31.1°C / 87.9°F
C: 17.74 | V: 18.74

Fiestas sin control

Por: Alejandro Velasco | 04 de febrero, 2018 - 03:15 | Opinión |

Definitivamente algo está pasando con nuestros jóvenes, pues en las últimas semanas ha sido, hasta cierto punto común que detengan a decenas de muchachos menores de edad por participar en fiestas escandalosas ingiriendo bebidas alcohólicas, y lo más extraño es que en situaciones muy similares, esto habla de dos cosas, una, los jóvenes viven encapsulados en su mundo, por lo mismo no se enteran que la policía no permite que esas fiestas se lleven a cabo con menores de edad, o dos que no tiene otra forma de pasarse un momento agradable si no se consumen bebidas embriagantes, situación muy lamentable ya que como sociedad no les estamos dando opciones de diversión que contribuyan a su crecimiento en lugar del deterioro que provoca la ingesta de alcohol sin medida, pues está visto que si alguien decide degustar un par de copas y hasta ahí, no se meterá en problema alguno además de que no tendrá que preocuparse por saber qué hizo mientras se encontraba bajo la influencia del alcohol, pues como es sabido se borra de la memoria parte de lo realizado y cuando se le recuerda lo que hizo, además de la cruda física, le sobreviene la cruda moral.

El problema de la ingesta de alcohol en nuestros jóvenes no es cosa de ellos, sino responsabilidad compartida, ya que como padres de familia debemos predicar con el ejemplo, es decir si nosotros no podemos dejar pasar un festejo sin probar una de estas bebidas, lo normal es que nuestro descendientes hagan lo mismo simplemente por imitación, igual que cuando somos aficionados a algún deporte o gustamos de algún tipo de música, claro que no necesariamente ocurrirá así, pero en la mayoría de los casos sí.

Y es que no se puede negar que en muchas ocasiones son los propios padres de familia quienes les ofrecen las primeras pruebas de alcohol o cerveza a sus hijos, incluso algunos lo hacen cuando estos apenas son unos bebés, ya que como no dejan la botella de cerveza ni para atenderlos, los pequeños se sienten atraídos por probar lo que sus padres traen en las manos, quienes acceden a darles pequeños tragos a lo que el bebé en ocasiones, aunque hace gestos ante el amargo sabor, insiste en ingerir más, así que desde pequeños se comienzan a acostumbrar al sabor y ya más grandecitos buscan retomar su ingesta, y esta práctica se refuerza ya que ni siquiera en las fiestas infantiles pueden faltar, mínimo las cervezas, y eso no es posible pues se trata de una fiesta para los niños, no un festejo de adultos.

En otras ocasiones, y esto ocurre con mucha frecuencia, quien sabemos de antemano que no toma, le insistimos para que aunque sea se tome una copa o una cerveza, y la verdad no sé cuál sea la idea de insistir en ese sentido, pues quien no toma es porque así lo decidió o por que de plano no le gusta el sabor de esas bebidas y aun así cada vez que se da una reunión, se le hace el ofrecimiento, claro que podría tratarse de una cortesía, pero cuando se insiste ya no se trata de cortesía.

Hay gente que no puede creer que exista gente a quien no le guste ni una sola bebida alcohólica, simplemente no lo puede concebir, y la verdad es que si existimos individuos así, no muchos, pero si hay y como que ese no es el comportamiento habitual de la mayoría, hay quien se siente incómodo cuando en el grupo de amigos o familiares uno o más se mantienen sobrios.

Y esa naturalidad con la que vemos que en todo festejo debe, casi por obligación, haber bebidas espirituosas no es algo que se debe tomar a la ligera, dado que ello significa que si no está ese estimulante, no se tiene la capacidad de tener un buen momento de diversión y esa no debe ser la idea…