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Santos inocentes

Por: Alejandro Velasco | 28 de diciembre, 2017 - 03:15 | Opinión |

El 28 de diciembre celebramos el día de los Santos Inocentes, y por lo regular lo que hace una parte de la población es jugar bromas, pedir prestado o prometer lo que no va a cumplir, pues apoyándose en la fecha saben que no necesariamente tienen que cumplir con el compromiso que hayan adquirido o que pueden gastarle una broma a quien se les ocurra, ya que esa es la forma en que se celebra un día como hoy, por lo mismo se justifica.

Es tanta la costumbre de engañar al que se deje en este día que incluso algunos periódicos, programas de noticias en radio y televisión preparan materiales redactados de tal forma que dan la impresión de que se está hablando con la verdad y como quienes los realizan tienen la experiencia en la elaboración de estos trabajos que a pesar de que se sospeche que se trata de algo increíble, dados los detalles, nombres y referencias. El resultado es que  más de uno caen en la broma; en el caso de las redacciones hasta el final se escribe la tradicional frase “inocente palomita que te dejaste engañar, sabiendo que en este día, nada se debe prestar”, algo similar ocurre en radio y televisión, por lo que si no se lee o escucha la noticia hasta el final lo más seguro es que el individuo se creerá todo lo leído o escuchado y después irá a contarlo emocionado a amigos o familiares, quienes, por lo regular se darán cuenta de que todo se trata de un engaño propio de la fecha y sin pensarlo se reirán de él o ella; también hay gente que cuando escucha o se entera de algo que le parece que no podría ser, de inmediato revisa la fecha para cerciorarse de que no se trata del día de los Santos Inocentes.

Pero pese a que en la actualidad y desde hace ya tiempo, nos tomamos a broma el 28 de diciembre, la verdad es que la conmemoración proviene de un hecho traguito, pues de acuerdo al evangelio de San Mateo, la historia comienza cuando unos magos llegaron a Jerusalén en busca del futuro Rey de Israel que según ellos acababa de nacer. Explicaron que habían visto aparecer la estrella en el oriente y recordaron la profecía del antiguo testamento que decía “cuando aparezca una estrella en Israel, significa que ha nacido un nuevo rey que reinará sobre todas las naciones”

Entonces, según San Mateo. Herodes el Grande, obsesionado con el poder y por el temor a perderlo, al enterarse que había nacido un nuevo rey, ordenó que le dieran muerte inmediatamente, de esa forma Herodes se reunió con los magos fingiendo un interés por el recién nacido y los despidió con la frase “vayan y se informan bien acerca de ese niño y cuando lo encuentren vienen y me informan para acudir yo también a adorarlo”

Según el relato se trataba de los Tres Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltazar, quienes acudieron a Belén y guiados por la estrella y encontraron al niño Jesús junto a la Virgen María y San José, a quien adoraron y le ofrecieron sus regalos; oro, incienso y mirra, -esta ultima una resina aromática que se utilizaba en la elaboración de perfumes y ungüentos, además de que se le atribuyen propiedades curativas-  sin embargo no volvieron a Jerusalén y regresaron a sus países por caminos distintos, lo que provocó la ira de Herodes que ya no pudo saber dónde estaba el recién nacido, por lo que mandó a sus soldados que dieran muerte a todos los niños menores de dos años en la ciudad y sus alrededores, afortunadamente Jesús ya había abandonado Belén, sin embargo el ejército cumplió lo ordenado por Herodes, dando muerte a todos los pequeños, “Santos Inocentes” que habitaban la ciudad. Con el paso del tiempo la tradición pagana fue quitándole el aspecto trágico a la fecha, hasta convertirse en lo que hoy conocemos como el Día de los Santos Inocentes y la serie de bromas que se juegan cada año en una fecha como la de hoy, al menos esa es la idea...