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Por qué las mujeres aceptan un homenaje de un solo día

Por: Alfredo Martínez de Aguilar | 11 de marzo, 2019 - 06:24 | Opinión |

* Las mujeres continúan luchando por su igualdad por más de 100 años. Sin embargo, irónicamente las legisladoras no se preocupan en México mínimamente por la igualdad salarial entre hombres y mujeres.

* Dirigentes feministas se prostituyeron políticamente, lucran con la lucha de las mujeres y buscan tomar por asalto los órganos autónomos y las dependencias defensoras de los derechos humanos mediante la presión y el chantaje.

(A la sabiduría de mis viejas abuelas indias y a mi madre, orgullosamente mixteco-zapotecas, a mi esposa, hijas, amigas y a todas las mujeres del mundo desde que aparecieron sobre la faz de la Tierra)

A todas horas de todos los días y todas las noches de todos los años de su vida las mujeres se ganan a pulso el amor y respeto al hacer realidad el milagro de la vida al engendrar hijos.

A diario realizan el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Sin saberlo siguen las enseñanzas de Aristóteles en el libro de Metafísica: “El todo es más que la suma de las partes”.

Además, creyentes o no, replican el milagro de Jesús, satisfacen las necesidades de su familia multiplicando los escasos recursos salariales propios o de su esposo, compañero y/o pareja.

Si las mujeres son hacedoras de vida, madres y maestras de la Historia, por qué aceptan y permiten una conmemoración de solo un día, y no todos los días de todos los años de su vida. 

Celebrar a las mujeres, más bien, conmemorar su historia y legado, no debería ser algo limitado a un mes y menos escasamente a un solo día, sino ley obligatoria, todos los 365 o 366 días al año.

Urge más reflexión y acción consciente. Hay demasiado por hacer, y está en juego el derecho de cada mujer de poder vivir una vida digna con la certeza de que su género no define su destino.

Por más de 100 años las mujeres continúan luchando por su igualdad. Sin embargo, irónicamente en México las legisladoras no se preocupan mínimamente por la igualdad salarial entre hombres y mujeres.

Según el Foro Económico Mundial, la brecha de género en el trabajo cerrará en 202 años más, pese a que varios estudios muestran que equipos diversos generan más creatividad, innovación, y rentabilidad.

Sin proponérselo quizás, aunque consideramos que se trata de una perversa maniobra de manipulación y control político, las dirigentes feministas aceptan la conmemoración anual.

La mayoría de dirigentes feministas, se prostituyeron políticamente y se dedican a lucrar con la lucha y defensa de los derechos de las mujeres, utilizándolas como grupo de presión y chantaje.

Amparándose en la defensa de los derechos humanos buscan tomar por asalto los órganos autónomos y las dependencias responsables de velar por la salvaguarda de los derechos humanos.

Los nombres son de todos conocidos, por ejemplo, Anabel López Sánchez y Yesica Sánchez Maya, quienes entre otras más dirigentes feministas han hecho mucho daño a la lucha de las mujeres.

Si bien es cierto que luchan todos los días por ser reconocidas y valoradas, no es menos cierto que les motivan emociones negativas de frustración, amargura, resentimiento, odio y sed de venganza.

Un aspecto poco observado hasta ahora por los estudiosos del feminismo es la actitud revanchista de la mayoría de las mujeres que acceden a posiciones de poder, sobre todo, en la política y el gobierno.

Aun cuando generalmente las mujeres suelen ser más honestas que los hombres al tener poder político y económico, algunas resultan tanto o más corruptas que los hombres a los que critican.

Al margen de la carga cultural estructural que prohíja el machismo, a riesgo de escandalizar a las hipócritas buenas conciencias y políticamente correctas, las propias mujeres replican esta actitud.

Abuelas y madres, de los sectores más vulnerables y de los más privilegiados fomentan más el machismo en el hogar marcando claras diferencias entre hombres y mujeres. Los extremos se tocan.

Unas y otras por codependencia patológica, por ignorancia, falta o exceso de recursos y comodidades, se resignan y hunden en el conformismo o se mantienen en su zona de confort.

Por su anhelo aspiracional de crecimiento económico y social abuelas y madres de clase media, se esfuerzan por romper estereotipos, esquemas y paradigmas, buscando igualdad entre hijos e hijas.

Conscientes de la necesidad de ahorrar para acrecentar el patrimonio familiar, abuelas y madres de clase media educan a hijos e hijas en el trabajo y en el ahorro, generando un círculo virtuoso.

Guardadas las debidas proporciones, bajo esta perspectiva, las viejas abuelas y madres indígenas educan integralmente a sus hijos en la participación y solidaridad familiar en las labores del hogar.

Dos vertientes sabias sirven de marco en el enfoque de la educación integral en las comunidades indígenas y campesinas: el respeto y el servicio a Dios, a las autoridades, a sí mismo y a los demás.

Sin hablar de la famosa sustentabilidad y sostenibilidad hoy tan de moda, las viejas abuelas y madres indias educaban en el respeto a la madre Tierra y a las hermanas naturaleza y agua.

Sin educación ambiental enseñaban a sus hijos y nietos la regla de las tres erres de la ecología, para cuidar el medio ambiente, específicamente para reducir el volumen de residuos o basura.

De ahí que, a nuestro juicio, dada la condición humana que trae consigo pasiones, ambiciones, adicciones y perversiones, la solución radique en la educación integral con valores humanísticos.

Nos referimos a principios y valores universalmente aceptados por todos los hombres de todos los pueblos: respeto a la vida, a la libertad y a la dignidad, búsqueda de la verdad y de la justicia.

Ésta es la razón de fondo de nuestra permanente crítica a la destrucción de la instrucción pública básica, media-superior y superior por la CNTE, cómplices del imperialismo yanqui, enemigo de México.

Es la misma razón de la constante condena a la prostitución de los dirigentes de los sindicatos que proliferan en la gloriosa Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, nuestra Alma Mater.

Capos y sicarios, comandantes y milicianos, públicos y clandestinos, del cártel de la Sección XXII de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación hunden a Oaxaca en la ignorancia y la miseria.

Ostentándose como demócratas y revolucionarios finalmente terminan al servicio del imperialismo yanqui, interesado en mantener a la mayoría de los mexicanos en la ignorancia y la miseria.

El Tercer Milenio es el siglo de las mujeres. Están llamadas a salvar a México y a Oaxaca, siempre y cuando reorienten su lucha por la paridad hacia la igualdad real, a través de la educación, el trabajo y el ahorro. ¡Benditas sean por siempre!

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Alfredo Martínez de Aguilar

alfredo_daguilar@hotmail.com

director@revista-mujeres.com

@efektoaguila

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