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Empresa de clase mundial

Por: Alejandro Velasco | 07 de febrero, 2018 - 03:15 | Opinión |

Cuando escuchamos la publicidad que maneja la Comisión Federal de Electricidad, (CFE) por lo regular muestran imágenes impresionantes de instalaciones localizadas en algún punto de nuestro país; hidroeléctricas y termoeléctricas que parecen sacadas de una película de ciencia ficción por lo complejo de la tecnológica que se muestra, al menos en los videos, además de que la frase con la que tratan de posicionarse es “Una empresa de clase mundial”, lo malo es que en cuanto al servicio que ofrecen deja mucho que desear, pues en algunas partes los apagones se presentan con cierta regularidad; en tiempo de calor es hasta cierto punto común que debido a la gran demanda que se registra del fluido eléctrico, se presenta la explosión de los trasformadores mismos que dejan sin servicio al sector que alimentan por un espacio de tiempo que depende de lo que se tarde el personal en llegar a realizar la relación que se requiere, por supuesto que se ha avanzado en cuanto a los tiempos de respuestas y a los sistemas que seguramente deben de tener para de inmediato reponer el servicio, pues anteriormente cuando se daba un apagón, la energía regresaba hasta pasadas varias horas, ahora eso comienza a ser poco común, sin que se haya terminado con el problema y sobre todo en colonias populares donde se presenta el corte y sobre todo si es durante la noche, pues ya va a ser hasta el día siguiente en que el personal acuda al llamado.

Y hablando de los reportes es muy común que nunca contesten a su número de emergencia que es el 071, y cuando lo hacen se limitan a tomar el reporte y afirmar que ya va una unidad a revisar, pero pasa el tiempo la gente se desespera y si vuelve a llamar le contestarán que ya está el reporte y que en breve llegará el personal, cosa que en ocasiones ocurre hasta días después, por lo mismo la clase mundial no se ve por ninguna parte.

Hablando de corrupción en ocasiones son los mismos empleados de la CFE los que hacen trabajitos a los usuarios para que el recibo no les llegue tan alto, pero cuando les encargan que revisen los domicilios para verificar si en alguno se está cometiendo una irregularidad, son los mismos trabajadores quienes denuncian los lugares en los que anteriormente habían manipulado el medidor.

Con las nuevas tecnologías que ya utilizan medidores muy modernos, el usuario vuelve a resultar afectado pues tiene que tomar su lectura utilizando una tarjeta que pasa por el medidor, esa operación dejará registrado en el plástico la cantidad a pagar, nada más que el consumidor no la conoce hasta que llega al cajero y entonces puede visualizar qué tanto le salió de luz en ese bimestre, por lo que si no va preparado, pues tendrá que dar dos vueltas para poder liquidar el adeudo.

Eso sí en los cobros las tarifas parecen que las están aplicando en un país de clase mundial cuando no es así, claro que los trabajadores no tienen la culpa de lo que se cobra, pero lo que de plano no debería de ocurrir es cuando a algún usuario le facturan miles de pesos, luego de que su historial de consumo es de apenas unos cientos de pesos, y lo más lamentable es que el personal pese a que sabe que se trata de un error, insiste en cortarle el servicio hasta que se liquide la deuda, por lo que el afectado se ve en la necesidad de acudir a la PROFECO o con un abogado para que lo defienda y evitar el abusivo cobro, para que, al final de cuentas, se acepte que efectivamente nunca se llevó a cabo tal consumo, y uno se pregunta ¿para qué llevar el caso hasta ese nivel si de antemano se sabía que no aplicaba?, ahí sí los empleados de CFE deberían de tener un poco de conciencia para con los consumidores pues son quienes con sus pagos, a su vez pagan los sueldos de todos los empleados de la paraestatal, en resumidas cuentas esperamos que efectivamente algún día tengamos una empresa de clase mundial, al menos esa es la idea…