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12 de julio, 2021 - 12:00

Veneno de alacrán, una alternativa médica

Investigadores de la UACh estudian la toxina del insecto para tratamiento contra varias enfermedades

Redacción

De Interés

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Existe la posibilidad de que el veneno que se extrae de los alacranes pueda ser útil para el tratamiento de distintas enfermedades como el cáncer de colón, o eliminar bacterias y algunos virus, de acuerdo con investigadores del Laboratorio de Citometría de la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACh).

“Tenemos algunos proyectos en marcha sobre el uso del veneno de alacrán para tratar enfermedades, sin embargo, todos son prototipos, no tenemos la cura aún. También estudiamos la resistencia a antibióticos”, comenta Gerardo Espino Solís, ingeniero bioquímico e investigador de la UACh.

En la región existen numerosas especies de alacranes, pero los expertos del Laboratorio de Citometría se dedican a estudiar especialmente el veneno del “Chihuahuanus Coahuilae”, específico de la región norte del país, el cual tiene como característica un exoesqueleto compuesto por anillos aromáticos que emiten fluorescencia por medio de la luz ultravioleta: “el veneno de estos alacranes no es mortal, son muy fuertes con sus pinzas y paralizan a sus presas, pero no son mortales para los humanos”, dice Espino, quien explica que comenzaron a estudiar este alacrán debido a que, antes de su investigación, había muy poca información sobre ellos.

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Gerardo Espino, ingeniero bioquímico

 

Carmen Carolina Alvarado González, investigadora e ingeniera biomédica, también participa en el estudio del veneno y afirmó que la forma de extracción de la toxina no maltrata al alacrán y permite su observación detallada en beneficio de la comunidad. 

De acuerdo con los investigadores, se han encontrado y reportado venenos que sirven como antimicrobianos, para tratar cáncer y otras aplicaciones: “el veneno de alacrán es una mezcla muy compleja de péptidos, que son moléculas formadas por la unión de diferentes aminoácidos, y a estas toxinas o péptidos que existen ahí a veces llegan a obtener hasta más de 60 compuestos y no se sabe qué actividad biológica tienen”.

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Por último, el doctor Espino asegura que todo el proceso de investigación se hace en modelos in vitro, en líneas celulares, por lo que no utilizan animales ni personas.  “primero tenemos que pasar las etapas experimentales en los modelos in vitro, luego, cuando comprobamos que funciona, entra a fases químicas de desarrollo y es algo más avanzado, pero para llegar a ese punto todavía falta camino por recorrer”.

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