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Placas rojas

Por: Alejandro Velasco | 30 de enero, 2018 - 03:15 | Opinión |

Últimamente en las calles de nuestra ciudad es muy común observar una buena cantidad de vehículos de muy diversas marcas y modelos que ostentan unas matriculas de color rojo a modo de placas, las mismas no las otorga autoridad alguna sino que son los propios vendedores de vehículos usados quienes idearon un padrón vehicular ante la cerrazón de las autoridades federales para abrir el registro de todo vehículo que cumpla, por lo menos, con los requisitos físico-mecánicos para poder circular por las calles de nuestro país, sin que ello represente una fuente de contaminantes permanente, es decir que tomando en cuenta su año, esté dentro de los parámetros de emisiones contaminantes permitidos por la ley para no resultar en un problema mayor de contaminación, es por eso que automotores modelos 2007 y anteriores no pueden ser importados de forma legal a territorio nacional.

El espíritu del mencionado censo, al menos en teoría, es que las personas que menos ingresos tienen puedan contar con una forma de transportarse ante la poca eficiencia del transporte público, mismo que pese a que últimamente se ha estado renovando, por lo menos en algunas líneas, no da el servicio que se requiere en una ciudad como la nuestra que requiere de puntualidad y periodicidad en el movimiento de este tipo de vehículos, por lo mismo el vehículo no es de ninguna forma un lujo sino una necesidad que prácticamente todos tenemos, así que pensando en eso los “carreros”, como también se les conoce a los vendedores de autos usados, organizaron su censo en el que aseguran tener en su poder todos los datos de cada una de las personas que portan las referidas placas rojas, así que en caso de un accidente, con el número de la placa roja, se sabe de quién es el automóvil de que se trate y el domicilio del mismo con lo que la autoridad puede actuar y obligar al que provocó el accidente a hacerse responsable de los daños causados.

Hasta ahí todo está bastante bien, pues de alguna forma responde a la necesidad de la gente que menos tiene, pero donde no se justifica es con los vehículos de lujo los cuales no cuestan mil o mil quinientos dólares, sino que dependiendo de la marca y modelo de que se trate, los precios varían, pero eso si sobrepasan por mucho las cantidades antes referidas, es el caso, por ejemplo de un BMW, aquí se trata de un vehículo de origen alemán que goza de un prestigio a nivel mundial, incluso existen empresarios exitosos que no se pueden dar el lujo de traer uno de estos modelos, por lo costosos que son, obviamente que con el paso del tiempo van perdiendo su valor, pero no tan rápido como podría ser cualquier otra marca de Estados Unidos con la excepción de ciertos modelos que son considerados como superdeportivos como un Corvette que pertenece a la General Motors y que pese a que tenga algunos años de uso no pierde mucho su valor, así también están otros como los Cadillac, o los Minicooper, todos los anteriores muy bien cotizados pese a que estén usados, precisamente por el prestigio que les antecede.

Y de esas marcas y modelos se pueden ver en las calles de nuestra ciudad portando sendas placas rojas, lo que significa que su propietarios no son de bajos recursos, pues cada uno de estos, más o menos deben andar arriba de los 3 mil quinientos dólares que, tomando el dólar a $17.00 pesos equivaldría a casi 60 mil pesos y si alguien cuenta con esa cantidad de dinero significa que no esta tan necesitado, y por lo mismo su prioridad no es solo conseguir un medio de transporte sino que a eso le agrega hacerlo con cierto estilo, pues no es lo mismo un BMW a un Ford Fiesta del mismo año, se trata de precios completamente distintos.

Y aunque platicando con gente que se dedica a la venta de carros usados afirman que esos vehículos que se consideran de lujo después de cierto tiempo en Estados Unidos se devalúan considerablemente de precio, la realidad es que por mucho que caigan no se comparan al ejemplo que mencioné con anterioridad, ya que sus precios cuando son nuevos también son muy distintos, por lo mismo conservan un alto valor de reventa.

Y cualquiera podemos entender que tratándose de la gente más necesitada se puede ser tolerante de que porten las placas rojas que no sobrepasan los 400 pesos, pero si alguien tiene para pagar más de 50 mil pesos por un carro, como que ya no resulta tan justo que algunos nos apeguemos a la ley manejando un carro más viejito pero que este legalmente importado, mientras otros tranquilamente conducen automóviles de lujo, pagando solamente 400 pesos y con eso nadie los molesta, pues se supone que todos queremos vivir en un estado de derecho, al menos esa es la idea…