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Publicado: 28-11-2021 06:00

Se puede prevenir el Alzheimer viajando: estudio

Se estima que en México más de 350 mil personas padecen esta enfermedad

Redacción

De Interés

Associated Press

El bienestar que puede presentar una persona por el simple hecho de viajar, puede responder a una justificación científica, de acuerdo con los estudios de la Coalición Mundial para el Envejecimiento, que ha detectado que esta natividad influye en el retaso de la aparición de enfermedades cerebrales como el Alzheimer.

En su último informe, en el que se encuestó a mil 500 estadunidenses, la Coalición reportó que, entre las motivaciones para viajar se encontraba precisamente el hecho de que, la estimulación mental causada por la planificación y tomar vacaciones se percibía como un agente que puede prevenir esta patología relacionada con el olvido.

El proceso de planear un viaje, desde revisar las opciones de destino, la interacción con gente nueva, comunicarse con otra persona que hable un idioma diferente al nuestro y hasta el regreso es un proceso en el que la mente se activa y que resulta benéfico.

El estudio ha demostrado que quienes continuamente están “desafiando” a su cerebro, exponiéndolo a nuevos retos o complejas tareas de aprendizaje parecen tener un cerebro más sano y presentan menor probabilidad de desarrollar demencia.

Investigaciones recientes han demostrado que, mientras nuestro cerebro esté sano desarrollará nuevas conexiones entre las neuronas, incluso en edad avanzada. Nuestro cerebro es un ente que gusta de estar aprendiendo de manera constante, cualquier traslado de un punto monótono hacia algo nuevo, será bien recibido por éste.

Instituciones como la Sociedad Española de Neurología, afirma que las “neuronas pueden crear nuevas conexiones, pero es clave entrenar y estimular el cerebro; se hace con tres elementos: enfrentar a nuestro cerebro a la novedad, la variedad y el desafío.

Al viajar, la novedad se presenta en el propio acto, al salir de la rutina; la variedad la podemos encontrar en la gastronomía, en el momento en que degustamos un platillo diferente al que estamos acostumbrados, puede ser una experiencia sensorial altamente estimulante y el desafío podemos encontrarlo estando en un lugar desconocido

No solo se trata de los lugares, la gastronomía es solo una de tantas facetas que pueden estimular en gran medida nuestra mente, invitándonos a desafiar nuestra cognición. Está también la visita a un museo, por ejemplo, en donde, al apreciar una pintura, escultura o galería de fotos; las obras, pueden accionar algo de nuestra memoria cercana o remota.

La música puede ser otro aspecto que puede detonar la actividad de nuestra mente. Si escuchamos música de marimba, seguro recordaremos algún viaje que hicimos al sur de nuestro país: Tabasco, Campeche o Yucatán. Mientras que, si percibimos una bossa nova clásica, seguro remitiremos nuestra mente a un viaje por Brasil.

Con información de Mariana García | El Sol de México

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