7.9°C / 46.2°F
C: 19.98 | V: 20.35

Mexicano es reconocido por Vaticano por componer primer misa rítmica

Por: Agencia Notimex | 11 de diciembre, 2017 - 19:02 | Internacional |
Agencia Notimex

Ciudad del Vaticano.-  El ciudadano mexicano Alejandro Mejía Pereda volvió hoy al Vaticano para ser homenajeado por la composición de una de las primeras misas rítmicas con melodías para guitarra, que creó hace 50 años y es hoy día interpretada por millones de personas.

Una edición remasterizada de aquellas canciones, que con el tiempo adquirieron un notable arraigo popular en España y América Latina, fue presentada este lunes durante una conferencia en la sede de la Radio Vaticana.

“Fueron unos cantos que yo escribí sencillamente, para un grupo de jóvenes, pero que después gustaron tanto que los grabamos en México y también en España”, explicó Mejía en entrevista con Notimex.

La historia de este compositor mexicano es rocambolesca. Desde muy pequeño ingresó a la congregación de los Hermanos Maristas; junto con su carrera religiosa, estudió en el Conservatorio Diocesano de Querétaro y en el Conservatorio Las Rosas de Morelia.

La conclusión del Concilio Vaticano II, en 1965, lo encontró en Roma. Entre los cambios impulsados por aquel evento eclesial destacó la reforma litúrgica que introdujo el uso de las lenguas vernáculas y la autorización de ejecutar diversos instrumentos en las celebraciones.

Este viento renovador animó a Mejía a componer todas las melodías de la misa con nuevos ritmos que incluyeron guitarra, órgano e, incluso, batería. Así nació la “misa rítmica” que se comenzó a tocar en la capilla de la casa general de los Hermanos Maristas y pronto cautivó a los fieles, por su equilibrio entre innovación y sobriedad.

En junio de 1969 la nueva misa recibió la autorización de la diócesis de Roma y luego llegó la aprobación del Vaticano. Así se convirtió en una de las primeras en su género y pronto se grabó un disco en italiano titulado “La asamblea que canta”.

A sus 80 años, el exhermano marista recuerda con entusiasmo aquellos tiempos. “Al llegar a México, en 1970, la grabé con los hermanos Zavala y con el órgano del conservatorio, cantando el coro del Instituto Nacional de Bellas Artes dirigido por Ramón Noble”, contó.

Rápidamente esas canciones novedosas irrumpieron en los templos de todo el Continente Americano, gracias también a la congregación de los padres Paulinos, con quienes grabó los discos tanto en Roma como en Madrid y en México.

Se decidió a componerla al ver la necesidad de poner en práctica la reforma litúrgica pero siguiendo los criterios de la Iglesia, es decir que la música fuese no sólo bonita y cantable, sino que tuviese un mensaje trascendente.

“No hubo resistencias, tuve mucho apoyo de los sacerdotes y la gente respondió muy bien, se difundió espontáneamente. Sin avisos, sin anuncios. Es algo inexplicable cómo creció, hubo otras misas como una de rock y otra muy clásica, pero esas no prendieron”, constató.

“Es un trabajo humilde, musicalmente hablando no me creo el gran compositor. Yo no me comparo con los grandes. Es una semillita que floreció y que ahora lo reconocieron mis alumnos con mucho cariño”, añadió.

Gracias a la iniciativa de algunos de sus expupilos, la misa rítmica volvió a ver la luz en una edición completamente remasterizada que ya está disponible en diversas plataformas digitales como i-Tunes y Spotify bajo el título “Misa Rítmica”.

Compuesto por 16 temas entonados por un coro, incluye las melodías más conocidas: “Señor, piedad”, “Gloria”, “Aleluya”, “Señor, ¿a quién iremos?” y “Cántico de María”.

La orquestación de esta nueva misa corrió a cargo de Jorge Pastor, ahora músico profesional y uno de los niños que formó parte del coro que en 1979 deslumbró a México con sus cantos al Papa Juan Pablo II en su primera visita al país.

Aquel grupo, compuesto por un centenar de niños y niñas, fue liderado por Mejía Pereda, entonces director del Colegio México. Su interpretación del éxito “Amigo” marcó tanto la cultura popular que el disco correspondiente llegó a vender un millón 250 mil copias.

De aquellos pasajes el compositor mexicano atesoró recuerdos y anécdotas. Si bien su misa rítmica es tocada por miles de personas en diversos países, advirtió bromeando: “Nada más que no recibo ninguna regalía”.

“A veces hasta le da tristeza a uno porque no la interpretan muy bien que digamos, pero al mismo tiempo agregamos: perdón señor, porque no saben lo que hacen”, abundó, riendo.

Y ante la pregunta sobre sus sentimientos al recibir el homenaje, a cargo de la Fundación Ramón Pané, con un nudo en la garganta y visible emoción confesó: “Siento que he sido instrumento de Dios”.