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Cero basura, retoma valores del pasado para beneficiar al planeta en el futuro

Por: Agencia Notimex | 23 de septiembre, 2018 - 07:35 | De Interés |
Agencia Notimex

México.- El bote de yogur que te tomaste en la escuela primaria muy seguramente continúa flotando en los océanos, por lo que es necesario generar una mayor consciencia respecto a la reducción de basura; se trata un poco de volver a lo de antes, en donde todos los niños llevaban sus bolsas para el pan y sus servilletas para las tortillas, a los tiempos en los que si algo se rompía se reparaba una y otra vez hasta que ya no quedaba más remedio que tirarlo a la basura.

Así lo explicó Melissa Veytia, quien en la actualidad coloca sus desperdicios de basura de seis meses en un pequeño frasco de cristal; para ella, todo comenzó hace unos cinco años; un día en el que al cocinar se dio cuenta de la cantidad de basura que generaba para preparar una sola comida, con el tiempo, hizo consciencia del origen y destino de la basura que había generado a lo largo de su vida para así poner manos a la obra.

De esta manera reunió a otras cuatro mujeres interesadas por el futuro del planeta y creó la iniciativa Mercado Cero, un bazar que tuvo su primera edición en junio pasado con la asistencia de unas tres mil 500 personas interesadas en reducir sus desperdicios, lo que da cuenta de que en realidad, las personas ya están listas para comenzar a migrar a un estilo de vida de cero desperdicios.

En entrevista con Notimex, Veytia explicó que las personas consideran que dejar de producir basura es caro; sin embargo, dijo, se trata de hacer pequeños cambios que deriven en otros más grandes, “o necesariamente se requiere ir a comprar cosas para dejar de hacer basura, de lo que se trata es de usar la creatividad para evitar comprar tantas cosas que derivan en desperdicios”, abundó .

Así, explicó que no se trata de inventar el hilo negro para dejar de hacer basura, sino que es regresar un poco al pasado, en ese sentido ejemplificó que antes del boom del plástico, en los años 50, había muchas soluciones y las cosas se fabricaban para hacerlas más duraderas.

Lo anterior, sumado a que las personas tenían la costumbre de reparar lo que se rompía; además, han ido desapareciendo algunos oficios como el de los zapateros debido a que ya todo el muro tira las cosas antes de repararlas.

“No necesitas inventar tecnologías como el bioplástico u otras tantas, sino que se trata de desaprender la cultura de lo desechable y regresar a las sociedades de antes en las que existía un producto, lo reparaban, lo heredaban y lo pasaban a las siguientes generaciones hasta sacarle el provecho máximo”.

A su vez, añadió que si bien muchas personas ya tienen una conciencia referente a la cultura del cero desperdicio, otras tantas se aferran a la comodidad e incluso a un status social.

Sin embargo, “al ritmo al que vamos si todos queremos seguir viviendo de la misma manera en la que seguimos viviendo necesitaríamos 3.5 planetas tierra para continuar viviendo en el lujo y en la conveniencia en la que vivimos”.

A su vez, explicó que existen diversos pretextos para continuar haciendo basura, aunque en realidad solo se trata de tener un poco de creatividad y reconocer que todo lo necesario para disminuir la generación de desperdicios de alguna manera ya se tiene en casa, tales como frascos de vidrio, botellas viejas, bolsas de tela, “no hay excusas y el único límite es la creatividad”, puntualizó.

Para Melissa, al igual que para sus compañeras, migrar a este estilo de vida no ha sido sencillo e incluso todas coinciden en que en un principio “las veían raro”, pero es necesario tener una fuerte convicción por el cuidado del planeta, “tienes que estar dispuesta a darte la media vuelta e irte, no estoy dispuesta a darle mi dinero a esas personas para que continúen ensuciando, tienes que estar dispuesta a aguantar cosas o la sed o el hambre por si no traes recipientes reutilizables”.

Melissa explicó que una vez que se cuenta con la consciencia de cero desperdicios se puede aplicar el principio de las cinco “erres” en el siguiente orden de importancia; así, primero se debe rechazar cualquier tipo de recipiente plástico, empaques o folletos; luego, reducir la cantidad de basura al comprar productos a granel.

Además, se debe reutilizar, es decir, buscar segundos usos a las cosas; como penúltima acción se debe reciclar, ello, en el sentido de que esta acción requiere de muchos recursos para hacerla posible, de lo que se trata es de evitar llegar a reciclar nada.

Como última acción, pero no menos importante, dijo, se debe reincorporar, es decir, aquellos residuos como los orgánicos pueden volverse composta, o bien reparar aquellas cosas para darles un segundo aire.

Veytia añadió que otra de las limitantes de las personas para dejar de hacer basura es que consideran que es caro; sin embargo, muchas de las inversiones se realizan una sola vez, lo que en el largo plazo deriva en ahorros económicos, añadió que las personas consideran que algunas acciones de cero desperdicio “son para hippies, justo es lo que la gente cree que eres maloliente que no te pintas, puedes conservar todo tu glamour, todo tu look sin necesidad de que le cueste a la tierra”.

Además de Melissa, el proyecto de Mercado Cero, que tendrá de manera tentativa su próxima edición en noviembre de este año, está conformado también por Diana Coss, Jennifer Emmons, Mariana Aveytia y Ximena Guerra, cada una interesada en sumar acciones para el cuidado del planeta.

Así, mientras que algunas se organizan para compartir en redes sociales recetas para reducir basura, otras establecen enlaces para acercar a proveedores que no generan basura con personas interesadas en reducir su huella ambiental y todas, al llegar a los centros comerciales y otros establecimientos armadas con recipientes y bolsas para no hacer más basura, predican con el ejemplo ante la mirada cada vez menos inquisitiva tanto de los vendedores como de las personas.

Así, Jennifer Emmons, explicó que este estilo de vida busca generar cambio de consciencia, por lo que se estableció contacto con proveedores de bienes y servicios que buscan la reducción de basura con la finalidad de demostrar que “no es necesario ser ni el hippie, ni vivir en Europa para comenzar a dejar de generar basura”, explicó.

Entre los pretextos que utilizan las personas para no reducir la basura que producen destacan el uso de pañales para los bebés; sin embargo, existe la alternativa de los pañales ecológicos que además derivan en beneficios económicos; ello, aunado al uso de toallas sanitarias y tampones, que podrían ser sustituidos con copas menstruales o toallas femeninas de tela que también, en el largo plazo, generan un ahorro económico.

“No es una transición fácil, pero ya que llevas tu termo, tus recipientes para comida, tus bolsas de tela para las compras, ya es un cambio y eso va a hacer que comiencen a nacer otros cambios en las personas, son pequeños pasos que llevan a otros grandes”.

Por su parte, Mariana Aveytia, abundó que la idea es no seguir generando residuos y reutilizar antes que reciclar, por lo que en junio pasado se llevó a cabo la primera edición de Mercado Cero, un bazar en el que no solo se reunió a proveedores que evitan generar desperdicios con personas interesadas en migrar a este estilo de vida, ello, aunado a conferencias y talleres para reducir la basura en el hogar, fabricación de huertos y coser bolsas para hacer las compras, entre otros.

Mientras que Diana Coss abundó que otra de las acciones para reducir basura es utilizar ropa de segundo uso, debido a que la industria de la moda fast fashion es una de las que generan un mayor impacto ecológico; además, en el caso de las mujeres otras medidas serían acabar todos los contenidos de los productos cosméticos como labiales, así como comprar aquellos cuya venta es a granel.

Añadió que también es recomendable cargar bolsas de tela para realizar compras, cargar recipientes para comida y bebida, o cambiar los cepillos de dientes por los que son elaborados de materiales naturales que se reincorporan al ambiente, “con estas acciones, una persona ya hace bastante por reducir su basura de manera inmediata”.

Ximena Guerra, agregó que es de vital importancia desaprender la información implantada por las grandes transnacionales de que necesitamos muchas cosas para ser felices y para tener un significado y un valor como seres humanos.

“Si no tienes este pantalón no eres cool, si no pesas 50 kilos estás out porque no estás a la moda, es retomar los valores propios y volver al origen, a desaprender y salir un poco de la comodidad para revalorar lo que somos y lo que hacemos”.