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Educación de calidad

Por: Alejandro Velasco | 27 de marzo, 2018 - 03:15 | Opinión |

Seguramente todo padre de familia quiere para sus hijos una buena calidad educativa, además de que lo ideal es que obtengan buenos resultados, por lo mismo, en algunos casos están muy pendientes de su desempeño, por lo menos en lo que se refiere a las calificaciones de cada evaluación, dependiendo del nivel educativo del que se trate, así es como, en caso de que las calificaciones no sean del todo buenas; el padre, madre o tutor le exigirá a su hijo que le ponga más empeño al estudio con el objetivo de mejorar, mientras que, en caso de que no se vea una mejoría en las notas, muy posiblemente le busque asesorías que le permitan subir sus calificaciones.

En otros casos los padres de familia buscan que sus vástagos ingresen a escuelas de sobresaliente reconocimiento académico, mismas que de entrada, para poder ingresar piden un promedio general mínimo de 8.5, el cual deberá de mantenerse durante toda su estancia en el plantel de que se trate, y todo eso está bastante bien, siempre y cuando no se someta a los alumnos a una presión exagerada que al final de cuentas provoque un enorme estrés, que en lugar de que el alumno disfrute de su paso por cierto nivel educativo, lo padezca al grado de que prefiera salirse de la escuela y continuar en otra, precisamente por la cantidad de presión que recibe. Y la verdad en esos casos no vale la pena que los jóvenes o niños estén sometidos a tanto trabajo pues además de no disfrutarlo pueden llegar a desarrollar algún padecimiento que no debería de ser, dada su corta edad, además de que las nuevas tendencias en educación indican que se debe estimular a los alumnos a querer aprender, aunado a que disfruten del proceso y no que ocurra todo lo contrario, pues se estaría regresando a los esquemas viejos en que la frase de “la letra con sangre entra” era casi literal,  pues los castigos que se les aplicaba a los alumnos de bajo rendimiento eran prácticamente una tortura, con la complacencia de los padres, ello, porque no se tenía otra forma de impartir la educación.

Con el paso del tiempo esas prácticas comenzaron a erradicarse, sin embargo todavía existen escuelas y ciertos maestros que se aferran a métodos del pasado que en nada ayudan a las nuevas generaciones y en cambio,  les provoca mucha presión que en ocasiones no soportan y llegan incluso a causarles daños emocionales; desafortunadamente, persiste esa tendencia de parte de algunos maestros con sus métodos anticuados o de la misma institución educativa, pero a ello debemos agregar que algunos padres de familia con tal de presumir que sus hijos obtienen las mejores notas o están dentro de una escuela de prestigio académico, los dejan ahí sin darle importancia a su estado emocional, y eso tampoco beneficia en nada al alumno, que pasado el tiempo, muy posiblemente logre sacar adelanta esa etapa, pero con un muy mal sabor de boca; incluso puede darse el caso de que el alumno simplemente ya no quiera continuar con sus estudios y todo por una pésima forma de impartir la educación, en la que se pretende a toda costa obtener la calificación alta, sacrificando el disfrute del alumnado durante su formación académica.

Por lo mismo es necesario que no confundamos esa necesidad de que nuestros hijos estén mejor preparados, pues no necesariamente es necesario que sean destacados en todas las asignaturas, ya que está visto que no somos buenos para todo, y quien es sobresaliente en materias sociales, puede no ser tan bueno en lo relacionado a las ciencias exactas por lo mismo; y aunque si es importante que mantenga un buen desempeño en general, no podemos exigir excelentes calificaciones en todas las áreas. Es un poco romper con el paradigma de conseguirle asesoría al estudiante en las áreas en las que tiene más dificultad, mientras se deja de lado en las que no batalla. Ya que lo que se recomienda es todo lo contrario, darle mayor énfasis en sus talentos con la intensión de que saque todo su potencial, mientras que en las áreas donde no es tan bueno, no que las abandone sino que se le dé el apoyo necesario únicamente para que vaya saliendo sin reprobar, pues al final de cuentas no se va a dedicar a lo que no es su fuerte. De esta manera estamos ya puliendo el talento natural de nuestro hijos que lo convertirán en todo un experto en la materia y eso es precisamente lo que se busca en la actualidad, gente especializado en ciertas áreas, es decir que realice un trabajo ordinario, pero extraordinariamente bien, al menos esa es la idea…