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Síndrome de Asperger, qué es y cómo detectarlo

Por: Valeria Goche | 18 de febrero, 2019 - 08:10 | Revista |
Omar Pólito

Ciudad Juárez.- El Síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista que tiene una alta tasa de incidencia entre niños de 7 a 16 años, al presentarse en entre 3 y 7 de ellos por cada mil.

La doctora egresada de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Alejandra Rangel, explicó a RevistaNet que es un padecimiento que puede pasar desapercibido en la infancia, lo que genera que “muchas veces sean niños que crecen incomprendidos y desarrollan problemas de depresión, ansiedad y otros trastornos mentales”.

¿Qué síntomas presenta el Síndrome de Asperger?

Lo que caracteriza a este síndrome es que el paciente desarrolla intereses muy limitados o un estado de preocupación inusual por un objeto en particular, además de que presenta rutinas repetitivas, ciertas singularidades en el habla, como usar un lenguaje muy formal o un tono muy monótono.

Además, de acuerdo con el Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos de Estados Unidos (NINDS, por sus siglas en inglés), presenta comportamiento social y emocionalmente inadecuado, gran dificultad para interactuar con los demás, problemas con la comunicación no verbal, “una mirada peculiar y rígida” y movimientos poco coordinados.

La doctora señaló que este síndrome suele descubrirse en la adultez, porque es algo no muy evidente como otros padecimientos del espectro autista, “por eso los papás deben acercarse a hablar y conocer a sus hijos, tomar en cuenta estas características”.

¿Cómo puede detectarse?

Los padres podrán sentir que hay algo inusual en el menor cuando éste llega a su segundo o tercer cumpleaños, sin embargo, a diferencia de los niños con autismo, los niños que tienen SA mantienen sus habilidades de lenguaje.

Los retrasos en el desarrollo motor, como gatear o caminar tardíamente, y torpeza pueden ser el primer indicador de la existencia de este trastorno, apuntó la NINDS.

La médico pidió a los padres mantenerse atentos a las actividades rutinarias de los niños, por ejemplo, al interactuar con otros ya que su habilidad social no está tan desarrollada.

Los niños con SA pueden reunir mucha información sobre su tema favorito y hablarán sin parar de él, el problema es que su conversación puede parecer simplemente una colección de hechos y estadísticas aleatorias, sin llegar a un punto o conclusión

En cuanto a su habla, ésta puede ser monótona, sin ritmo o inflexiones.

A diferencia de los niños con autismo, en los que una característica común es el retraimiento, los niños con Asperger se encontrarán aisladospor sus malas habilidades sociales y pocos intereses, incluso es posible que se acerquen a otros, pero para los demás será imposible hablar con ellos.

“Suelen ser niños muy inteligentes que tratan de encajar de manera forzada y torpe, lo que se vuelve frustrante para ellos”, explicó.

Sobre el desarrollo motor, pueden presentar retraso en él en actividades como andar en bicicleta o jugar con una pelota.

La doctora Rangel Holguín señaló, entonces, que los padres deben también poner atención en la forma de caminar de sus hijos o ver si al jugar o vestirse, por ejemplo, tienen ciertas dificultades motoras.

¿Qué hacer si noto algún síntoma?

El diagnóstico de este síndrome, señala la NINDH, se complica por la carencia de un programa de diagnóstico especial, pues cada instrumento se usa con diferentes criterios y un mismo niño podría recibir diagnósticos diferentes.

“En caso de notar este tipo de cosas, lo ideal sería llevarlos con un psicólogo o psiquiatra para que lo evalúen, incluso con el médico familiar, aunque, por desgracia, no muchos tienen inculcada la evaluación psicológica para detectar estos trastornos”, recomendó la doctora.

Además, el organismo indica que hay médicos que no consideran al Asperger como un síndrome diverso del autismo, y lo llaman “autismo de alto funcionamiento”, colocándolo en el extremo leve del espectro autista.

¿Hay tratamiento?

En este punto, cabe recordar que existen tres síntomas esenciales del Síndrome de Asperger, que son malas habilidades comunicativas, torpeza física y rutinas obsesivas, por lo que un tratamiento combinará terapias en esas tres áreas, de acuerdo al nivel de ayuda que se requiera.

En general, los pacientes diagnosticados con SA requerirán capacitaciones sobre habilidades sociales, es decir, enseñarles a interactuar exitosamente con otros; terapia del habla, que puede ayudar al manejo de emociones; medicamentos para enfermedades coexistentes, como ansiedad y depresión; terapia ocupacional o física; terapia especializada del lenguaje, para ayudarle a los que tengan problemas con la conversación normal, por ejemplo y, finalmente, apoyo para padres, que les ayude a desarrollar técnicas de comportamiento para usar en casa.

Se sabe que, con un tratamiento eficaz, un niño puede aprender a lidiar con sus capacidades y, en la edad adulta, desarrollar una vida relativamente normal, aunque aún puede hallarse en situaciones sociales que le requieran un gran esfuerzo, por lo que continuarán requiriendo de apoyo.

Día Internacional del Síndrome de Asperger

El 18 de febrero se conmemora el Día Internacional del Síndrome de Asperger, pues en esa fecha nació Hans Asperger, psiquiatra austriaco que en 1944 describió por primera vez el trastorno, aunque no se le llamaría así hasta que la médico inglesa Lorna Wing publicó una serie de estudios de casos de niños que presentaban carencias en sus habilidades no verbales de comunicación, no podían demostrar empatía por los demás y eran torpes, como los había descrito Hans.

Esa médico acuñó el nombre de Síndrome de Asperger y sus escritos se popularizaron en 1981, pero no fue hasta 1992 cuando la enfermedad se incluyó en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud y en 1994 entró al Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales IV, de la Asociación Psiquiátrica Americana.

“Es importante dar a conocer esta información para ampliar la mentalidad de todos mediante el conocimiento, porque nuestra cultura tiene muy devaluada la salud mental.

Conocer todo esto nos puede abrir la posibilidad de darle una mejor calidad de vida a los niños que padecen estos trastornos”, concluyó.