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Disminuir el bullying; tarea de todos

Por: Alejandro Velasco | 10 de mayo, 2018 - 03:15 | Opinión |

El bullying o las agresiones y abusos que cometen algunos estudiantes en contra de sus compañeros, no es cosa nueva, ha existido desde siempre, de hecho, muy posiblemente la mayoría de nosotros lo vimos y en algunos casos lo vivimos, sea como receptores de esas agresiones o como los victimarios, pero definitivamente para nadie es algo nuevo; lo nuevo es lo fuerte de los ataques que últimamente y gracias a las tecnologías de los teléfonos móviles que captan la acción para después subirla a alguna red social, nos percatamos de lo crueles que son algunos niños y jóvenes, por lo mismo es urgente que se haga algo al respeto y en este problema los primeros que pueden involucrarse y hacer algo para que esto vaya disminuyendo, son los maestros y prefectos de las escuelas, pues son, a final de cuentas, quienes están mas cerca de los niños y jóvenes y bien pueden intervenir al tratarse de figuras de autoridad dentro de las instituciones de educación, además de que es parte de la misma formación, el comportarse civilizadamente en los distintos ambientes en los que se desarrollan los menores.

Y es que, si por ejemplo, los maestros se dan cuenta de las agresiones y no intervienen, lo más seguro es que estas suban de tono, y no se trata de maltratar a quienes incurren en bullying, sino en darles a entender que ese tipo de conductas no son correctas y hacerlos consientes del sufrimiento que le están ocasionando a su compañero o compañera; en esta misma situación están los prefectos, quienes si están muy atentos a señalar que algún alumno no porta el uniforme completo o que el corte de cabello no es el indicado por la escuela, pero en muchos casos simplemente son indiferentes a las agresiones que se dan en contra de los más pequeños o débiles, situación que no se debe permitir de ninguna manera.

También hace falta que las autoridades de educación de todos los niveles den cursos de capacitación al personal de las escuelas y no solo a los maestros sino a la totalidad del personal, esto con la finalidad de que tengan la capacitación para poder intervenir cuando se requiere y que su acción no se tome como una represalia, sino como una llamada de atención que haga, insisto, reflexionar al agresor que no puede ni debe actuar de esa forma, ya que actualmente cuando en las escuelas detienen a los niños que están en medio de una agresión lo que hacen es castigar a los involucrados y llamar a los padres quienes reaccionaran de distintas maneras; en algunos casos defendiendo al agresor o regañándolo y castigándolo severamente y esto lo que genera es más rencor y encono en los muchachos mismos que al final de cuentas buscarán vengarse de quien los acusó, total que el hostigamiento en lugar de disminuir se incrementará de forma exponencial, lo que complica aún más el problema, y en otros reaccionando de forma indiferente, por lo mismo la capacitación es necesaria y urgente dadas las muchas agresiones que se siguen presentando al interior de las escuelas de todos los niveles; porque el bullying, no es privativo del nivel básico de educación sino que llega incluso al nivel universitario en donde ya no se trata tanto de una agresión física, sino emocional o verbal e insisto, también los maestros pueden intervenir y no simplemente mantenerse al margen pues en nada ayudan.

Quien se dedica a dar clases en cualquier nivel se supone que lo hace por ese deseo de contribuir en la formación académica de los jóvenes y de dejar algo que los haga mejores, así que si no hacen algo las agresiones continuaran pero a eso debemos sumarle que algo que también se les reclama a las nuevas generaciones es que ya tampoco, respetan a sus mayores ni a las autoridades, que en el caso de la escuela, la autoridad inmediata que tienen los estudiantes es precisamente el maestro y si ni él se hace respetar qué podemos esperar de las demás personas.

Otro actor muy importante para prevenir el bullying, es el padre de familia quien está obligado a indicarle a su vástago que no debe llevar a la práctica este tipo de acciones, pero de nuevo sin ser agresivos, porque hay que recordar que el ejemplo arrastra, en la mayoría de los casos obviamente.

También es importante señalar que existen padres que les festejan a sus “criaturitas” ese comportamiento violento, lo malo es que esos mismo padres pueden ser las siguientes victimas de sus propios hijos, nada más que ya no se acordaran el porqué de la actitud de su descendencia, así que si queremos generaciones menos violentas y con mejor actitud para enfrentar la vida, debemos actuar en consecuencia, al menos esa es la idea…