
Las personas no binarias de origen indígena en la región del Istmo de Tehuantepec, en el estado de Oaxaca, comparten su voz y anécdotas para lograr una historia titulada “Benda Muxe” (Mi hermana muxe), una puesta en escena de la dramaturga Cess Enríquez.

En esta obra se descubre a través de historias breves, al estilo del cabaret, los contrastes culturales, la discriminación, la violencia, la resiliencia y el humor que hacen de las muxes, el tercer género de la comunidad zapoteca, una fuerza inquebrantable.
Son ellas, son ellos, son elles… una muxe puede ser lo que desee ser. La civilización zapoteca, una de las más antiguas de Mesoamérica, predominó entre los años 500 a. C. y 900 d. C., llegó a abarcar el territorio de los actuales estados de Oaxaca, Guerrero y Puebla. “La gente de las nubes” encontró su centro en Monte Albán, desde ese remoto origen se reconoce a las muxes como parte de esa cultura, sin embargo, el respeto a su identidad sigue un largo y cruento camino que aún no termina.
“Benda Muxe es una obra creada por la comunidad muxe del Istmo de Tehuantepec a través de un laboratorio escénico que realicé (en 2023). La idea era utilizar el teatro como una vía de empoderamiento, liberación y de voz para personas LGBT+ que habían vivido discriminación en sus derechos humanos y que necesitaban, en mi sentir, una plataforma como lo que es el teatro para hacer una denuncia y hablar sobre sus problemáticas, sobre sus vidas”, comparte Enríquez.
Y aunque antes a “muxe” se le traducía del zapoteco como “cobarde” o “mujer”, Isabela Urbieta, quien es parte de este proyecto, comparte que “una muxe es una persona tanto de la comunidad gay varonil como una mujer trans, una travesti, así se identifica una mujer muxe, como una quiera”.

Reír para no llorar
Dicen que hasta para morir en el Istmo se debe morir alegre. Pero cuando un muxe muere ¿a dónde va? Así es como La Pascuala, La Tortolita, Poca Luz y La tía Sonia matan el tiempo contando la historia de todas, la de las otras y la de ellas mismas. Esta es la premisa de una puesta en escena que ya recorrió casi todo México y ha sido aplaudida también en Ciudad Juárez, gracias al apoyo de Telón de Arena.
Para otra de las actrices del elenco, Eli Mijangos, quien también participó en la serie de Netflix, “El Secreto del Río”, incursionar en la actuación ha sido una gran experiencia, “estoy aprendiendo, es algo bueno, algo que me va a dejar enseñanzas”. Para este elenco ver series en plataformas con un tamaño como Netflix significa mucho, un gran logro que dejen de ser “invisibles” y reflejar parte de la realidad que viven.

Son muxes interpretando a muxes, por lo que el guion, las actuaciones y el enfoque son genuinos en una pieza de teatro cabaret. La intención de Cess fue darle voz a las personas que tienen una vida dual, que se asumen mitad hombre y mitad mujer, que tienen este tercer género y que también sufren discriminación y violencia.
Agrega Cess, “ellas viven también discriminación, abuso, machismo, viven relegación por parte de la misma comunidad, todas esas historias de personas que han muerto por su identidad muxe queríamos contarlas a través de esa historia”.

El teatro cabaret
El elenco lo completan Naomi Riva, Violette Núñez, Eli Mijangos y Luis Montalvo en sustitución de Julia de la Rosa, quien falleció poco después de iniciar la gira teatral, algo que marcó al equipo. Cada puesta “ella está presente”, coinciden todas. Y recuerdan: “Julia en su vida cotidiana, siendo maestra, tenía prohibido vestirse de mujer y a sus últimos tiempos tuvo conflictos en la escuela”, comparten tras bambalinas.
Para Violette, quien también es activista de la comunidad LGBT+ y originaria de Santo Domingo, Oaxaca, falta mucho para alcanzar el respeto a los derechos humanos de las “hermanas muxes”.
Coinciden en que a partir de los 18 años ellas pueden vestirse como mujeres, la discriminación de cualquier forma se presenta en el entorno de maneras más complejas, “no todo es color de rosa, como lo muestran en la serie de streaming”, pero agradecen mucho la proyección internacional de su cultura.
Isabela es de Jalapa del Márquez, a unos 25 minutos del Istmo, comparte: “Mi papá nos abandonó muy pequeños y a mí me dejaron ser lo que yo quisiera adoptar, agradezco eso a mi madre que me dejó ser esto y desde pequeña me vestía de mujer”.
Cuando ella escuchó a Cess con su proyecto aceptó y esta experiencia le ha permitido conocer más a su país, compartir su cultura e identidad y hasta viajar en avión por primera vez.
Del proceso del laboratorio escénico a la obra teatral estas muxes han aprendido a buscar nuevas formas de hacer visibles las desigualdades y discriminaciones que viven.
Tal como Darío Fo diría: “La risa libera al hombre de sus miedos”, con esta intención y con un tributo para Julia; Cess, Luis Montalvo y las cuatro muxes quieren llevar este mensaje al mayor número de países posibles.
Para la activista estas expresiones artísticas ayudan mucho en la difusión de un mensaje que las une. “Hemos luchado a marchas forzadas para poder lograr bastante, levantar la voz sensibilizando a la gente y siento que las infancias muxes la van a tener un poquito más fácil que lo que nosotras para eso estamos trabajando”.
Los adolescentes muxes tiene un ritual para salir ante la sociedad con la frente en alto, con su vestimenta de gala, se llama La Vela Muxe. El mensaje que “Benda Muxe” nos deja es que más personas celebren con orgullo estas ceremonias, que se enciendan más velas, y que no solo sea el vestuario el que cambie, también que se celebre el respeto a esta milenaria diversidad, una que estas hermanas llevarán a cuantos escenarios puedan.