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Publicado: 05-10-2021 06:00

¿Por qué nos gusta el chisme? Hacerlo estaría relacionado con la infelicidad

Psicoterapeuta explica las motivaciones de las personas para la intromisión

Vanessa Flores

De Interés

Pixabay

Conversar durante horas y ponernos al tanto de lo que hemos hecho con un amigo resulta satisfactorio y relajante, sobre todo si de por medio hay bromas, risas y uno que otro chisme. 

El encuentro incluso se vuelve emocionante e intrigante si en la charla nos enteremos de situaciones de la vida privada de los demás, sin embargo, esta práctica de intromisión podría estar relacionada con la insatisfacción de nuestras propias vidas. 

De acuerdo con la psicoterapeuta Gabriela Saucedo, una de las principales causas por las que nos gusta estar al tanto de lo que hacen los demás es porque no queremos estar interesados en lo que pasa con nosotros. Explica que es más fácil y más atractivo observar, juzgar, analizar y compartir información de alguien más, porque en realidad buscamos distraernos de lo que nos duele, nos afecta y de lo que no nos gusta.

"Nos volvemos expertos en la vida de los demás porque no sabemos manejar la propia", menciona. 

Agrega que estamos enajenados de lo que somos y por eso es tan entretenido, incluso tan "sabroso", comentar asuntos que finalmente no nos competen. 

"Tiene que ver con la poca capacidad de desarrollar tu ser", expone. 

¿Cuándo puede volverse negativo?

Saucedo advierte lo negativo de esto cuando presentamos sentimientos de insatisfacción e infelicidad. Como ejemplo, podemos decir que descuidamos la relación que tenemos por estar enterados de una relación ajena. Al final es probable que primero termine la nuestra que la otra. 

Si nos hacemos cargo de nuestros asuntos, no tendríamos tiempo ni siquiera de notar las imperfecciones de los demás. 

¿Cómo cambiar mi actitud?

La experta recomienda desarrollar la capacidad de hacernos cargo de nosotros mismos a través de la autocrítica y la actitud agresiva, y entendamos esta última no como un aspecto negativo, sino como una cualidad distinta a la violencia, ya que Saucedo señala que alguien que es pasivo simplemente no actúa. 

"La agresividad es algo que tiene que ver con la evolución, con la fuerza y la posibilidad de ir más allá de nuestros propios miedos", añade. 

Aunque la vida de los demás sea pública, no tienes por qué crear conversaciones al rededor de ellos

Hay aspectos que nos conciernen a todos, como cuando alguien más pone su vida en peligro o como cuando una persona tiene opiniones cuestionables o de odio, en ese momento podemos ser críticos en cuanto a sus acciones, pero nunca hacia su persona. 

Muchos de nuestros conocidos disfrutan de compartir momentos muy íntimos de sus vidas. Analiza si eres una de esas personas y si has abierto la conversación para que los demás opinen sobre lo que haces. 

Eso sí, recuerda que es tu decisión pedir opiniones al respecto, si recibes comentarios negativos sin que los hayas pedido, siempre tendrás derecho a que tu imagen y tu integridad no sean denigradas. 

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