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Domingo siete

Por: Manolo de la Laguna | 09 de octubre, 2018 - 10:13 | Opinión |

Lectora "amabilis", espero no hayas salido con tu domingo siete, porque ni creas que el tema versará sobre esa frase del medievo; mientras tanto un chistorete: Le dijo la esposa ar pelao: Mi amor, anoche hablaste dormido. Y qué te dije cariño: Que ya te tenía hasta la madre. ¡Ah! entonces no estaba dormido. Escribimos en domingo siete. Conste.

Así la dejamos y nos vamos, sin habernos corrido, ar tema, el cual versará sobre un gran torero azteca; para ser más exactos, de la Época de Oro del toreo mexicano; y viene ar caso porque hace días, almorzando con un grupo de jóvenes aficionados a la fiesta de los toros, nos preguntaron que qué torero era el que está en la pintura de la fachada principal de la plaza de toros "Alberto Balderas" de esta La Mejor Frontera de México y les dijimos; busquen en NetNoticias.mx, la respuesta.

Er tema ya lo hemos tocao varias veces con los distinguidos miembros de la H. Cofradía de "Los Viagra", pero como en esta ocasión se trataba de un grupo de chavalos aficionados y amigos nuestros, pues hay les vamos.

Resulta que según la historia taurina de México, corría el año del Señor, de1944; la Segunda Guerra Mundial, estaba en todo su apogeo y nosotros éramos un precioso niño, según informes de mamá y que en la plaza de toros de El Toreo, se celebró una corrida er domingo 5 de marzo.

Alternaron con nuestro personaje, Er Maestro de Saltillo, Fermín Espinosa, a quien llamaban por el alias de "Armillita Chico" (esa es otra historia) y El Berrendito de San Juan, Luis Procuna, estando la plaza, según la crónica, a reventar y en la taquilla el letrero de... no hay billetes.  

El encierro fue de la entonces sí famosa ganadería zacatecana de Torrecilla  y le tocó en suerte al "Torero de Bronce" el toro llamao "Porrista" al que le instrumentó siete verónicas que fueron siete joyas, siete obras de arte, siete dijes, siete diamantes, siete rubíes y con ello la parroquia se volvió loca y su locura duró mucho tiempo en la cuenca del Anáhuac y la obra de arte quedó plasmada, para la eternidad, en las lentes fotográficas y en los apuntes de los dibujantes de la época.

Se había consagrao una vez más "El Torero más Elegante der Mundo", como también se le llamaba a Luis  Castro Sandoval, "El Soldado" y una de esas preciosas verónicas, tomada de una fotografía, es la que adorna la entrada de la plaza "Balderas" de esta tierra del Bravo. El toro "Porrista" de Torrecilla y su mataó "Er Soldao". Servidos jóvenes profesionistas. Vale.

Barrera de sol

Por.- Manolo de la Laguna