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Comparte una lección de vida

Por: Carlos Juárez Solorio | 13 de abril, 2019 - 10:31 | Revista |

Ciudad Juárez.- Las ruedas significan su vida, es lo que lo mueve y tiene la convicción de que los impedimentos están en la mente, no en el cuerpo, Jorge Abelardo Altamirano, tiene 22 años de edad y debido a una discapacidad motriz, una silla de ruedas ha sido siempre parte de él, pero no importa, nada le impide luchar y alcanzar su sueño, ser profesionista.

Abelardo es toda una lección de vida, porque a pesar de todo, no solo tiene sueños, sino que los está realizando y está a punto de alcanzar uno de ellos, terminar la licenciatura de Ingeniería en Tecnologías de la Información, donde alcanzó al momento un promedio de 9.5 y promete que seguirá por una maestría.

Durante los últimos años, su segundo hogar ha sido la Universidad  Tecnológica Paso del Norte (UTPN), estar en silla de ruedas no lo frena ni acompleja y le gustaría que otras personas que están en sus condiciones no vivan encerrados en cuatro paredes, les dice que tengan sueños y luchen por ello porque una silla de ruedas no los puede detener, los límites se forman en la mente.

Abelardo tiene muy claro su objetivo de convertirse en ingeniero. Ese ha sido el sueño de su vida desde los 16 años y está a punto de lograrlo; cursa el décimo semestre de la ingeniería en Tecnologías de la Información en la UTPN.

Desde que tenía seis años de edad ya se visualizaba en el mundo de la computación, pero fue a los 16 cuando tuvo su primera incursión en este ambiente tecnológico, eso le ayudó a confirmar su vocación y  fue cuando nació su gran sueño de ser ingeniero, profesionista.

Relata el joven entusiasta, sentado en su silla de ruedas, tranquilo y seguro de sí mismo que su infancia fue eso, muy infantil y entonces relata que no tenía sueños, se dedican a ver caricaturas, a jugar canicas, balero y otras distracciones infantiles pero recuerda que a los 16 años fue cuando empezó a soñar con estudiar y ser ingeniero.

Su sueño que aún tiene vivo y está por alcanzar gracias a su determinación, carácter y que no se deja acomplejar, considera también estudiar y terminar una maestría, crear una empresa y tener dinero suficiente para comprar una casa a su mamá y tenerle todo para que viva tranquila y feliz

Tiene 22 años de edad, y pese a la discapacidad motriz que presenta desde que nació, nada le ha impedido mantenerse enfocado en su objetivo, graduarse de ingeniero.

“Todo marcha sobre ruedas”, expresó Abelardo y asegura que en su camino al éxito nada lo detiene  y menciona que una silla de ruedas se ha convertido en un instrumento que lo va a llevar a su meta, pero enfatiza que nunca la ha visto como un obstáculo.

Recuerda con agrado experiencias que le han gustado por el trato y atención que ha tenido con sus compañeros de escuela, asegura que jamás ha sido marginado, “por el contrario, mis compañeros siempre me han ayudado y me preguntan si quiero algo y me lo llevan o me ayudan a bajar por rampas que son complicadas”.

En una ocasión, en una hora de descanso, no podía ir a comprar algo a la tienda de la escuela y un compañero le ofreció a ayudarlo y él no quería porque la rampa estaba muy complicada; su compañero le dijo que él lo ayudaría, que no tuviera miedo y lo hicieron, relata que esos detalles le han dado más fuerza y confianza.

Jorge Abelardo dice que esa forma de ver la vida, la fuerza para enfrentarse a la vida, se la debe a su madre, pues desde que empezó la primaria le advirtió que posiblemente se iba a enfrentar al rechazo de sus compañeros, por lo que tenía que ser fuerte y soportarlo todo y al final fue más fácil de lo que esperaba.

“La discapacidad es de los pies nada más, es una discapacidad física, no mental y los obstáculos tú mismo te los pones, pero si tu meta esta fija y firme, nada te impide hacerlo”

Es originario de Tuxtepec, Oaxaca, sus padres lo trajeron a esta frontera cuando tenía dos años, desde entonces vive en Anapra, sector donde afortunadamente está la Universidad Tecnológica Paso del Norte y eso le permite estudiar sin mayores complicaciones.

Su situación lo llevó —no solo a forjar el carácter— sino a mantener su enfoque en la meta, mantener su promedio de 9.5. Comentó que quiere dejar un mensaje a los estudiantes,  a aquellos que tienen alguna discapacidad, es que todo lo que se propongan lo pueden hacer. “Solo hay que tener un sueño, creer en él, entregarse con todo a ese sueño; confiar en uno mismo” asegura.

Le preguntamos si su condición ha sido desventaja en algún momento y respondió que no, “las desventajas están en la mente, la discapacidad es de los pies nada más, es una discapacidad física, no mental y los obstáculos tú mismo te los pones pero si tu meta está fija y firme, nada te impide hacerlo”, terminó agradeciendo a su familia, destacó que en su vida ha sido lo más importante y recuerda que antes no era buen estudiante, reprobaba y su mamá lo hizo recapacitar, eso lo hizo llegar a dónde está.