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Regular ambulantaje podría ser principio del fin del caos

Por: Alfredo Martínez de Aguilar | 28 de noviembre, 2017 - 05:50 | Opinión |

A riesgo de escandalizar a las buenas conciencias y a los políticamente correctos, hemos atribuido a la apatía, traducida en vale madrismo, a la cobardía y, sobre todo, a la complicidad, el caos político, económico y social.

En el fondo, el problema más grave es la propia actitud totalmente indolente de la inmensa mayoría de los oaxaqueños al dejar hacer y dejar pasar, con el equivocado pretexto de no meterse cómodamente en problemas. 

Buscar esta convenenciera zona de confort ha provocado, sin embargo, llegar al extremo de ir cediendo, primeramente, para después renunciar totalmente a la defensa de nuestros más sagrados derechos y de nuestros hijos, a la educación y a la libertad de tránsito.

A nuestro juicio, ello es resultado del alejamiento de los principios y valores universales de respeto a sí mismo, a los demás, a las autoridades legítimamente establecidas, al Estado de Derecho y a las leyes que de este emanan.

Esta descomposición personal, familiar y social que alcanza ya extremos alarmantes de degradación ha traído consigo la pérdida de calidad humana, con todas sus graves consecuencias de ignorancia y miseria como círculo vicioso y perverso.

Se trata, desde luego de una maniobra genial, pero perversa, instrumentada por los poderosos económica y políticamente, es decir, gobernantes, funcionarios, políticos y empresarios, para saquear al país y al estado. 

En criminología y sociología urbana es ya clásica la Teoría de las Ventanas Rotas, sobre todo, para prevenir y combatir el vandalismo, al arreglar los problemas cuando aún son pequeños, a través de la 'tolerancia cero'.

Esta estrategia para contener el crimen o eliminarlo en zonas urbanas, se traduce en la simple y sencilla aplicación de la Ley, obligación de las autoridades de los diversos órdenes de gobierno por cumplir y hacer cumplir la propia Ley.

Consideren un edificio con una ventana rota. Si la ventana no se repara, los vándalos tenderán a romper unas cuantas más. Finalmente, quizás hasta irrumpan en el edificio; y, si está abandonado, es posible que lo ocupen y que prendan fuego dentro.

O bien, consideren una acera o una banqueta: se acumula algo de basura; pronto, más basura se va acumulando; con el tiempo, la gente acaba dejando bolsas de basura de hogares y negocios o hasta asaltan coches.

Una buena estrategia para prevenir el vandalismo es arreglar los problemas cuando aún son pequeños. Reparar las ventanas rotas en un período corto, digamos un día o una semana, y la tendencia es que será menos probable que los vándalos rompan más ventanas o hagan más daños. 

Limpiar las aceras todos los días, y la tendencia será que la basura no se acumule o que la basura acumulada sea mucho menor. Los problemas no se intensifican y se evita que los residentes huyan del vecindario.

El ejemplo es muy ilustrativo para explicar y entender por qué la anarquía y el caos cobró carta de naturalización en Oaxaca, particularmente en la capital. Los oaxaqueños permitimos que lo anormal se convirtiera en normal.

Claro que, tampoco, podemos pasar por alto y menos dejar de reconocer que los grupos de presión y de interés han contado con la abierta complicidad del propio Estado mexicano y de los gobiernos federal, estatales y municipales.

Pero las organizaciones políticas y sociales que han contribuido a la destrucción de Oaxaca, también han contado con la complicidad de otros sectores organizados como los empresarios, comerciantes y transportistas, integrantes de las llamadas fuerzas vivas.

Ello se potencializa exponencialmente con la participación laboral de por lo menos un miembro de cada familia oaxaqueña como trabajador de la educación en la Sección XXII de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), principal fuente de trabajo en Oaxaca.

De ahí la trascendencia social, económica y política de apoyar las acciones del Gobierno del Estado y del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez para regular las movilizaciones, marchas, bloqueo de calles y carreteras y toma de oficinas, así como el ambulantaje.  

Resulta altamente positivo por salud pública que el presidente municipal de la capital oaxaqueña José Antonio Hernández Fraguas, con el apoyo del gobernador Alejandro Murat, haga un nuevo intento por reordenar el ambulantaje en el primer cuadro del Centro Histórico.

Con todo y que no ha sido totalmente exitoso el programa vial "Cero Tolerancia, Ni un Minuto", para combatir la doble fila en el centro y la zona norte de la ciudad, no deja de ser importante luchar contra la anarquía vial.

Es un esfuerzo loable de la administración municipal que encabeza, Toño Hernández Fraguas, a través de la Comisaría de Vialidad, a fin de agilizar el tránsito vehicular y mejorar la movilidad de las y los conductores en la Ciudad de Oaxaca.

La madrugada del pasado sábado, la Coordinación de Gobierno de Oaxaca de Juárez, a través de la Dirección de Normatividad y Control de Comercio, llevó a cabo un operativo para retirar de la primera calle de Flores Magón 120 puestos semifijos que obstruían esta vialidad que es de uso para las y los peatones.

De este total, 14 puestos cuentan con los permisos correspondientes para expender en la vía pública, por lo que analizan su reubicación.

Dicho dispositivo se llevó a cabo sin incidentes y contó con la participación de elementos de la Comisión de Seguridad y Vialidad Municipal y de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Estado, así como personal de la Dirección de Derechos Humanos.

Como parte de esta acción integrada en el Programa Permanente de Reordenamiento de Comercio en la Vía Pública y con base en los protocolos de seguridad y respeto a los derechos humanos, se levantaron las estructuras metálicas y armazones de casetas con las que se impedía el libre tránsito.

Cabe señalar que elementos de seguridad pública permanecerán en las inmediaciones de la primera calle de Flores Magón, con el propósito de evitar que este espacio sea ocupado nuevamente por vendedores ambulantes.

Como parte del Operativo de Reordenamiento de Comercio en Vía Pública implementado el pasado sábado en el centro histórico de la ciudad, se retiraron 20 puestos instalados en los tres primeros arcos de los accesos del Palacio de Gobierno, localizado en inmediaciones del zócalo de la ciudad. 

Esta acción de seguimiento del Programa Permanente de Reordenamiento de Comercio en la Vía Pública, se llevó a cabo en estricto respeto a los derechos humanos, sin afectar a las y los oaxaqueños que se encuentran manifestándose en los accesos al recinto del Poder Ejecutivo.

Dicho dispositivo se llevó a cabo sin incidentes y contó con la participación de personal de la Dirección de Normatividad y Control de Comercio; de elementos de la Comisión de Seguridad y Vialidad Municipal y de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Estado, así como personal de la Dirección de Derechos Humanos.

El pasado sábado el secretario de Turismo federal, Enrique de la Madrid Cordero, vino a recordarnos algo que de antemano sabemos al afirmar que el estado de Oaxaca tiene todo para ser una potencia en la materia y para que el turismo sea la principal actividad económica de la entidad.

Consciente que las movilizaciones, mediante marchas, bloqueo de calles y carreteras, así como tomas de oficinas, afectan al turismo a grado tal de ahuyentarle, refrendó asimismo su compromiso y respaldo al gobernador Murat, en la iniciativa que busca garantizar el derecho a la libre manifestación, sin afectar a terceros.

De la Madrid hizo la declaración al tomar protesta, junto con el gobernador Alejandro Murat, a integrantes del Consejo Consultivo de Turismo del Estado, así como del Grupo de Trabajo Estatal para la Política de Fomento de la Gastronomía, el funcionario celebró la instalación de estos organismos.

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Alfredo Martínez de Aguilar
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