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Esta gran familia celebra 55 años de respeto, amor y confianza

Por: Carlos Juárez Solorio | 23 de mayo, 2018 - 16:00 | Revista |

Ciudad Juárez.- La familia Rodríguez Picharra cuenta con más de 80 integrantes siempre unidos y, aún en el marco del Día de la Familia que se conmemoró en marzo, son un ejemplo a seguir, en una época en la que por diversos factores, se viven múltiples casos de desintegración o desunión familiar.

La importancia de este ejemplo es que debemos recordar que la familia es el núcleo medular que forma una sociedad y con buenas familias, integradas, con valores y respeto, se logra una mejor sociedad.

Una casita ubicada en la colonia Obrera, sobre la calle Mariscal, todos los viernes se viste de gala y sus muros se llenan de la luz que irradia esta gran familia que está formada ya por cuatro generaciones y el común denominador de todos, es un espíritu feliz, tranquilo y alegre.

Al llegar a la casa, los olores de ricos platillos abren el apetito y apenas al entrar cautiva el calor humano, la alegría y la sencillez que solo los grandes tienen; así, la gran familia Rodríguez Picharra recibió a RevistaNet. Pronto entramos en confianza y relataron anécdotas, sobre todo¿ el secreto de la familia para estar unidos y felices.

Los pilares de esta familia son el señor Juan y la señora Luz, quienes tienen 55 años de casados y la plenitud de su felicidad como pareja la confirmaron al coincidir ambos en que el mejor recuerdo que tienen ahora, además de tener una familia que los ama, es la celebración de sus bodas de oro por 50 años de casados.

Papá Juan y mamá Luz, como los llama toda su familia, tuvieron 10 hijos, Nancy Elena, Silvia, Erika, Raúl, Juan Carlos, Dalila, Luis Alberto, Mauricio, Luz Angélica y Eduardo, el menor y el “chiple” de todos hasta la fecha.

Este gran viernes, como todos, parte de la familia se acomoda cerca de la cocina, muy cerca de los guisados, otros nos acompañaron en la sala, donde atentos escuchaban algunos de los más pequeños, nietos y bisnietos.

Papa Juan, como le dicen todos al varón, pilar de la familia, a sus 84 años de edad, luce fuerte, tranquilo, apacible, sano y sonriente, acompañado de toda su familia y sobre todos sus nietos que lo “apapachaban”; confesó estar viviendo una vida feliz y satisfecho porque todos sus hijos son gente de bien, trabajadora, productiva y sobre todo porque continúan con la tradición de mantener, querer y fomentar el espíritu familiar.

Además de los diez hijos, han tenido 32 nietos  y siete bisnietos y medio, “uno está en camino”, dijo con alegría.

Mamá Luz, como le dicen a la que es esposa, madre, abuela y bisabuela, de 73 años de edad, igual luce llena de vida y alegría, siempre sonriente y tranquila, dijo que aunque a su edad a veces le es cansado, para ella es una gran alegría seguir consintiendo a todos, además de escucharlos con sus comentarios, historias, problemas y alegrías para, con su sabiduría, brindarles los mejores consejos y palabras de aliento.

La pareja relató a RevistaNet que tienen 55 años de casados, y la educación que siempre han dado es la tradicional, con factores principales como el respeto, el amor, la confianza, el diálogo y, sobre todo, la unidad, lo que les ha dado resultado porque, hasta la fecha, todos manifiestan un gran respeto para sus padres y hermanos.

Los hijos, entre ellos Eduardo y Juan Carlos, contaron que siempre han tenido un gran respeto y amor por sus padres, incluso a Papá Juan los hombres lo saludan de beso y durante muchos años ni una cerveza tomaban frente a él  hasta “hace ocho años cuando mi papá nos llamó y dijo que para que no tomaran cerveza en la calle o en otros lados, mejor tomaran con él en su casa”,  y comentaron que esa es una de las muestras de respeto que tienen para con sus padres.

Preguntamos a Juan y Luz sobre su secreto para tener esa gran familia y esos hijos y respondieron que ellos nacieron con buenos sentimientos, además de la educación que les dieron.

Con relación al género, hermanos y hermanas, comentaron que como fueron educados, así siguen y las labores de la casa son para las mujeres, como cocinar, lavar, planchar y hacer la limpieza. Explican que las labores más exigentes como reparaciones, cargar cosas pesadas y todo lo que es fuera de las casa, lo hacen los hombres y así siguen.

¿Qué pasa cuando se presentan problemas?, preguntamos a todos y respondieron: “lo que hacemos es superar los problemas, no dejamos que nos superen y todos nos ayudamos siempre”.

Comentan Papá Juan y Mamá Luz que en esa casa viven desde que se casaron, es decir, hace 55 años, vivienda que ha sido testigo del nacimiento de tres generaciones, los hijos, nietos y bisnietos.

Juan y Luz mencionan que sienten que esos muros, esos cuartos, forman parte de ellos mismos porque: “saben de nuestras alegrías, tristezas, de nuestras derrotas y triunfos, han sentido la angustia que a veces siente uno por los hijos y la inmensa alegría de verlos nacer, crecer y ser gente de bien, es una alegría que solo entiende nuestro corazón y nuestra casa lo sabe”, todos coincidieron en esas palabras y ese sentir.

Entre las que forman parte de la cuarta generación de esa familia, una de las nietas y una de las bisnietas, Ariadna Rodríguez Paredes de 12 años, dijo que estar junto a Papá Juan, “mi abuelito, me hace muy feliz verlo así sano, feliz, con toda la familia”.

Mientras que las palabras de Fernanda Chávez Rodríguez fueron elocuentes: “me da mucha felicidad porque somos muchos y me gusta que se junten todos, así tengo oportunidad de jugar con mis primas de convivir con mis abuelos y mis tías”.

“Esta casa me agrada porque yo viví aquí mis primeros cinco años y porque es como mi segunda casa, me gustó mucho vivir con mis abuelos  y aquí… respiro amor y felicidad”, finalizó.