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Publicado: 12-10-2021 06:00

Chihuahua, más de tres siglos de historia

Antonio Deza y Ulloa definió el lugar para fundar a actual capital del estado

Héctor García

Estatal

Cortesía

La ciudad de Chihuahua cumple 312 años de su fundación. Los pobladores de aquel pequeño poblado jamás imaginaron que se convertiría en la gran ciudad que es actualmente y que es el hogar de casi un millón de personas. Ahora, la capital del estado es referente en desarrollo económico y social, y para conocer cómo es que se llegó a este punto es necesario viajar en el tiempo.

De aquella antigua capital solo queda la memoria. El tiempo, el crecimiento y el desarrollo cubrieron los vestigios de la ciudad, sin embargo, la esencia se mantiene con un monumento en el Centro Histórico dedicado a don Antonio Deza y Ulloa, gobernador y comandante de la provincia de la Nueva Vizcaya, zona a la que pertenecía el actual estado de Chihuahua.

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Deza y Ulloa fue el personaje clave para decidir la capital del estado norteño. La decisión estaba entre el pueblo minero de Santa Eulalia y la Junta de los Ríos, él votó por la segunda opción y fue así que se designó al lugar en 1709, primero como Real de San Francisco Cuéllar, en honor del Virrey de la Nueva España, Marqués de Cuéllar y de la orden de San Francisco de Asís.

Nueve años después, se decretó la creación de la Villa de San Felipe El Real de Chihuahua, en honor del Rey de España Felipe V, entonces se forma el primer Ayuntamiento integrado por el alcalde de primer voto, José de Zubiate; alcalde de segundo voto Diego de Vilchis; cuatro regidores, un síndico procurador y un escribano real y de Cabildo.

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El monumento del antiguo gobernador se ubica en el corazón de la ciudad, en la tradicional Plaza de Armas, frente a la Catedral Metropolitana de estilo barroco, el edificio de estas características ubicado más al norte de América. La plaza ha sido remodelada varias veces, sin perder su esencia, tamaño y su función. En 1895 se colocaron faroles, el kiosco parisino y las estatuas que se conservan en el sitio desde entonces y que representan las cuatro estaciones del año, piezas importadas de Europa.

Sin embargo, la estatua en honor a Deza y Ulloa no es tan antigua, la esculpió en el siglo XX el artista taurino Humberto Peraza y Ojeda. Él le dio forma en bronce al fundador de la ciudad. El antiguo gobernador se mantiene quieto, con el dedo índice derecho apuntando al suelo de la plaza, una señal de que su voto fue decisivo para que ahí se erigiera la capital de Chihuahua

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Aunque el monumento permanece impecable gracias al mantenimiento que recibe constantemente, su base sí ha sufrido cambios. La primera fue de cantera, luego fue cambiada para hacerla más alta y con mayor resistencia, por lo que desde el 2013 la estatua del capitán reposa sobre una estructura que tiene una altura superior a los dos metros y que está hecha a base de mármol y de madera pucte.

Deza y Ulloa se distinguió por ser uno de los pocos criollos que se ganaron el respeto y admiración de sus contemporáneos. Hijo de un militar afincado en México, fue escalando en esa misma estructura y llegó a los puestos de alto nivel hasta convertirse en gobernador. Su familia mantuvo siempre una posición importante en el Cabildo de México y tuvo buenas relaciones con los diferentes virreyes, situación que lo ayudó en su ascenso.

El voto decisivo y la Junta de los Ríos

El 12 de octubre de 1709, en una visita al mineral del poblado de Santa Eulalia, Deza y Ulloa convocó a una asamblea que integraron 17 ciudadanos prominentes para decidir sobre el sitio que ocuparía la sede definitiva de las autoridades.

Las opciones eran quedarse en Santa Eulalia, de donde se extraía una importante cantidad de metales preciosos, o bien, establecerse en un nuevo asentamiento ubicado en la zona donde se juntaban los ríos Chuvíscar y Sacramento (Junta de los Ríos).

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En la asamblea, ocho de los integrantes votaron a favor de que se concentrara el poder en Santa Eulalia, por las riquezas que generaba y por tener una mayor población (280 personas), uno se abstuvo de votar o señaló que ambos lugares le parecían propicios para la fundación, mientras que los ocho restantes sufragaron a favor de la Junta de los Ríos, ya que el agua sería vital para la ganadería y la agricultura.

La discusión terminó en un empate, pero don Antonio resolvió la situación utilizando su voto de calidad como gobernador de la región y eligió la segunda opción para formar la ciudad, destacó el historiador y cronista de la ciudad, Rubén Beltrán Acosta.

Beltrán comenta que las autoridades chihuahuenses conmemoran con esperanza y alegría el aniversario de la fundación de Chihuahua que se empata además con la llegada de los europeos a América el 12 de octubre de 1492 y el arribo del presidente Benito Juárez a Chihuahua el 12 de octubre de 1864 para asentar la capital del país en tierra norteña.  

La otra versión

Beltrán Acosta y su antecesor, Zacarías Márquez, coinciden en que el emplazamiento no fue resultado de una votación empatada de ocho contra ocho que desatoró el gobernador de la Nueva Vizcaya.

La votación, tal y como la conoció Deza y Ulloa en aquel histórico año de 1709, era de ocho a favor de Santa Eulalia y de siete en favor del paraje de la Junta de los Ríos, más el voto neutro de Ignacio Rodríguez Gallardo. Siete a ocho y una ambigua abstención del personaje que entregó su voto en blanco al capitán.

Don Antonio tomó el voto que se le entregaba, más el suyo para inclinar la balanza en favor del emplazamiento en el Paraje de los Ríos Sacramento y Chuvíscar, y el resultado definitivo fue un total de nueve votos contra ocho, explica el cronista.

La fundación de Chihuahua fue resuelta entonces mediante lo que ahora se conoce en México como una “concertacesión”, que se opone totalmente a la versión generalizada que se repite año tras año: el voto de calidad del gobernador de la Nueva Vizcaya destrabó el empate.

Prosperidad en tierra árida

Independientemente de la forma en que se resolvió la fundación, ubicar en primera instancia la sede del poder en la Junta trajo beneficios a los pobladores. La economía basada en la extracción, transporte y comercio de metales preciosos se mantenía en los años posteriores a la fundación y pronto este territorio se convirtió en el más importante de la Nueva Vizcaya.

La situación política y administrativa se modificó, eliminándose los capitales generales, alcaldes mayores y provincias para establecer intendencias dividas en partidos, en el caso de esta zona había 12: Chihuahua, Aldama, Hidalgo del Parral, Santa Bárbara, Valle de Allende, Jiménez, Cusihuiriachi, Batopilas, San Buenaventura, Valle de Olivos y los minerales de Topago y El Refugio.

El crecimiento también permitió el establecimiento de un tianguis para facilitar el trueque y comercio de distintos productos de las haciendas y ranchos cercanos. En el año de la Independencia, Chihuahua se distinguió por la aparición de dos lugares, la Plaza de Merino y la Plazuela de Iturbide, que después se convertirían en los mercados públicos Reforma y Juárez.

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La reorganización tras el movimiento independentista trajo como consecuencia la división de la Nueva Vizcaya en dos provincias: Chihuahua y Durango. En 1823 la Villa de Chihuahua recibió la categoría de Ciudad. El 6 de julio de 1824 se decreta que Chihuahua sea convertido en Estado de la Federación.

El 8 de septiembre se instala el primer Congreso Constituyente del Estado, designando un gobernador y la forma de gobierno republicana y federal con división de los poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Para el 7 de diciembre de 1825 se expide la primera Constitución local.

Chihuahua hoy

La ciudad de Chihuahua es la segunda más grande y poblada del estado, por debajo de la fronteriza Ciudad Juárez. Actualmente es la decimoctava zona metropolitana más importante del país y su principal actividad económica es la industria ligera en forma de maquiladoras, además de las actividades comerciales.

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en la ciudad viven 937 mil 674 personas, número que representa el 25.1 por ciento de la población total en el estado. En la capital hay más mujeres (51.2 por ciento) que hombres (48.8 por ciento) y la edad promedio de los habitantes es de 31 años.

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Según el informe de UNCP sobre el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que es un indicador nacido de la mano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y mide el nivel de desarrollo de cada país, estado e incluso ciudad, atendiendo a variables como la esperanza de vida, la educación o el ingreso per cápita, el del municipio de Chihuahua es hasta su última medición de 0.9117, lo que la clasifica como muy alto.

Otro informe sobre la competitividad de la organización del Centro de Investigación y Educación Superior Especializado (CIDE), clasifica a Chihuahua como la segunda ciudad más competitiva del país, por detrás de Monterrey y por delante de la Ciudad de México y Guadalajara, entre otras urbes importantes del país. Este informe también clasifica a Chihuahua como la ciudad más socialmente competitiva de México.

Los números son fríos, pero ayudan a entender la importancia de la ciudad en el estado y en el norte de México, sin embargo, la calidez de los habitantes, sus esfuerzos y su trabajo son las características que se deben destacar a 312 años de su fundación.

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