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Agresividad al volante

Por: Alejandro Velasco | 01 de diciembre, 2017 - 03:15 | Opinión |

Existen personas sumamente amables en su trato y forma de conducirse que se llega a pensar nunca se molestan o que si lo hacen es en muy pocas ocasiones y por qué de plano ya les colmaron la paciencia, pues al final de cuentas son humanos y tienen un límite, sin embargo la mayoría del tiempo se comportan de forma muy adecuada, cediendo la entrada a algún lugar, abriendo la puerta a quien lo necesita, pidiendo permiso para pasar entre dos personas que conversan, comportándose de forma muy respetuosamente con todos a su alrededor, a grado tal que impresionan, en fin verdaderos caballeros y damas, lo malo es que cambian completamente cuando se ponen el frente del volante, es ahí donde se convierten en todo lo contrario a lo antes descrito, incluso son de los que suenan el claxon a la menor provocación y hasta sin provocarlos, nada más porque consideran que los demás van demasiado despacio o manejando de forma inadecuada y por alguna razón muchos individuos cambian cuando pasan de peatón a conductor, y esto tiene una explicación y según los expertos es por el estrés que produce el conducir un vehículo, al menos es la opinión de Roberto Duran, psicólogo especializado en seguridad vial del Instituto de Orientación Psicológica en Madrid, España, mismo que en un artículo del sitio en internet El País, afirma que las situaciones estresantes no todos las manejan de la misma forma, encontrando que aquellos de baja tolerancia a la frustración son quienes presentan conductas más agresivas.

Y aunque a lo largo del día se presentan situaciones sumamente estresantes, no se reacciona igual que cuando se está al volante, y esto se debe a que el vehículo nos sirve como una forma de caparazón que nos protege, de hecho al interior del mismo nos sentimos protegidos y hasta cierto punto invulnerables, por lo mismo a la mas mínima alteración a lo que consideramos nuestro espacio vital se detona la ira, pues según el experto, en el día a día la coraza es uno mismo y nos ven de forma directa, mientras que en el carro nadie sabe quienes somos.

De lo anterior se desprende que cuando se cede el paso, por ejemplo, en el elevador, en realidad no es la intensión y si la mayoría lo hacemos es porque no traemos una protección como escudo para impedirlo, además de que en palabras de los psicólogos en realidad somos un poco cobardes.

Otra especialista en psicología compara esa agresividad al volante con la que se produce al amparo de una muchedumbre, y explica, cuando estamos en grupo las conductas son más arriesgadas, porque el grupo nos produce una forma de camuflaje y la personalidad se diluye en él, mientras que en el automóvil pasa algo similar, nos brinda cierta protección que no estamos dispuestos a dejar, y esto en ocasiones lo vemos cuando dos individuos se dicen de todo de carro a carro, pero ninguno es capaz de bajarse a dirimir el asunto cara a cara, incluso señalan que el vehículo se considera como parte del territorio natural que delimitamos, es como estar en casa, y agregan que en ocasiones un vehículo grande sirve para envalentonar personalidades pequeñas, es decir gente que se siente indefensa en sus relaciones personales, pero cuando entra a su carro y sobre todo si tiene uno de gran tamaño se siente más seguro que nunca.

Y según el artículo quienes muestran conductas más agresivas al conducir son hombres, ya que según una estadística estadounidense solo el 4% de las mujeres que manejan se comportan así y cuando lo hacen es porque otro conductor no respetó tanto el reglamento de tránsito como ellas, así que de cierta forma está justificada su actitud, cosa que en muchas ocasiones no ocurre así o al menos aquí en nuestra ciudad.

Pero también hay formas de prevenir el enfadarse al manejar y una de ellas es, si se quiere evitar el embotellamiento vial es mejor salir con más anticipación, además de hacer más cómodo el viaje y si se tiene aire acondicionado y calefacción ponerlos en marcha, según sea la estación del año,  de modo tal que nos brinden confort, pues para eso son los objetos, para brindarnos comodidad y no para estar uno al servicio de ellos como ocurre en algunos caso en que por no gastar más gasolina o provocarle un desgaste al motor, algunos prefieren no utilizar el aire, así mismo se recomienda escuchar música relajada y sobre todo predisponerse a permanecer tranquilos ante las situaciones a las que nos vamos a enfrentar y para las cuales no podemos hacer nada para evitarlas, ya que todo el enojo y frustración que tengamos en las calles nos va a cobrar factura a nosotros, no a los demás y se supone que nuestro mayor interés es sentirnos bien la mayor parte del día, al menos esa es la idea.