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Entre pasiones y sabores, Maryan y Sonia

Por: Verónica Palafox | 23 de enero, 2018 - 09:30 | Revista |
Cortesía | Ivonné Vidaña

Ciudad Juárez.- La cocina es algo que siempre me ha causado fascinación.

Cuando uno piensa en ella, olores y sabores que recuerdan detalles de nuestras vidas  vienen a la mente, aquel aroma a chile pasado de la casa de la abuela, o de tortilla recién hecha en la estufa de mamá, aquel, nuestro guiso favorito o el cafecito que acompañó alguna tristeza desde ese espacio querido del hogar.

La comida nos acompaña y nos llena de memorias sensoriales, con las que podríamos contar nuestra historia con detalle.

Con gran alegría encuentro que las nuevas generaciones se interesan en ella como materia de estudio e investigación y me llena de entusiasmo el corazón y de esperanza el paladar el pensar que las recetas de antaño no morirán con las abuelas.

Cada año jóvenes creativos egresan de las escuelas de gastronomía e inundan las ciudades con sus conceptos, diversos y deliciosos, en la búsqueda de trascender entre la sal, la pimienta, los ajos y las cebollas y este es, precisamente, el caso de Maryan y Sonia, un par de jovencitas veinteañeras, juarenses, llenas de energía, sazón e interés por la cocina.

Ambas están concluyendo sus estudios como licenciadas en gastronomía y han decidido encausar sus conocimientos: una, hacia la comida tradicional mexicana y la importancia del proceso de nixtamalización dentro de la misma y la otra, a las propiedades sanadoras del acto de cocinar, ambos conceptos me parecen muy interesantes.

Una de sus maestras me ha contado sobre sus trabajos particulares y la curiosidad me lleva a querer conocer qué piensan y como se desenvuelven estas nuevas chefs y el resultado de sus investigaciones en materia culinaria, así que ponemos en agenda una cita y me comparten sus ilusiones e intereses.

La primera de ellas, Maryan Gurrola Heredia, centra su atención en la comida prehispánica, ya que el proceso con que nuestros ancestros transformaron el maíz en masa, capturó su curiosidad, descubrir el cómo, de un ingrediente tan sencillo y noble se desprenden decenas de aplicaciones suculentas, como la tradicional tortilla, los tamales, las gorditas y el champurrado, entre muchísimas más opciones con las que cada región mexicana ha adaptado este ingrediente y sentir cómo, en sus manos la masa se transforma en diversos platillos, mientras trabajaba en un restaurante de Oaxaca, le sirvió de inspiración para realizar una investigación que le abrió las puertas a querer saber más y más de nuestras raíces gastronómicas.

Maryan aprende el placer de la cocina en casa, las recetas de la abuela despertaron el interés en tomar la carrera de gastronomía y con ella, descubrir su pasión, ahora, por la magia y riqueza del significado del maíz para nuestros ancestros.

Su estudio sobre el maíz nixtamalizado, que brinda al mundo platillos mexicanos únicos, ante los que propios y extranjeros ofrecen halagos y rinden sus paladares, le ha dado la oportunidad de laborar en un restaurante local que le permite hacer gala de sus conocimientos y servir, para deleite de sus comensales, tortillas de masa nixtamalizada fresca, cosa poco común en los restaurantes actuales.

Maryan anhela viajar y aprender los secretos de la cocina por lo largo y ancho de nuestra patria, descubriendo los olores y sabores que dieron forma al sazón nacional, para ello se aplica cada día en buscar las oportunidades para llevar a feliz término este plan de vida.

Por su parte, Sonia Lomas Ruiz, que también tuvo sus primeros acercamientos con la cocina en casa, ha descubierto algo completamente diferente, pero tan importante como lo anterior: la cocina sana.

Pese a ser realmente joven, a Sonia le toca vivir, junto con miles de juarenses, la peor etapa de violencia en nuestra ciudad, ante ello, decide buscar la manera de aportar su esfuerzo al mejoramiento de la calidad de vida de sus coterráneos, y tras leer un artículo en un diario local, en donde presentan el acto de cocinar como una terapia alternativa para la salud emocional de quien lo realiza, decide enfocar su energía a encontrar el cómo llevar a la práctica esta acción en Ciudad Juárez.

Una vez realizada una interesante investigación sobre los efectos de cocinar en la mente de quien lleva a cabo esta actividad, Sonia descubre que lo que había leído, tenía un sustento científico.

El cocinar es una actividad relajante, que optimiza la memoria, el trabajo en equipo, ayuda a olvidar momentáneamente los problemas al enfocarse en la acción, fomenta la creatividad y agudiza el razonamiento.

Ante estas conclusiones, Sonia, quien se apasiona por la creación de postres, busca la manera de implementar talleres de cocina que brinden a los fronterizos la posibilidad de aplicar en sus vidas los beneficios de cocinar, no solo para saciar el apetito, si no para también encontrar un poco de paz y armonía, de la mano de un sartén y el fuego.

Maryan y Sonia son ejemplos claros de la sangre nueva que desea mantener viva la alquimia que cotidianamente se crea en las cocinas de los restaurantes locales, crear nuevos estilos, perfeccionar sabores y ofrecernos los resultados de su gran pasión.

Al despedirnos, ambas me prometen que pronto probaré su sazón, así que espero poder contarles qué sabe mejor, si los tamales de Maryan o los pasteles de Sonia, aunque estoy casi segura que ambos me dejarán con un grato sabor de boca.