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Editorial

Por: Redacción | 14 de enero, 2018 - 02:19 | La_Neta |
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Según se ve es el signo de los tiempos y muy probablemente cuando se recuerde en el futuro este sexenio será con esa marca, la indeleble marca de la corrupción.

El gobierno se ha defendido en reiteradas ocasiones afirmando que la corrupción es un asunto cultural, es de todos, ha calado hasta el fondo de todas las estructuras sociales y ha echado raíces muy hondas.

La verdad si nos atenemos a esta interpretación de nuestra realidad nos quedaríamos muy cortos para explicarnos este problema tan complejo.

Lo cierto que no todos los ciudadanos están en posiciones tales como para hacer uso de los recursos inagotables del país en todo su territorio y decidir su destino.

En primer lugar se corrompe quien puede hacerlo, quien detenta dinero, o bienes que no son suyos y puede sacar provecho personal, convirtiendo en su propiedad lo que le encargaron administrar.

En segundo lugar se corrompe quien se pone al margen de la rendición de cuentas, quien usando el poder político o las influencias goza de una impunidad que le garantiza salir bien librado después de cometer los ilícitos.

En este sentido la ausencia de controles, de equilibrios, y la omisión de un poder judicial casi inexistente para estos casos, nos ha colocado como país en el campeón de la corrupción en el continente.

Es increíble que casos como el OHL u Odebrecht sean motivo de tantas investigaciones en otras naciones y que en México no se haya iniciado una sola en serio.

Así como hay paraísos fiscales, nos estamos convirtiendo en un paraíso de la corrupción, ante la paciencia y la complacencia de las autoridades que deberían luchar contra este tipo de delincuencia.

Esto si preocupa pues no solo al interior de nuestro país se está desmantelando el estado de derecho, sino que en el concierto de las naciones México pierde peso, prestigio.

Ya hasta la ONU ha manifestado en diversos foros su preocupación por este problema y el futuro de los mexicanos.

Y ante este sombrío panorama no podemos olvidar que estamos en un proceso electoral, quizá el más complejo de los últimos años pues en un solo día se decidirá el nombramiento de autoridades federales, estatales y municipales.