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15 de julio, 2021 - 18:00

Sweet Tooth: un apocalipsis lleno de vida

El fin del mundo tiene una peculiar forma de crear conexiones.

Ana Paula González

Espectáculos

Cortesía

El mundo ha quedado sumergido en la incertidumbre después de que un virus, altamente contagioso y mortal, aparece al mismo tiempo que surgen los nacimientos de híbridos: niños mitad humanos y mitad animales. Una y otra cosa se dan al mismo tiempo, derivando en el colapso de la sociedad. Así es como conocemos a Gus, un híbrido mitad niño y mitad ciervo muy especial. Tras vivir años escondido con su padre en el bosque, debe dejar la seguridad de su hogar en busca de su madre. Pronto descubre que salir a la aventura es muy peligroso para un niño como él. Son cazados, asesinados o usados para experimentación, ya que hay quienes creen que el virus y los híbridos son causa y efecto, o viceversa. A pesar de ello, en su camino a Colorado, lugar donde cree que vive su madre, conoce al cazador y exfutbolista, Jebb y Bear, y a una adolescente que crea el Ejército Animal, un grupo de jóvenes y adolescentes que odian a los adultos y a quienes buscan herir a los híbridos.

Al mismo tiempo en que seguimos la historia de Gus, conocemos otros a personajes que están en busca de su propio camino, así también sus motivaciones y objetivos, incluyendo al General Abbot, el villano detrás del odio hacia los híbridos y que guarda más de un interés en la preservación de la raza humana. Bajo su autoritario mandato, hay un interés de escoger a quiénes se les salva y a quiénes se deja morir.

Sí, esta es una serie para ver en familia. Sweet Tooth es una adaptación del cómic bajo el mismo nombre, creado por Jeff Lemire, con el sello editorial Vértigo, dentro del universo de DC Comics. En su versión original, el tono corre aún más oscuro y perturbador, con significativas diferencias en los personajes. Por ejemplo, el padre de Gus es severo fanático religioso, Jebb un exjugador de hockey que traiciona a Gus y lo entrega para que le realicen experimentos, y el Ejército Animal se interesa en híbridos con el único objetivo de consumirlos en busca de ser más como ellos.

Sin embargo, al trasladar y adaptar la historia a televisión, se apuesta hacia un aspecto esperanzador, amable y alegre, aunque no del todo desprovisto de temas que bien pueden iniciar algún tipo de diálogo entre la familia. No olvidemos que la sociedad colapsó, existen seres mitad niños, mitad animales que son cazados y sujetos a experimentos y hay un mortal virus que afecta al mundo entero

 

Imagen
La hiistoria está basada en las historietas de Jeff Lemire 

 

En Sweet Tooth, las referencias y homenajes están por doquier. Gus no es el único híbrido y se ve motivado a buscar La Preserva, lugar santuario para híbridos, en donde Gus encontrará a otros como él, se encontrará a sí mismo y que eventualmente será una resistencia, así como los mutantes hacen en la Escuela Xavier para jóvenes Superdotados, en la saga X-Men (Jack Kirby, Stan Lee). Un padre que se exilia hacia el bosque con su hijo, buscando educar y protegerlo de personas que quieren herir, y posiblemente, matarlo, resuena a Hanna (Joe Wright, 2011), una película en que un padre vive y esconde a su hija en la tundra, para protegerla de quienes quieren explotarla para su beneficio, ya que ella fue genéticamente modificada para ser una súper-humana. El Ejército Animal, creado y conformado por jóvenes y adolescentes, sin presencia de adultos, parece tomar su inspiración en El Señor de las Moscas (William Golding, 1954).

Estas y más referencias están escondidas a lo largo de los ocho episodios que conforman la primera temporada, algo que quizá sirve para enriquecer aún más la historia. Tanto críticos como creadores han expresado la idea de que ya nada es original, todo está hecho. Sin embargo, esto no parece ser una limitante, sino un punto de partida. Las distopías y apocalipsis, las personas con mutaciones o alteraciones genéticas y virus que infectan y acaban con personas, son temáticas que han quedado expuestas, presentadas e interpretadas de mil y un formas Quentin Tarantino, por dar un ejemplo, ha hecho de esto su sello característico. Abiertamente robar -él lo llama homenajear- ideas y material de películas ajenas, enriquecen y dotan de subtextos las historias que presenta. En esta familiar serie de Netflix el “eso ya lo vi”, es propuesto dentro de un brillante y colorido escenario boscoso, a manera de fábula, enmarcado por un narrador en cuya voz quedamos asegurados y tranquilos que, incluso en la decadencia, en los momentos más oscuros, hay luz

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