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Realidad vs. discursos

Por: Alejandro Velasco | 15 de abril, 2019 - 03:15 | Opinión |

La realidad siempre es superior a los discursos, es decir, por mucho que un político quiera imponer su visión sobre un tema en particular, los hechos y sobre todo la percepción de la ciudadanía, no van a cambiar solo porque un mandatario así lo afirma, esto se lo comento por la discusión que protagonizaron la semana pasada, el periodista, Jorge Ramos con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, derivado de las cifras de personas que mueren de forma violenta todos los días en territorio nacional.

Y es que Ramos, quien se caracteriza por hacer cuestionamientos directos, enfrentó al mandatario sobre las cantidades de los delitos cometidos en el país y de la estrategia que aplicará el Gobierno para evitar que “maten a diario a tantos mexicanos”.

Por su parte López Obrador respondió que todos los días se trabaja para atender asuntos de inseguridad y violencia en México, argumentando que “antes los presidentes no se levantaban temprano para atender el principal problema de la inseguridad y violencia… ahora de lunes a viernes tengo una reunión con el Gabinete de Seguridad y yo personalmente recibo el reporte de lo que sucede en México”.

En tanto que Ramos dijo al presidente de México que si la tendencia de la violencia continúa en el país, 2019 será el peor año de la historia, a lo que Andrés Manuel López Obrador le respondió que la nueva estrategia llevará tiempo, pero que es consecuencia de políticas equivocadas. Y agrego “Nos dejaron un país con mucha violencia y corrupción, que ya no hay”.

Y se pusieron a comparar cifras oficiales, pues Ramos traía los números que las propias autoridades mexicanas ponen a disposición de la población en general y de todas formas el mandatario insistía en que sus datos, eran distintos y que comprobaban que sus estrategias si están dando resultados.

Pero independientemente de lo que el mandatario diga, lo que necesitamos los ciudadanos son verdaderos resultados en la vida cotidiana, no en el papel, no en estadísticas, pues como dicen hay mentiritas, mentiras, mentirotas y estadísticas, por lo mismo lo que manda es la percepción de la mayoría. Si efectivamente la gente siente que, por ejemplo, los asesinatos van a la baja, los asaltos con y sin violencia, los secuestros, el cobro de cuota, extorsiones en fin todo comienza a disminuir, entonces si podríamos pensar que las cosas van mejorando, lo malo es que ni los números, ni la percepción de la gente indica que vamos en el camino correcto en la solución de la inseguridad.

Es cierto el presidente Calderón decidió iniciar una guerra contra el narco que dejó un saldo de miles de mexicanos muertos, cifra que continuó su tendencia en la administración de Peña Nieto, y en el presente gobierno tampoco se ve, ni siquiera que los números por lo menos, ya no digamos que bajen, sino que simplemente dejen de crecer y si eso no sucede no podemos afirmar que una estrategia está dando resultados.

Posiblemente Jorge Ramos vaya a ser considerado por López Obrador como periodista “fifi”, por el hecho de no aceptar sus argumentos, ya ve que en cuanto alguien lo contradice, de inmediato lo tacha de representar representa a la mafia del poder o se trata de sus opositores o adversarios, es decir, se empeña en imponer su realidad, que a decir verdad, no es la de la mayoría, aunque mucha gente quiera creerlo.

Y no se trata de llevarle la contra o cuestionarle todo lo que diga o haga, pero tampoco de justificarle sus posibles errores, porque eso no ayuda en nada, también esta quien dice que Peña Nieto cometía esos y más errores y nadie decía nada, y esa afirmación no es correcta, pues incluso cualquier error de Peña, por insignificante que fuera, se prestaba para hacer memes y burlarse del mandatario por semanas, y no pasaba nada, pero con el actual mandatario o su señora esposa, eso no se puede hacer, pues es exponerse a que le digan cualquier cantidad de insultos y todo por no estar de acuerdo con el mandatario en un país, que se supone, permite la libertad de expresión; o al menos, esa debería de ser la idea…