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Los bueyes

Manolo de la Laguna | 05 de marzo, 2019 - 05:52 | Opinión

No ha llegao por estos lares norteños, er penúltimo libro de Pancho "Un filósofo en la arena" Wolff; lo bueno que tenemos algunos textos por leer y nos vamos a aguantar un poco, mientras nos damos otra vuelta a la cuenca der valle de México, adquirir el libro, leerlo y ver de qué color pinta er gallo ¡ole!, porque Quico sí sabe lo que escribe, no como nosotros que nomás tecleamos y ¡ya!; en fin algo se nos pegará aunque les aclaramos oportunamente: Chango viejo no aprende maroma nueva.

Y que si "semos inorantes", no sabíamos que en España, bendita tierra, donde puso su trono el amor, escondida en su geografía, existía una ganadería que cría... ni se imaginan; Le vamos a dar un entre con un dicho muy popular que a la letra dice: Hágase la voluntad de Dios, en los bueyes de mi compadre, hay ustedes váyanle tanteando el agua a los camotes.

La ganadería a la que nos vamos a referir, se llama El Uno y su finca "Er Maquilón" y se encuentra ubicada en un pintoresco pueblecillo hispano llamao Almoguera o algo por el estilo, de la provincia de Guadalajara, en la región de Castilla-La Mancha (lo leí en Novedades), para que no se vayan con la finta, aunque en honor a la verdad nos gustaría conocer esa singular dehesa. Ojalá er tiempo nos alcance antes que er destino. Venga.

Esta ganadería ¡agárrese! cría bueyes, pero no los bueyes de mi compadre, esos son otros; er pelaje de estos bueyes es café y blanco y según los dueños del Uno, estos animales sumisos y obedientes llamaos cabrestos, se crían con tres objetivos: Encierros para el campo (nos imaginamos que para facilitar las labores camperas); encierros para la calle, como los cabrestos que corren a los toros bravos en Pamplona y para manejo en las plazas, es decir, sacar a los toros bravos del ruedo cuando por alguna razón hay que devolverlos a los corrales. 

Picas y espacio se han agotao pero como se habrán dao cuenta, la ganadería tiene lo suyo y qué necesarios son estos animales mansurrones en las labores taurinas, lástima que nunca sepan, como cabrestos, como se disfruta una vaca brava. Vale.

Barrera de sol

Por: Manolo de la Laguna

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