Este 21 de septiembre se conmemora el Día Nacional de la Lucha Libre en México, fecha con la que se busca resaltar la importancia de este gran espectáculo deportivo que ha sido disfrutado por generaciones a lo largo de los años.

En el 2016 se presentó la propuesta al Senado de la República para que el 21 de septiembre de cada año, se recordara este deporte tan icónico para la cultura mexicana, fecha que fue seleccionada ya que un 21 de septiembre, pero del año 1933, la Arena México, ahora conocida como Arena Modelo, abrió sus puertas a los aficionados del pancracio, misma fecha en la que nació de manera oficial lo que ahora conocemos como Consejo Mundial de Lucha Libre.

“La lucha libre lleva muchos años en el país, nos remontamos a la década de los 30 cuando hubo la primera función de lucha libre en México, existe la leyenda de que Don Salvador Lutteroth, uno de los promotores de lucha libre más importantes del siglo XX, fue quien llevó el concepto de la lucha libre profesional de Ciudad Juárez a la capital, finalmente de ahí nació la Empresa Mexicana de Lucha Libre, hoy llamada Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL)”, platica Hugo Ramírez, Cofundador de La Arena: Lucha Libre Store.

Don Salvador Lutteroth es considerado el padre de la lucha libre mexicana, ya que él fue en gran parte el responsable del éxito de este deporte que llegó a ser el más sobresaliente del país, solo por debajo del futbol, además de enaltecer el nombre de las primeras figuras de la lucha como lo fue El Santo, considerado el luchador mexicano más grande de todos los tiempos.
Ciudad Juárez, cuna de luchadores

Muchos han sido los luchadores que han destacado en esta frontera, en los 80’s, técnicos como Cinta de Oro, Rocky Star, Serpiente Blanca y Dorado Hernández, además de rudos como Flama Roja, El Legionario y Ari Romero, se encargaban de llenar las arenas con espectáculos llenos de fuerza, velocidad y poder, mientras que en la década de los 90’s llegaron personalidades como Gacela del Ring, el Ángel y La Pandilla Juarense.

Para los años 2000, llegan luchadores fronterizos como Super Ángel, Super Ángel Jr. y el Místico de Ciudad Juárez que se encargaron de hacer vibrar a las nuevas generaciones.
“Fundamentalmente una pieza importante en la lucha libre juarense desde los 80’s hasta mediados de los 90’s fue Julio Quiroga, fue un gran cerebro detrás de la lucha libre, ya que las historias que él se imaginaba y después se contaban dentro del ring fueron muy importantes para cautivar a una gran parte del público en la ciudad”, platica Hugo.

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La máscara: ícono de la lucha libre mexicana

El uso de máscaras en México no es nada nuevo, ya que las culturas prehispánicas hacían uso de ellas para materializar lo intangible al hacer visibles a los seres espirituales y así venerarlos por medio de fiestas ceremoniales, y de igual manera en especial en la lucha libre mexicana, estas son utilizadas para darle vida a un sin número de personajes que hacen hasta el último esfuerzo posible para demostrar quién es el más fuerte dentro del ring.

“La creación de una máscara siempre ha sido un proceso artesanal muy importante, y por ello también muy laborioso, básicamente una máscara se compone de cinco piezas, que son dos laterales, las dos partes del casco y la lengua o lengüeta, ya formada la máscara se ponen las aplicaciones que pueden ser de vinil sintético o de piel, además de un forro que le da mayor elasticidad, llevan también diferentes refuerzos, lleva una tira de palmita en las uniones de casco y cuello y algún forro de distinta tela en la parte del antifaz y el agujetero, esto hablando de una máscara clásica”, platica Hugo.

Actualmente existe una gran variedad de tipos de máscaras, unas más difíciles de producir que otras, como por ejemplo la máscara tipo chupón que no utiliza agujetas sino un elástico en el cuello, algunas otras tienen botones por enfrente para cerrarse, la máscara con corte de mujer que permite descubrir el cabello y las más abiertas que permiten que se vea la barbilla y la boca de la persona.

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Pagano: El Noa Noa Style de la lucha libre mexicana

José Julio Pacheco Hernández es mejor conocido dentro del ring como Pagano, desde hace 12 años comenzó a demostrar de qué está hecho el luchador juarense que él mismo se llama “el Noa Noa Style”, esto como tributo al “Divo de Juárez” Juan Gabriel, y desde hace 5 años forma parte de la empresa de lucha libre profesional mexicana Triple A (AAA), una de las más importantes y reconocidas del país.

“Para mí la lucha libre es un mundo mágico del cual estoy muy agradecido por formar parte, cuando yo era pequeño mi papá me llevaba a funciones y yo disfrutaba absolutamente todo de ellas, hasta detalles pequeños como el olor a las semillas o al aceite de los luchadores, para mí como aficionado ver una función los domingos era mágico y me envolvía en ese mundo hasta inclusive seguir hablando de ello los siguientes días después de sucedida la función de lucha”, cuenta.

Según lo menciona Pagano, muchos son los luchadores de la época dorada que lo han inspirado para convertirse en un profesional del ring, técnicos como Zorro y Látigo, los Dragones Chinos y Súper Ángel son algunos de ellos, además de los rudos como Ari “El Gato” Romero, Fishman, El Cobarde, además del original Cinta de Oro y Konnan, entre otros.

“Nunca fue el van a luchar los luchadores de México contra los de Juárez, simplemente veías lucha libre, todo era combinado… el término “Luchador local” está mal empleado, ya que el luchador juarense tiene la completa capacidad para enfrentarse con cualquiera, y ahora estamos de nuevo intentando regresar a ese punto al cual digas “voy a ver lucha libre”, sin hacer una distinción entre la que se hace en Ciudad Juárez y la que se hace a nivel nacional”, platica Pagano.

Lucha de calidad

Para “Pagano” el luchador juarense está a la altura de los nacionales. “Yo creo que tenemos una línea de ser recios y auténticos, el luchador juarense está preparado para todo, somos 4x4, mete lucha tradicional, llaveada, lucha aérea y también le entran a la lucha extrema”, resalta.

Cuenta que anteriormente los luchadores nacionales no veían en los locales una competencia real, pero ya se han convertido en un verdadero desafío.

Por el momento, ante la contingencia sanitaria por el Covid-19, las funciones de lucha libre están detenidas, sin embargo, Pagano trabaja y entrena a los luchadores juarenses para después de la pandemia, mostrar la casta y fuerza de esta frontera.

Pagano, destaca que en la lucha libre también hay hermandad entre Juárez y El Paso, pues promotoras de luchadores impulsan los talentos de ambas fronteras.

“Una de las promotoras de luchadores que más están sonando a nivel nacional es “915-656”, esta combina ambos talentos fronterizos, el luchador fronterizo tiene una mezcla muy especial en cuanto al estilo de lucha y esta es un atractivo para el aficionado”, dice.

“Lucha Juárez” que es quien organiza las funciones en el Gimnasio Municipal Josué Neri Santos, también reúne talentos de ambos lados de la frontera, somos un equipo y ahorita estamos trabajando muy duro para destacar en el rubro”, agrega.

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Pagano

Kalaka: La casa del Pagano

Pagano es el dueño de la Arena Kalaka, un lugar de entrenamiento y presentaciones de lucha libre profesional, ubicado en la esquina de las calles Melchor Ocampo y 2da de Ugarte en el Centro Histórico de la ciudad.En ese lugar se han presentado grandes personalidades de la lucha libre como Mil Máscaras y Último Guerrero, además de combates “de cabellera”.

“Kalaka es un espacio que la gente respeta mucho, a nivel nacional conocen este lugar y su historia, aquí nosotros le brindamos el apoyo a los chavos que buscan convertirse en luchadores profesionales, en mis tiempos era difícil encontrar ayuda para crecer en esta industria si no formabas parte de una familia de luchadores, es por ello que aquí los apoyamos”, relata.

“Al aficionado yo quiero pedirle que vea todo el talento que tenemos en Ciudad Juárez y en El Paso, que se atreva a volver a las arenas ahora que se termine toda la contingencia sanitaria, y a las personas que están entrenando o que quieren entrar a este mágico mundo, que se animen pero que sobre todo sean auténticas”, expresa Pagano.

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Jorge Félix

Primero Místico, después Sin Cara y ahora Cinta de Oro

Cinta de Oro es un luchador fronterizo que debutó en la década de los 2000 bajo el nombre de Místico, su profesionalismo, estilo de lucha y perseverancia lo llevaron a trabajar durante 10 años para una de las firmas de lucha libre más importantes del mundo, la WWE en los Estados Unidos, en esta ocasión bajo el nombre de Sin Cara.

“De pequeño yo siempre soñé con ser luchador y trabajar en una de las empresas representativas de México, con el paso del tiempo observé como se iba abriendo más espacio para luchadores mexicanos en empresas extranjeras y mi pensamiento cambió, personajes como Rey Mysterio, Eddie Guerrero y Chavo Guerrero que son fronterizos me hizo querer intentar entrar a esta empresa y lo hice”, platica Cinta de Oro.

“Mi oportunidad nace en diciembre del 2009, me marcó un amigo de San Diego diciéndome que un luchador y entrenador de la WWE me estaba buscando para saber si me gustaría hacer una prueba, yo no me quería hacer falsas ilusiones, pero finalmente me contactaron e hice una prueba en Corpus y Laredo, Texas”, cuenta.

“Yo no tenía dinero para ir allá, así que vendí algunas máscaras, me prestaron un auto y un promotor me pagó las noches de hotel allá, así que mi papá y yo fuimos, realice algunas pruebas y finalmente me dieron la oportunidad de firmar un contrato con la WWE, yo en ese momento no lo podía creer, el estar al lado de grandes talentos internacionales fue increíble, fueron 10 años de demostrar que los mexicanos y los fronterizos tenemos lo que se debe tener para ser un deportista de talla internacional”, destaca.

“La WWE fue una etapa difícil y también una etapa muy bonita, como en todos los trabajos tiene sus cosas buenas y las que no tanto, pero me siento muy contento de esta nueva etapa en mi carrera y de mi vida, ahora estamos portando el nombre de una leyenda juarense y me siento muy honrado, ya que Cinta de Oro era uno de mis ídolos de pequeño, después se convirtió en mi amigo por lo que ahora lo personifico con mucho respeto y cariño”, platica Cinta de Oro.

El original Cinta de Oro fue un luchador juarense de la época de oro en la lucha libre de la frontera, quien falleció en 2016. Cuatro años después de su partida y con la renuncia de “Sin Cara” de la WWE, este pidió autorización a los hijos del fallecido luchador para retomar el nombre de su padre y continuar con su legado deportivo.

“El nombre de Cinta de Oro siempre me gustó, cuando la WWE me da mi liberación de la empresa yo me quedé sin nombre, así que me comuniqué con sus hijos y les expliqué que con todo el respeto que conlleva, me gustaría portar el nombre de su padre y ellos con mucho gusto accedieron, así comencé con esta nueva etapa en mi carrera bajo el nuevo nombre”.

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Que no se pierda la tradición

“En la mayoría de los casos, el amor a la lucha libre se “hereda” de generación en generación, a mi papá lo llevaba mi abuelo a ver la lucha, él me llevaba a mí y al final uno va a terminar llevando a sus hijos, sobrinos, etc., esto es un círculo virtuoso para nosotros porque se perpetra la afición por la lucha libre”, platica Humberto del Palacio, cofundador de la Arena: Lucha Libre Store.

La lucha libre se ha convertido al igual que muchos deportes, en un escape para las emociones de sus seguidores, quienes disfrutan ver las historias y las grandes peleas que sus ídolos protagonizan, sin embargo, Humberto del Palacio considera que es un mercado enfocado a los niños, quienes eventualmente crecerán de la mano de este deporte.

“El mercado básicamente es para un niño, pero la gente grande lo adopta como suyo porque vio la lucha libre desde que eran pequeños, ahorita vemos los personajes que se utilizan que son enfocados a los niños, pero con un toque de madurez, es una coalición de cuestiones para que a la gente le siga llamando la atención”, comenta Humberto.

Durante la época de mayor auge de la lucha libre, Humberto platicaba cómo las luchas se transmitían de manera continua por la televisión con hasta dos funciones por semana, por lo que el fanatismo se arraigó mucho en Ciudad Juárez.

“Actualmente muchas de las empresas ya se manejan a través de redes sociales o Internet, y eso ha permitido que se sigan conociendo los talentos mexicanos, por lo que no necesariamente tienen que pertenecer a una empresa de lucha libre grande como lo es el Consejo Mundial de Lucha Libre o la Triple A, esas son las emblemáticas porque son las más longevas, pero existe una gran variedad de ellas”, comenta Humberto.

Al final del día la lucha libre mexicana es un deporte que llegó para quedarse, y que, como todos, tendrá que adaptarse a las necesidades de su nuevo público para permanecer vigente y así continuar con esta tradición tan mexicana.