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El dulce oficio del algodón de azúcar

Mónica Delgado | 13 de mayo, 2019 - 16:05 | De Interés

Ciudad Juárez.- Aunque para muchos mexicanos el algodón de azúcar pudiera ser originalmente de este país, desafortunadamente su origen no es ni de México ni de Estados Unidos como pudiera parecer, ya que este dulce nace en el año 1,400 en Italia, donde se dice que los cocineros en aquel entonces solían calentar azúcar hasta lograr un caramelo líquido para después formar hilos con tenedores o utensilios similares para enredarlos en otros postres en bases de crema como decoración.

En diferentes lugares de esparcimiento social existen quienes se dedican a vender juguetes o golosinas para los pequeños y adultos que ahí transiten, por lo que uno de los favoritos y más reconocidos por años es el famoso algodón de azúcar, posicionándose hoy en día en los Candy Bar de las fiestas infantiles, además de ser parte de una tradición mexicana por sus diferentes colores en los que se presentan.

Hoy en día es poco común que alguien pueda desempeñar este oficio logrando obtener el éxito deseado, además de ser un trabajo que requiere práctica y constancia por parte de quien lo elabora, son necesarios ciertos materiales que a su vez son económicos, encontrándolos de manera accesible en las diferentes dulcerías.

Palillos de madera de una medida no máxima a los 30 centímetros, azúcar de diferentes colores, luz y fuego es lo que se necesita para poner manos a la obra según lo mencionó Christian Castañeda.

Durante cuatro años, el joven ha utilizado este oficio como su principal fuente de empleo, resaltando que no necesita invertir más de ocho horas trabajadas, ya que dependiendo los días o lugares en los que se posicione de manera estratégica, logra sacar el equivalente a una semana de suelto en un empleo de tiempo completo.

Además de poderlo encontrar en los diferentes parques de la ciudad, Christian de 24 años de edad renta sus servicios para fiestas infantiles en donde los algodones de azúcar son parte de los candy bar con la temática que los pequeños elijan.

Tener paciencia y ser objetivos además de ser entusiastas son parte de sus herramientas de trabajo diarias, para poder seguir siendo de la preferencia de sus clientes, además de la simpatía por lo que agradece el apoyo que durante su tiempo dedicado a este oficio, las personas se acercan a comprarle algodones.

Este oficio es de cierta manera “muy noble”, ya que el contacto directo con los niños es necesario, por lo que quienes se dedican a la venta de los algodones deben estar conscientes que los pequeños son sus principales clientes y quienes deciden si se obtiene una buena ganancia.

Según sus clientes, estos dulces artesanales, los hace recordar su infancia, los momentos de diversión en el parque junto a sus amigos de esa época, mencionó Jorge, quien compró uno de estos algodones a Christian, siendo en esta ocasión para su hijo de 4 años.

No dejar de lado o en el olvido, este dulce que se volvió parte de la historia de muchos adultos hoy en día, ya con familia y futuro los hijos de éstos es lo que pide el joven vendedor de algodones, agradeciendo a todos sus clientes, Christian invita a que si no han probado un algodón de azúcar, se tomen el tiempo de disfrutarlo la próxima vez que se encuentren con algún vendedor.

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