrieron casi 50 años en que los tres poderes del estado residieron de manera ininterrumpida en el edificio, ya que el 21 de junio de 1941, cuando Alfredo Chávez era gobernador, el inmueble se incendió en tres cuartas partes. El siniestro comenzó en las oficinas del Archivo General del Poder Ejecutivo a las 13:00 horas, pero como era sábado y el personal no laboraba durante la tarde, se dieron cuenta de la situación tres horas después.

El Heroico Cuerpo de Bomberos acudió a tratar de controlar las llamas que se expandieron luego de que personal de la administración local abriera ventanas que dieron paso a corrientes de aire, lo que terminó de propagar con mayor intensidad el fuego. Ante esto, el poder Ejecutivo y Legislativo se trasladaron al Palacio Municipal mientras que el Judicial operó desde el Palacio de Justicia y Administración que se encontraba en la calle Escorza.

El mandatario estatal encomendó la reconstrucción del Palacio a los ingenieros Manuel O´Reilly, Enrique Müller y Carlos Ochoa Armendáriz que le agregaron un tercer piso al Palacio. Las obras de reparación las terminaron seis años después del incendio, es decir en el año 1947. El presidente de la República de entonces, Miguel Alemán, encabezó la reinauguración del edificio en noviembre de ese mismo año.

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El recinto servía a los tres poderes de Gobierno, en el tercer piso se encontraba el Judicial, es decir, jueces y magistrados, el segundo albergaba al Legislativo (los diputados) y desde la planta baja atendía el Ejecutivo (el gobernador y su gabinete).

El gobernador Óscar Ornelas dio instrucciones para construir el Palacio de Justicia en la calle Allende y Vicente Guerrero, a espaldas de lo que hoy es la Rectoría de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACh), por lo que el Poder Judicial dejó de pertenecer al Palacio de Gobierno.

Luego durante la gestión de Patricio Martínez, los legisladores propusieron contar con su propio edificio, el Gobierno del Estado enajenó la torre legislativa y ahí fue donde terminaron por instalarse. De hecho, lo que antes era la Sala de Sesiones del Legislativo se convirtió en una sala de exposiciones donde se encuentran las fotografías de quienes han sido gobernadores del estado de Chihuahua, siendo en la actualidad uno de los principales atractivos del inmueble.

El padre de la patria

El Altar a la Patria también es uno de los símbolos más representativos, ya que se dice fue justo el lugar donde el padre de la patria, Miguel Hidalgo y Costilla, fue fusilado la mañana del 30 de julio de 1811. Ahí habitan dos estatuas del cura elaboradas por el escultor Carlos Espino, en la primera Hidalgo está de pie y en la segunda, que mide 1.50 metros de altura, se retrata al héroe previo a su muerte.

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Justo al exterior de este altar se encuentra el mural “Fusilamiento de la Luz” también realizado por el pintor mexicano Piña Mora en la década de los 50 y que realizó por encargo del entonces gobernador Teófilo Borunda. El cronista y director del Archivo Histórico de la Ciudad de Chihuahua, Rubén Beltrán Acosta, cuenta que en una visita de Adolfo López Mateos, presidente de México, a la capital del estado, Teófilo Borunda le mostró este panel, el cual le gustó mucho al mandatario federal, tanto que le propuso al gobernador aprovechar los corredores del Palacio para pintar una síntesis de la historia de Chihuahua, al igual que en Palacio Nacional los murales cuentan la historia de México.

“Como fue una sugerencia del presidente de la República, el gobernador le pidió al maestro Piña Mora que hiciera todos”, narró el cronista chihuahuense. Es así como nacieron los murales que rodean el patio central de Palacio de Gobierno y que son admirados por los turistas que recibe la ciudad.

El Salón Rojo

De los salones que forman parte del edificio gubernamental el más imponente, sin duda alguna, es el Salón Rojo, ubicado en el segundo piso. Ahí los mandatarios recibían importantes visitas de Estado y llevaban a cabo eventos institucionales, tal como se hace en la actualidad. El Salón Rojo está construido con cortinajes de color encarnado en terciopelo, acabado en madera “Palo Rosa”, además de otras maderas finas como la caoba y el roble provenientes del estado de Michoacán y las Islas Marías.

Los arquitectos decidieron grabar en la madera flores y frutos que se producen en el estado, además que hacen armonía con dos oleos dedicados a Miguel Hidalgo y Benito Juárez. En el centro alumbra un candil con aplicaciones de cristal cortado hecho en Europa por órdenes del mandatario, Enrique C. Creel. Enseguida de este salón se encuentra la oficina donde el gobernador despacha desde un escritorio que data de los años 40.

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El escudo de armas de la entidad que está en el balcón del tercer piso, los vitrales que hacen referencia a la República en las escaleras, otros que aluden al derecho y la justicia en la escalera principal, sus imponentes puertas con más tres metros de altura, entre otros elementos hacen que el Palacio de Gobierno sea toda una obra arquitectónica con importantes símbolos y significados.

Testigo del estado

Cientos de anécdotas han atestiguado los pasillos del Palacio y numerosos momentos políticos importantes han presenciado sus salones. Beltrán Acosta destaca la ocasión en la que Pancho Villa entró al edificio y desde el balcón principal dio su discurso antes de retirarse, o cuando en 1913 rescataron los restos del exgobernador Abraham González a quien le dieron funeral con los máximos honores de un héroe revolucionario en el Salón Rojo.

Ya en la época contemporánea, uno de los eventos que más conmocionaron a la sociedad fue el atentado contra la vida del entonces gobernador del estado, Patricio Martínez, cuando bajaba las escaleras del Palacio y recibió un disparo en la cabeza que alcanzó a penetrar el cráneo pero que no dañó partes vitales del cerebro. O la manifestación la mañana del miércoles 22 de junio del 2016 organizada por integrantes de Unión Ciudadana que se salió de control cuando un grupo de personas comenzó a atacar con piedras, palos y tapas de alcantarilla las puertas y ventanas del recinto.

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Pese a esos difíciles momentos, en este inmueble hay anécdotas muy importantes de la historia del estado. Es el lugar donde se toman diariamente las decisiones más trascendentes para el rumbo social, político y económico de los chihuahuenses.

Palacio de Gobierno es uno de los recintos más sobresalientes del territorio estatal, es relevante a nivel nacional y el destino turístico más atractivo de la ciudad capital.

Con información de Fernando de la Fuente 

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