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Primera llamada

Por: Alejandro Velasco | 27 de febrero, 2018 - 03:15 | Opinión |

El Instituto Nacional Electoral (INE) ya comenzó con una campaña muy fuerte en los diversos medios de comunicación, tendiente a hacer conciencia entre la ciudadanía que dentro de poco se acercará personal del referido instituto en busca de quienes estarán como funcionarios de casilla en la elección de este año, la cual por su magnitud es de suma importancia y por lo mismo la responsabilidad es muy grande.

En los avisos mencionan que dependiendo de la letra con la que comienza el apellido del ciudadano y el mes en que haya nacido se conformarán los equipos; sin duda la participación ciudadana es muy importante, pues se encargarán, primero de recibir toda la papelería electoral, lo cual no es cosa menor y menos como están actualmente las cosas en las que se teme que se pudiera robar el voto, además de que ha sucedido en otras elecciones que se roban la referida papelería y después aparecen en algún terreno baldío; así mismo los funcionarios deberán, como en cada elección, de recibir al votante, buscar su nombre en la lista nominal, proporcionarle las boletas para llevar a cabo el sufragio, además de marcar la credencial como ya utilizada en la elección y aplicarle al ciudadano la tinta indeleble en el pulgar como seña de que efectivamente cumplió con su deber cívico de elegir a quien considere la persona idónea para ocupar un cargo público en particular.

Posteriormente, terminada la jornada, deberá contar los votos y a quien le corresponden para llenar las caratulas de los paquetes electorales, mimo que deberá transportar hasta las instalaciones electorales, donde le recibirán, toda la documentación.

Y la verdad que está muy bien el que se le pida a la ciudadanía que se involucre en este proceso tan importante, pues como se dijo al inicio a todos nos debe interesar ser testigos de cómo se lleva a cabo la elección, lo malo es que existen muchos intereses alrededor; y para el ciudadano enfrentarse a ese tipo de situaciones lo pone en medio de la espada y la pared, pues por un lado esta su deber como funcionario de casilla de proteger la elección, y por otro las personas que están interesadas en ganar una elección y que con eso en mente, llevan a cabo cualquier cantidad de irregularidades de las que en ocasiones el funcionario, por no ser parte de lo que cotidianamente hace, resulta engañado pero como se trata de los responsables de la casilla, sobre ellos cae el peso de la irregularidad que se pudiera presentar, además de que en ocasiones y simplemente porque a un candidato no le gustó el resultado afirma que los funcionarios de casillas se vendieron, y no les importa si les dicen que dentro de esos funcionarios u observadores esta gente de su mismo partido político; por lo mismo la responsabilidad es muy alta y más si el ciudadano corre el riesgo de que lo involucren en un fraude y lo que es peor de forma gratuita, porque hay que recordar que el trabajo es completamente voluntario, es decir, no se les pagan su jornada, a lo mas que llegan es a que les otorguen una cantidad de dinero, que en los últimos años no ha pasado de 200 pesos, para que compren algún alimento o bebida y puedan transitar todo el día dentro de la casilla electoral, lo cual en ningún momento vale la pena, ante el riesgo de una acusación tan fuerte de presunto fraude electoral.

Así que si anteriormente era difícil poder convencer al ciudadano de participar en una elección, con esos riesgos menos, y lo malo es que acercándose la fecha de la elección seguramente se van a incrementar los rumores de que se está gestando un fraude de exageradas proporciones, pero eso seguramente se verá en su momento, por lo pronto ya comenzó esa campaña de llamado a la población para involucrarse como funcionario de casilla, veremos de qué forma la autoridad protege a quien decida entrarle, ya que se debe reconocer su disposición, el tiempo que va a invertir mismo que dejará de compartir con su familia, o simplemente que posiblemente sea el único día que tiene de descanso y lo tendrá que dedicar a recibir y contar los votos, y pensar que la autoridad electoral lo deje solo y que le haga como pueda, no es la idea…