En los últimos años, diversos consumidores han denunciado la presencia de fibra de vidrio en algunos colchones, especialmente aquellos de memory foam y modelos económicos vendidos en línea. Aunque este material se usa como barrera ignífuga para cumplir con normativas de seguridad contra incendios, su uso en colchones ha generado preocupaciones sobre posibles riesgos para la salud.
La fibra de vidrio es un material compuesto por filamentos de vidrio extremadamente finos y se utiliza en múltiples industrias debido a su resistencia al calor y propiedades aislantes. En algunos colchones, se coloca debajo de la cubierta externa como una medida de protección contra incendios.
El problema surge cuando la cubierta del colchón se daña o se retira, liberando pequeñas partículas de fibra de vidrio en el ambiente. Estas partículas pueden ser difíciles de ver y extremadamente difíciles de limpiar una vez que se dispersan.
Riesgos para la salud
El contacto con la fibra de vidrio puede causar irritaciones en la piel, ojos y vías respiratorias. En casos más graves, la inhalación prolongada de estas partículas puede provocar problemas respiratorios como tos crónica, dificultad para respirar y una sensación de ardor en la garganta. Además, su dispersión en el hogar puede afectar la calidad del aire y ser perjudicial para niños, personas con asma o alergias, e incluso mascotas.
Para reducir el riesgo de contacto con la fibra de vidrio en colchones, los expertos recomiendan:
- No retirar la funda externa: En muchos casos, esta cubierta está diseñada para contener la fibra de vidrio. Cortarla o removerla podría liberar las partículas.
- Verificar los materiales antes de comprar: Leer las especificaciones del fabricante y buscar colchones con barreras ignífugas alternativas, como lana o materiales naturales.
- Asegurar un buen mantenimiento: Evitar que el colchón sufra daños estructurales que puedan comprometer su cubierta protectora.
El uso de fibra de vidrio en colchones representa un dilema entre seguridad contra incendios y bienestar del consumidor. Mientras no haya regulaciones más estrictas sobre su uso, la mejor defensa es la información. Antes de adquirir un colchón, es recomendable investigar sus componentes y optar por alternativas más seguras que garanticen un descanso saludable y libre de riesgos invisibles.