29.1°C / 84.3°F
C: 18.24 | V: 19.36

Deportes extremos

Por: Alejandro Velasco | 29 de marzo, 2018 - 03:15 | Opinión |

Recientemente salió una nota en el periódico El Universal que menciona de un accidente que le ocurrió a un joven de 26 años luego de practicar paracaidismo en Puerto Escondido. Según la información, el accidentado había contratado un paquete de siete vuelos, así los llaman, de los que, cinco salieron muy bien, no así el sexto en el que, el joven, se impactó contra el techo de un hotel de la mencionada localidad, según lo que comenta la víctima, él estaba siendo dirigido por el instructor a través de un radio, pero por alguna situación se presentó el accidente que le dejó serias contusiones, por las que tuvo que ser hospitalizado.

Aparentemente el instructor lo guio mal, sin embargo la empresa que organiza estos vuelos, lo responsabilizó de lo ocurrido, además que el joven firmó un documento en el que liberaba de toda responsabilidad a la empresa y aceptaba no demandarlos aunque se accidentara, al tiempo que en ningún momento, según afirma, le ofrecieron un seguro de vida, por lo mismo no ha recibido un solo peso para su tratamiento luego del accidente, mismo que ocurrió el pasado mes de enero de este año; ante esta situación la victima ahora exige una indemnización a lo que ha recibido una respuesta negativa.

Este no ha sido el único caso que se presenta con una situación similar en la misma empresa, pues trascendió otro, en el que dos personas en paracaídas chocaron entre si y una de ellas perdió la vida.

Y aunque efectivamente es una situación irregular que no debería de ser, la realidad es que cuando se toman este tipo de servicios se debe solicitar el seguro correspondiente, sin embargo con la adrenalina encima poca gente se fija en esos detalles, lo que quiere es vivir la experiencia y en lo que menos piensa es en la posibilidad de un accidente y eso es algo que se repite en la mayoría de los deportes extremos que se practican en México, no sé si ocurra en otros países, pero desafortunadamente como que quien decide llevar a la práctica estos deportes no considera que en cualquier momento puede ocurrir una falla que dé como resultado una lesión o, en casos extremos, la perdida de la vida.

Como anécdota; en una ocasión hace ya varios años, quise subir a la torre de una empresa de supermercados en Juárez, porque un compañero así lo hacía año con año con la intensión de recolectar juguetes, yo la verdad ya estaba decidido así que cuando me dispuse a pedir que me ayudaran a trepar, los bomberos, que eran quienes estaban como responsables de la seguridad del lugar, me dijeron que adelante y nada más necesitaban que firmara un documento deslindando de toda responsabilidad tanto al centro comercial como a ellos, eso me hizo pensar y mejor cambie de opinión, y es que no había pensado en esa posibilidad, por lo mismo comento que muchas veces no se repara en las posibles consecuencias que se pudieran presentar.

Por supuesto que toda empresa que se dedica a prestar servicios de deporte extremo está obligada, o al menos así debería ser, a proporcionar un seguro que cubra al cliente, así como tomar el tiempo necesario para informarle de los riesgos que esta por correr al momento de llevar a la practica un determinado deporte; ello posiblemente no lo hagan en algunos lugares, por que el cliente podría arrepentirse ante tal situación que muy seguramente no había pensado, pero definitivamente es una obligación, como dicen “sobre aviso no hay engaño”.

Pero insisto, al calor de la emoción y adrenalina no se piensa en los peligros que se corren, lo malo es cuando llegan a sobrevenir, entonces sí queremos y exigimos que se nos proporcione la indemnización debida.

Y es que es muy necesario visualizar lo que podría ocurrir en caso de un error, ya que el mismo podría incapacitarnos de forma permanente, con la consiguiente disminución en la calidad de vida, pese a que se cuente con todos los recursos para sobrellevar tal incapacidad; definitivamente no es lo mismo estar en plena facultad motriz, que postrado en una silla o con la necesidad de utilizar muletas, incluso hasta con un simple bastón.

Así que al margen de la obligación de las empresas de deportes extremos por proporcionar un seguro que nos brinde cobertura amplia, la realidad es que es responsabilidad de cada quien el llevar a la práctica estas actividades con todas sus consecuencias, al menos esa es la idea…