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21 de febrero, 2021 - 12:00

Pijao: donde la vida se disfruta lento

El Quindío abre una ventana de Colombia con una peculiar ciudad, donde la productividad y la socialización van de la mano de la naturaleza

Dinorah Gutiérrez

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Caminar sin prisa, consumir lo que se produce en su propia tierra, aprender a “moverse lento” para disfrutar la vida simple. Así es vivir en Pijao, una pequeña ciudad ubicada en El Quindío, en Colombia, en plena zona del Eje Cafetalero, adscrito al movimiento internacional surgido en Italia en 1999: Cittaslow, palabra compuesta por Citta (ciudad en italiano) y slow (lenta) que significa literalmente “Ciudad lenta”.

Quienes defienden la corriente cultural “Movimiento lento” en el mundo rescatan un principio básico de convivencia comunitaria: tomarse el tiempo para disfrutar de la vida, encontrar el equilibrio entre las actividades productivas y la socialización. “Las cosas más importantes en la vida de cualquier persona no deberían acelerarse”, explica Mónica Florez Arcila, la principal promotora de este movimiento en América Latina y presidenta de la Fundación Pijao Cittaslow. “Lo que se busca es desacelerar el ritmo de vida de las sociedades industriales”, añade. 

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Preservar la tranquilidad

Pijao fue fundada en 1902 y desde entonces ha superado innumerables episodios entre la defensa del territorio contra la industria de la minería, la guerrilla colombiana y los terribles momentos de la lucha contra el narcotráfico que cobró cientos de vidas en casi todo el país. 

Quienes padecieron esas crisis nacionales y regionales en Colombia valoran mucho más “el vivir en paz y en equilibrio”, explica Florez. “Nuestra intensa búsqueda de tranquilidad nos llevó a encontrar alternativas distintas a la cotidianeidad de las grandes ciudades, nos merecemos algo mejor”, subraya.

Mónica también ha sido una de las gestoras políticas y sociales de lo que se conoce como Resistencia extractiva en Colombia, en la defensa del estado natural de la región cafetalera, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

El planteamiento de la Fundación Pijao Cittaslow es que esta comunidad, que no llega a los 10 mil habitantes, conserve su vocación agrícola de origen, al tiempo que alterna el ecoturismo y las características definidas por la Red de Pueblos del Buen Vivir, donde promueve el fortalecimiento de las economías locales, el autoconsumo, las culturas y tradiciones, la identidad y el “desarrollo endógeno”, detalla Mónica, aduciendo al desarrollo interior de la comunidad.

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Mónica Florez Arcila

Para Mónica y las personas residentes de Pijao no ha sido sencillo conseguir la denominación dentro de la Red, ni tampoco ser parte del “Movimiento de Ciudades Sin Prisa”, como también se le identifica en algunas regiones de Europa, principal zona donde se promueve este estilo de vida, cuyos requisitos para alcanzar la calificación Cittaslow contempla, entre otras cosas, que no haya más de 50 mil habitantes, esto significa mantener un crecimiento moderado, privilegiando la tranquilidad de sus habitantes.

Cuando Mónica Florez, comunicadora social de profesión, conoció este movimiento durante su estancia en Italia, no dudó en traer la idea a su país e intentar su adopción hasta crear condiciones ideales para pacificar la zona que, durante algún tiempo, al igual que muchas regiones rurales colombianas, fueron asoladas por los estallidos de la violencia y represiones entre la guerrilla y la milicia. En 2006 habló con su familia y amigos de su idea y de inmediato consiguió simpatías, aunque parecía lejana la posibilidad de que se reglamentara por ley esa forma de vida, admite. 

Vivir en Pijao puede ser una opción para quienes buscan estar cerca del campo, de la vida sencilla, del consumo saludable de productos obtenidos sin procesos industrializados. Las calles son pacíficas tanto de día como de noche, pero eso no significa que sea una vida aburrida, por el contrario, existe una continua actividad en cafeterías y hostales donde persiste la economía solidaria y la sostenibilidad. El café, sin duda, es el producto principal y más apreciado en esta zona siempre verde, donde el clima tropical y húmedo prevalece prácticamente todo el año.

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Defensores de la naturaleza

A pesar de todo el registro y promoción de calificaciones del “Buen vivir”, Pijao no es ajena a las luchas por el poder y la constante intromisión de empresas extranjeras y multinacionales que intentan constantemente introducirse en el mercado local, seduciendo a incautos consumidores. 

Recientemente, habitantes de Pijao emprendieron una causa contra la tala de árboles para la siembra y cultivo de aguate Hass. Mónica, al igual que otros representantes de la comunidad, promueve una llamada de atención a las autoridades colombianas y alertan sobre el riesgo de permitir la entrada de inversionistas que no respetan los procesos sostenibles de quienes ahí viven.

“El problema no es que se cultive aguacate, sino que este cultivo está afectando los ríos, la Palma de Cera, especie única en la región y otras variedades de plantas en El Quindío”, defiende la activista.

La protección del paisaje cultural del Eje Cafetalero y la promoción de un turismo sostenible es el objetivo de esta nueva movilización social en Pijao. Sin embargo, para quien ha vivido buena parte de su vida en una ciudad donde predomina el acceso a múltiples comodidades y a la oferta de productos y servicios propios de la “vida moderna”, incluyendo la tecnología y la intensa actividad industrial, estas premisas pueden parecer prescindibles, aunque en Pijao son la razón fundamental de coexistir y defender el derecho a una vida saludable y tranquila.

“Yo viví hasta los 19 años en Pijao, y como muchos jóvenes decía al irme que lo hacía porque aquí no había nada, nada pasaba. Estuve en la globalización… viviendo esa vida, pero por alguna razón regresé y dije: aquí hay algo que hacer, como el Slow Food o comida sana, en contraposición a la comida chatarra”, explica Florez Arcila.

“Carlos Petrini, el fundador del movimiento de Slow Food en Italia, precursor de Cittaslow, propone hacernos tres preguntas sobre lo que comemos: ¿de dónde viene esta comida?, ¿qué tan sana es esta comida? y ¿cuánto dióxido de carbono se produjo para hacer este alimento…?”, reflexiona y acepta que luchar contra los grandes promotores de la globalización es un desafío permanente.

Por ahora, la población de Pijao está enfocada en mantener a toda costa este estilo de vida que tanto les enorgullece y satisface. En los años recientes han recibido a decenas de visitantes y curiosos que buscan la calma y el contacto con la naturaleza. “Aquí se promueve el turismo sostenible”, explican algunas personas que suelen reunirse en los hostales y cafecitos de la localidad.

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Honran la memoria

Hace un par de años, Pijao se convirtió durante todo un mes en escenario de la película “Memoria” donde participa la actriz sueca Tilda Swinton, protagonista de películas como “Narnia” y “Avengers”. La historia de la cinta aborda la memoria de los pueblos, donde nada se olvida en realidad. 

“La filmación de esta película trajo a Pijao una importante activación económica, desde el transporte, restaurantes, alojamientos y artesanías”, destaca Mónica Florez, quien además señala que, gracias a donativos de la producción de la cinta, se logró apoyar al albergue de los animales de Pijao.

En algunas entrevistas otorgadas a diferentes medios de comunicación para la promoción de dicha película, el director tailandés Apichatpong Weerasethahul, describió a Pijao como: “un lugar hermoso que tiene traumas de diferentes tiempos: la guerrilla, el colapso en el precio del café, el terremoto… Aunque no parece mucha cosa para otros, para el pueblo fue algo muy importante”.

Y para Pijao quizá el nombre de la película represente rendir un homenaje a la memoria valiente de hombres y mujeres de esta tierra del Quindío, donde no es que la vida vaya lenta, más bien es un lugar donde la vida aún puede escucharse en el silencio.
 

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